Mi ruta por Catalunya

Cinco días y cinco presentaciones: Barcelona, Lleida, Girona, Vic y Tarragona. He llevado La ciudad de las luces muertas por toda Catalunya y he ido anotando mis impresiones en un pequeño cuaderno. Aquí os las transcribo. ¡Afilad los lápices, lectores sedientos de incorrecciones políticas! Que os voy a dar titulares:

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 Cinco días y cinco presentaciones: Barcelona, Lleida, Girona, Vic y Tarragona. He llevado La ciudad de las luces muertas por toda Catalunya y he ido anotando mis impresiones en un pequeño cuaderno. Aquí os las transcribo. ¡Afilad los lápices, lectores sedientos de incorrecciones políticas! Que os voy a dar titulares:Seguir leyendo…  

Cinco días y cinco presentaciones: Barcelona, Lleida, Girona, Vic y Tarragona. He llevado La ciudad de las luces muertas por toda Catalunya y he ido anotando mis impresiones en un pequeño cuaderno. Aquí os las transcribo. ¡Afilad los lápices, lectores sedientos de incorrecciones políticas! Que os voy a dar titulares:

Barcelona es una de mis patrias chicas. Podría decir mucho sobre esta ciudad, pero creo que ya lo digo todo en la novela, en lo que es para mí un homenaje literario lleno de amor. Aun así, algunos políticos han alzado la voz en mi contra por haber escrito la novela que homenajea su ciudad en castellano y salir en la televisión catalana hablando de ella. ¡Menos mal que ya hace que quitaron del Pla de Palau las horcas públicas! Pues me llevarían a ellas estos energúmenos, que son muy parecidos a los sevillanos que me acusan de acomplejado por hablar en catalán al recibir el Nadal. Los opuestos a veces se rozan.

¡Menos mal que ya hace que quitaron del Pla de Palau las horcas públicas! Pues algunos me llevarían a ellas

En Lleida siempre me acogen con mucho cariño; todos, menos la niebla. Fui varias veces en invierno y nunca la vi. Empiezo a creer que se la inventan para tener algo de lo que quejarse. Les dije que no habrá tercera presentación sin niebla, o que me pongan máquinas de humo al entrar al acto.

De Girona casi me llevo un mal sabor de boca, de no ser porque la sala estaba hasta la bandera y los lugareños me abrazaron con mucho cariño. Pero no la prensa local. Primero, un fotógrafo del Diari de Girona me pidió que me pusiera de cuclillas en la entrada de un parking. Le dije que no me gustan las poses poco naturales en las fotos. Se molestó y me ridiculizó días más tarde en el pie de foto, desvelando mi petición privada. Después, un periodista del mismo medio me hizo una batería de preguntas incómodas y polémicas que no trataban sobre el motivo por el que pidieron la entrevista: mi visita a la ciudad para presentar el premio Nadal. Me dio una taquicardia y me retiré al baño brevemente. Le dio igual. Ni siquiera me preguntó si estaba mejor a mi vuelta. Decidí no continuar. Y se marchó de la mesa sin decir adiós y gritando “hostia”. ¡Espero que haya tenido su minuto de gloria!

Llego a Vic y un amigo me dice antes de entrar a la catedral: “Verás que murales tan feos”. Pero descubro que son de Sert y entro con el corazón en la boca. Me maravilla el templo, y me stendhalizan las pinturas. Le digo que es el interior de una catedral más bello que vi. Menuda maravilla. Al salir, le pregunto si me puede enseñar la fábrica de volígrafos . No se ríe. O está cansado de la broma o no ha notado que he vibrado la be como si fuera fricativa. La presentación, en el Casino, es de las mejores que di. No es mérito mío, sino de Jordi Lara. Un poeta, un pensador maravilloso; mejor pianista.

Por último, Tarragona. Le pido al taxi que le dé varias vueltas al monumento que hay dedicado a los castellers. Me gusta demasiado. Después, presento en un edificio bien bonito pero rodeado de feísmo arquitectónico, algo que lo hace resaltar más todavía: en la Cambra de Tarragona.

De vuelta a la estación del AVE me quedo embobado con las vistas nocturnas de la petroquímica. Es lo más parecido a Nueva York que tenemos en el país. Me parece muy bella, aunque entiendo que no es muy romántico enamorarse de un mastodonte que expulsa cosas químicas. Pero, visualmente, me parece increíble.

Gracias, catalanes, por llenar los cinco actos. Us estimo molt .

 Cultura

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