El refugio antiaéreo de la Guerra Civil hallado en Manises se suma al amplio catálogo valenciano

Cuando en enero pasado el Ayuntamiento de Manises anunció que comenzaba a reformar la plaza Corazón de Jesús, la que albergó su mercado municipal hasta los años 70, no imaginaba que levantar sus adoquines traería la historia más convulsa de la España reciente hasta sus mismas calles. La remodelación se proyectó para seis meses para mejorar su funcionalidad y animar la convivencia vecinal en este espacio al aire libre  -colocarán un cenador que de sombra y acoja eventos-, pero el amplio espacio peatonal que enfrentaba las dos hileras de casas escondía un refugio antiaéreo de la Guerra Civil española que podría fecharse en 1938. En aquellas fechas el Consejo Provincial de Valencia animó a la población a “fortificarse”, cuando ya su capital había dejado de ser capital de la II República. Ahora, el Consistorio estudia diversas opciones técnicas de conservación del hallazgo. 

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 El Ayuntamiento valora diversas opciones técnicas de conservación tras localizar la estructura en las obras de remodelación integral de una plaza de la que no constaba información en los archivos oficiales  

Cuando en enero pasado el Ayuntamiento de Manises anunció que comenzaba a reformar la plaza Corazón de Jesús, la que albergó su mercado municipal hasta los años 70, no imaginaba que levantar sus adoquines traería la historia más convulsa de la España reciente hasta sus mismas calles. La remodelación se proyectó para seis meses para mejorar su funcionalidad y animar la convivencia vecinal en este espacio al aire libre  -colocarán un cenador que de sombra y acoja eventos-, pero el amplio espacio peatonal que enfrentaba las dos hileras de casas escondía un refugio antiaéreo de la Guerra Civil española que podría fecharse en 1938. En aquellas fechas el Consejo Provincial de Valencia animó a la población a “fortificarse”, cuando ya su capital había dejado de ser capital de la II República. Ahora, el Consistorio estudia diversas opciones técnicas de conservación del hallazgo. 

Lo encontraron a finales de este mes de marzo, en la fase de remociones de tierra para conducir las aguas pluviales y esta enseñó, como una gran cicatriz, los túneles excavados por los vecinos para protegerse en aquellos días de guerra. En la localidad se sabía que había otros refugios, como recuerdan los mayores, pero de ninguno había documentación, explica el arqueólogo responsable de esta intervención, Ignacio Hortelano, por lo que este descubrimiento confirma la existencia de estructuras defensivas en este punto de la localidad. 

La plaza Corazón de Jesús de Manises, a principios de año antes de ser excavada 
La plaza Corazón de Jesús de Manises, a principios de año antes de ser excavada Ajuntament de Manises

El hallazgo de la plaza Corazón de Jesús es, explica Hortelano, un modelo menos común, pues dispone de una estructura estrecha y alargada que combina características de trinchera y refugio, denominada “zanja-refugio” o “refugio-trinchera”, una construcción más económica y rápida de ejecutar, que adaptaba el modelo de trinchera ofensiva del frente al ámbito de la defensa civil. 

Presenta unas dimensiones reducidas – 1,70 metros de altura y 90 centímetros de anchura – y una capacidad estimada de hasta 60 personas. La estrechez del espacio reduce la probabilidad de impacto directo de bombas, mientras que su trazado en zigzag o lineal quebrado limita los efectos de la onda expansiva en caso de explosión. E incluía, además, dos accesos diferenciados, creando un circuito de circulación para evitar aglomeraciones en situaciones de emergencia.

En la excavación han localizado además restos de una cubierta de hormigón, concebida para evitar su detección desde vista aérea. Los restos hallados son de unos 15 cm, por lo si hubiera caído una bomba encima, nada hubiera protegido a sus ocupantes, argumenta Hortelano. 

El hallazgo revela una estructura en zigzag, de poca altura y relevante estrechez para dar cabida a unas 60 personas 

El nuevo refugio descubierto queda protegido por la Ley 9/2017, de 7 de abril de modificación de la Ley 4/1998 de Patrimonio Cultural Valenciano, por la cual los elementos que componen el patrimonio histórico y arqueológico civil y militar de la Guerra Civil adquieren la consideración de bienes de relevancia local. Fue una de las acciones del gobierno del Botànic, que también puso en marcha la web del patrimonio valenciano de la guerra civil en 2019, una plataforma de acceso público con información sobre los 1.066 bienes patrimoniales de la contienda, que incluye 453 fichas de las comarcas de Alicante, 433 de las de Castellón y 180 de València, abierta a que investigadores, ayuntamientos o público en general dotasen de contenido con un formulario. 

Entre ese patrimonio consta el de su capital, que este fin de semana ha celebrado la primera edición de su Relats de memòria urbana, un programa de visitas a cinco de sus refugios antiaéreos con motivo del Día Internacional de los Monumentos y Sitios. Un certamen que contó el pasado viernes con la participación de la doctora en Prehistoria y Arqueología Amalia Pérez-Juez Gil y José María Azkárraga Testor, impulsor de las rutas guiadas por la València republicana y autor de diversas publicaciones para contextualizar una actividad que ha abierto,  durante el fin de semana, a las visitas los escondites antiaéreos del Colegio Vedruna – Sagrado Corazón, de la falla Ripalda – Sogueros, la calle Serranos, el IES Luis Vives o el del propio Ayuntamiento  de València. 

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