El secreto del miliciano herido que agoniza en el MNAC

En el Pabellón de la República en la Exposición Internacional de París de 1937, junto a obras maestras como el Guernica de Picasso, la Montserrat, de Julio González o la Fuente de Mercurio , de Calder, se mostró una amplia colección de pinturas de guerra que fueron enviadas por la Generalitat y el Gobierno de Esuskadi con fines propagandistas para denunciar la crudeza de la Guerra Civil. Entre ellas estaba Miliciano herido,  del sevillano Francisco Mateos, en la que se exalta la fraternidad de los soldados en el frente.

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 Una serie de cortos documentales en CaixaForum+ explora los enigmas que encierran los cuadros del museo nacional  

En el Pabellón de la República en la Exposición Internacional de París de 1937, junto a obras maestras como el Guernica de Picasso, la Montserrat, de Julio González o la Fuente de Mercurio , de Calder, se mostró una amplia colección de pinturas de guerra que fueron enviadas por la Generalitat y el Gobierno de Esuskadi con fines propagandistas para denunciar la crudeza de la Guerra Civil. Entre ellas estaba Miliciano herido,  del sevillano Francisco Mateos, en la que se exalta la fraternidad de los soldados en el frente.

En 1938 fue enviada de regreso a Barcelona, donde se encontraba entonces el Gobierno republicano, pero como el resto de las obras que le acompañaron en el viaje, permaneció oculta en los almacenes del Palau Nacional, desterrada de la vida pública por los vencedores. Y cuando con el fin de la dicta dura se levantó la pena de silencio, ya era demasiado tarde. Su estado de degradación habían invisibilizado buena parte de las figuras y el deterioro progresivo era ya sinónimo de muerte segura. 

Estado actual del 'Miliciano herido' 
Estado actual del ‘Miliciano herido’ FUNDACIÓ LA CAIXA

¿Qué le había sucedido? ¿En qué otra batalla había estado luchando? “El cuadro se realizó en condiciones muy precarias, en tiempos de guerra, de manera rápida y reaprovechando dos telas ya pintadas. Y esa mezcla de materiales ha ido provocando reacciones químicas que lo han dañado de forma irreversible”, explica la jefa del área de restauración y conservación preventiva del MNAC, Carme Ramells .

El cuadro se expone por primera vez acompañado de una reconstrucción hecha mediante IA

¿Qué debería hacer un museo ante un cuadro agonizante? ¿Tratar de reconstruir las partes dañadas o dejarlo como está, aún sabiendo que así nunca volverá a mostrarse al público? “Muchas veces la finalidad de nuestras investigaciones es tener un conocimiento profundo de las obras para poder tomar decisiones éticas”, añade Ramells. Y en este caso se ha decidido no restituir las partes perdidas porque “puede ser contraproducente” y, en su lugar, se ha realizado una reproducción mediante IA –obra de Pilar Rosado–, que ahora se expone junto al original en el MNAC.

“Hay que aceptar que no todas las obras van a tener la misma esperanza de vida y que a veces en ese intento por recuperarlas añadimos elementos que aceleran su envejecimiento”, reflexiona Ramells, una de las protagonistas de la serie La ciencia del arte , una producción del museo y Cábala Films con producción asociada de CaixaForum+, donde ya se puede visionar.

Dirigida por Roser Toll, la serie consta de seis episodios de unos 13 minutos, en los que la cámara sigue a los conservadores y restauradores del museo en su afán por arrojar luz a esos secretos que guarda el arte y que “solo la ciencia puede descubrir”. Desde lo que esconde una gitana de Nonell bajo su enorme vestido rojo a los microfósiles del barro de la orilla del Guadalquivir que han sobrevivido centenares de años en la pintura de Zurbarán San Francisco de Asís según la visión del papa Nicolás V .

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