Santa Eulària des Riu, el municipio de Ibiza que dijo no a los ‘beach clubs’ y sí a los chiringuitos
En 1913, Santiago Rusiñol definió Ibiza como la isla blanca, un apelativo que no solo describía el color de su arquitectura, sino también una idea: la de un lugar casi utópico, anclado en tradiciones ancestrales y alejado de la modernidad industrial. Poco después, el arquitecto Josep Lluís Sert encontró en esta misma isla —en sus construcciones encaladas dispersas entre pinos— el sentido de una arquitectura que marcaría su obra: blanca, cúbica, sin ornamento, en diálogo constante con el paisaje. Ibiza, entonces, era otra cosa: un territorio de costumbres ásperas, incluso violentas, según los relatos de viajeros, que fascinaba precisamente por…
