Virginia Woolf regresa a las librerías con tres cuentos inéditos sobre Violet Dickinson, amiga y amor de juventud

“Encontrar a estas alturas un inédito de Virginia Woolf es una felicidad absoluta”, dice Juan Casamayor, recién aterrizado en la Feria del Libro de Buenos Aires. Su editorial, Páginas de Espuma, publica hoy Violet , tres cuentos de juventud de la autora de Orlando que vieron la luz hace unos meses en inglés gracias a Princeton University Press y que ahora lo hacen en castellano de la mano de su editorial y, a partir del 7 de mayo, también en Lumen (esta última bajo el título La vida de Violet ).

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 La autora dejó corregidos tres cuentos que aparecieron en inglés hace unos meses  

“Encontrar a estas alturas un inédito de Virginia Woolf es una felicidad absoluta”, dice Juan Casamayor, recién aterrizado en la Feria del Libro de Buenos Aires. Su editorial, Páginas de Espuma, publica hoy Violet , tres cuentos de juventud de la autora de Orlando que vieron la luz hace unos meses en inglés gracias a Princeton University Press y que ahora lo hacen en castellano de la mano de su editorial y, a partir del 7 de mayo, también en Lumen (esta última bajo el título La vida de Violet ).

Estamos ante la que sería la primera obra de ficción de Woolf, formada por tres relatos: Galería de amistadesEl jardín mágico y Una historia para hacerte dormir. La protagonista de todos ellos es Violet Dickinson, amiga de juventud, 17 años mayor que ella, y de quien, a juzgar por su correspondencia, Woolf estuvo enamorada, llegando a llamar la suya “una amistad romántica”. Fue Violet una de sus primeras mentoras y quien la animó a publicar artículos en prensa. 

Virginia Woolf (d) y su amiga Violet Dickinson (i), fotografiadas en 1902 
Virginia Woolf (d) y su amiga Violet Dickinson (i), fotografiadas en 1902 Páginas de Espuma

La escritora la definió en su momento así: “A un observador casual le parecería, creo, un tipo de persona muy animosa, bastante alocada, despistada, cuyo papel en la vida era ser ligeramente ridícula, de buen corazón, con la intención de conseguir que cualquier fiesta fuera un éxito. Tiene 37 años y ninguna pretensión de ser atractiva. Alude jocosamente a sus cabellos canos y hace muecas de lo más cómicas”.

“Encontrar a estas alturas un inédito de Virginia Woolf es una felicidad absoluta”, admite el editor Juan Casamayor

Se sabía de la existencia de este manuscrito, pues existe una primera versión, que data de 1907, que se halla en la New York Public Library. No se publicó nunca y su marido, Leonard Woolf, jamás le dio importancia. Tanto es así que, cuando la agencia encargada de los papeles de Violet Dickinson y, más tarde, el poeta John Lehman, coeditor de Hogarth Press (editorial fundada por los Woolf), le pidieron poseer el original y publicarlo este se negó. 

¿Qué ha cambiado entonces? ¿Por qué ahora sí se le da valor como para publicarlo? La profesora Urmila Seshagiri, editora del texto en inglés, se topó con una versión corregida de este primer manuscrito en el archivo Longleat House, en el condado de Wiltshire. “Este segundo texto, mecanografiado en color violeta, data de un año más tarde, 1908, y está corregido, lo cual indica que, aunque lo hubiera escrito para su propia diversión y experimentación, le daba más importancia de la que siempre creyeron sus estudiosos y biógrafos. Había cierta voluntad, de ahí que lo corrigiera”, apunta Patricia Díaz Pereda, encargada de la traducción de la edición de Páginas de Espuma, y quien se topó este enero, de casualidad, con la versión inglesa, acabada de publicar, en una librería de Londres del barrio de Bloomsbury, donde la escritora residió varios años.

Ilustración de Andrea Reyes en la que se muestra la amistad entre Virgina Woolf y Violet Dickinson 
Ilustración de Andrea Reyes en la que se muestra la amistad entre Virgina Woolf y Violet Dickinson Andrea Reyes

“Avisé a Juan Casamayor y me puse a traducir con celeridad. Ante la importancia de estos cuentos, los decidió incluir en último momento en el catálogo”, recuerda Díaz Pereda. La edición corre a cargo de Paul Viejo, quien explica por teléfono que “la intención desde el primer momento fue que el lector tuviera entre sus manos un libro que podría haber editado la propia Woolf en Hogarth Press. La tipografía, los márgenes, la tapa dura, las ilustraciones, a cargo todas ellas de Andrea Reyes…)

La risa lo que propulsa esta historia. Es una especie de propuesta política, el humor como motor de cambio”

A cargo de la edición de Lumen está Teresa Gras, quien señala a este diario que “es la risa lo que propulsa esta historia. Es una especie de propuesta política, el humor como motor de cambio”. Además –añade– “deja entrever cuestiones que, en obras posteriores, y en su propia vida, desarrollará en profundidad, como la idea del cuarto propio (en estos relatos, un cottage propio) o los elementos meta, es decir el cuento dentro del cuento”. 

Gras también opina que en estos relatos estamos ante seguramente la visión más fantástica de Woolf, una faceta que, al contrario de las otras, tocó menos. Y es que el tercer relato, Una historia para hacerte dormir, tiene hasta monstruos marinos campando por Japón, país que la propia Violet explicó en detalle a Woolf por carta durante uno de sus viajes.

Inicio del relato ‘Galería de amistades’

Hace cuarenta años (nuestra sinceridad avala el dato) nació una niña en una casa solariega de la campiña de Somerset. Si nació riendo o llorando, o las dos cosas a la vez, o si se limitó a aceptar la situación y sacarle el mayor provecho, es algo que un historiador sincero y ansioso por emplear únicamente las palabras imprescindibles no tiene modo de averiguar.
Pero jamás existió criatura que creciera más que ella (…)
Cuando alzaron a la larga niña sobre la pila bautismal, las madrinas y padrinos murmuraron, como hace la gente en esas ocasiones: “Mary”, y cuando el párroco dijo: “¿Nada más?” y sonrió, como si se sintiera generoso y pudiera tolerar un toque de vanidad, añadieron “Violet” en el tono más atrevido que es capaz de emplear la gente que acaba de salir de la iglesia y todavía está embargada por el silencio.
​Cuando la niña creció y fue capaz de inspeccionar sus dos nombres, de compararlos con otros, decidió que aunque estaba bien llevar el Mary pegado a la piel, era todavía mejor mostrar el Violet al mundo. Por lo tanto, se quedó con “señorita Violet Dickinson”.
​La señorita Dickinson creció hasta ser tan alta como la malvarrosa más alta del jardín antes de cumplir los ocho años, pero no importa tanto, pues lo que más nos interesa es su progreso espiritual.

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