Àngel Jové, el artista de los múltiples intereses, del cine a las artes visuales

En uno de los documentales que le dedicó el cineasta Gonzalo Herralde, Àngel Jové (Lleida, 1940-Girona, 2023), sentado en una silla, con camisa blanca amplia, separa discretamente los brazos y los estira, contenidamente satisfecho, indicando los límites de su reino, y afirma que es la primera vez que tiene un estudio en condiciones para hacer lo que realmente le interesa.

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 El museu Tàpies indaga en la obra de uno de los creadores legendarios de los años 70 y 80, del que se destaca su parte menos conocida  

En uno de los documentales que le dedicó el cineasta Gonzalo Herralde, Àngel Jové (Lleida, 1940-Girona, 2023), sentado en una silla, con camisa blanca amplia, separa discretamente los brazos y los estira, contenidamente satisfecho, indicando los límites de su reino, y afirma que es la primera vez que tiene un estudio en condiciones para hacer lo que realmente le interesa.

Entonces la primera década del siglo XXI está a punto de acabar. Quien había sido actor fetiche de las primeras películas de Bigas Luna – Bilbao (1978), Caniche (1979) o Angustia (1987)–, aunque jamás le había interesado la actuación; además de autor de obras de las que Jorge Herralde recordaba que “en Cadaqués, en las casas más trendy , desde la de Oriol Bohigas a la de Óscar Tusquets, no podía faltar un cuadro de Ángel Jove”; y artífice de un conjunto de portadas de libros para Lumen y Anagrama; la misma persona que había decorado Zeleste, decidió a mediados de los ochenta encerrarse en su estudio y centrarse en su práctica artística, a la que nunca había dejado de lado, limitándola a una esfera casi íntima de tan personal, a pesar de sus múltiples dedicaciones.

⁄ Su avidez por la vanguardia le llevó un año a Londres, donde para sobrevivir se dedicó a diseñar portadas

Precisamente, la exposición que le dedica el Museu Tàpies se ha propuesto dar a conocer esa parte menos conocida del casi legendario personaje de la Barcelona de los setenta y ochenta. La comisaria de la exposición y esposa de Àngel Jové en los últimos treinta años de su vida, Maria Josep Balsach, especifica que no se trata de “una antológica ni una retrospectiva convencional, sino que lo que nos interesaba era mostrar al Jové de los márgenes, especialmente lo que hizo a finales de los años noventa, cuando se recluyó en su estudio. Continuó haciendo alguna exposición, pero prácticamente se retiró del mundo del arte. Ese recogimiento le permitió construir una obra inmensa, compleja y casi desconocida, basada en una reflexión profunda sobre la imagen y la representación”.

Los confines, el paisaje y la luz se muestran como los aspectos que más captaron la atención de Jové toda su vida. Estudió cursos de ingeniería y de arquitectura, pero los abandonó en 1962, a partir de lo cual se adentra en las artes visuales. En 1963 se da a conocer en el Saló de Maig de Barcelona y un año después forma parte del grupo Cogul, con una producción que lo ha ubicado en el postinformalismo. Con otro grupo, el Maduixer, que compartió con Antoni Llena, Silvia Gubern, Jordi Galí i Albert Porta (Evru/Zush), se colocó entre los pioneros del arte conceptual de los setenta en Catalunya y España. A ellos se les atribuye la introducción del videoarte en España, con Primera muerte (1969-1970). Precisamente, su avidez por la novedad y la vanguardia le llevaron a instalarse un año en Londres, donde, para sobrevivir, se dedicó a diseñar y crear portadas, primero para la editorial Lumen y más tarde, para Anagrama en exclusiva.

Balsach ha recuperado el material inédito del estudio de Jové. Las obras que hasta ahora no se habían visto sirven para demostrar la coherencia del trabajo de toda una vida que buscaba investigar en las posibilidades de la imagen, y que la comisaria ve atravesado por un hilo conductor: el dolor y la luminosidad. Las portadas de los libros de otros están realizadas con el esmero de un cuadro único. Su técnica más habitual es la fragmentación, que Jové no considera collage, puesto que aspira a que no se perciban los cortes y aunque con frecuencia están realizadas con fotocopias o fotos sobre fotos: imágenes que se reproducen a sí mismas para pensarse.

Àngel Jové: ‘Metafísica III’ (1974)
Àngel Jové: ‘Metafísica III’ (1974)Museu Tàpies

Como él mismo afirmó en entrevista con Xavier Antich, se trata de recuperar las ruinas y los escombros para seguir construyendo. Esas ruinas que Balsach detecta en las diferentes y numerosas series de dibujos y pinturas, objetos y piezas “corporales”, como él las llamaba, que componen la exposición. Las ruinas de la memoria, la arqueología en la infancia en la Lleida de la terrible posguerra española. El grito y a la vez, la iluminación: “Estas palabras aparecen en las libretas que hemos encontrado tras su muerte. Los dibujos representan bocas que gritan, figuras atravesadas por una luz tan intensa que casi quema los ojos, y manchas que parecen convertirse en dolor”. 

El conocimiento a través del dolor, el páthei máthos de los clásicos, recuerda la comisaria. De ahí también el título: el regreso a “un mundo intacto, originario, una realidad anterior a la fractura”. En la muestra también se recuerda su trabajo cinematográfico, en el cine Texas se han proyectado algunas de las películas y documentales en que participó, como Bilbao , donde se puede ver a un hermético Jové dedicándose a una práctica que le sería tan propia como la de recortar fragmentos de diarios y revistas.

Quienes lo conocieron bien –Vila-Matas recuerda su risa– aseguran que trabajó duro para alejarse de los circuitos habituales del arte, aunque tuvo un buen número de exposiciones, especialmente en lugares que para él tenían un significado añadido, como los vitrales de la iglesia de Sant Vicenç en Àger –el pueblo de su amigo Benet Rossell– en 1999. La retrospectiva que le dedicó el Museu Morera en 1985 y la de Santa Mònica en 1991 lo reivindicaron como un nombre imprescindible en la historia del arte catalán, ahora, Maria Josep Balsach y el Museu Tàpies, convierten su pintura en una revelación.

Àngel Jové. De intactu Comisaria: Maria Josep Balsach, Museu Tàpies Barcelona, museutapies.org. Hasta el 27 de septiembre

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