A principio de curso, propongo a mis alumnos (de tercero y cuarto de Económicas) que lean un artículo académico sobre la política de vivienda firmado por un catedrático de Economía, quien, después de describir los impuestos que la gravan, concluye que “el responsable fundamental del precio de la vivienda no es otro que la hacienda pública”. A continuación, les presento un escandallo del coste de una vivienda de segunda mano en Barcelona que incluye el precio del suelo, el de construcción, los diversos impuestos (IAJD e ICIO) y el margen del promotor hasta un total de 400.000€, a los que cabe sumar el impuesto de transmisiones patrimoniales, que es del 10%, hasta 440.000 €. Les pregunto qué pasaría si –como en Madrid, y como sugiere el catedrático- el ITP pasara al 5%. Indefectiblemente, la respuesta es que el coste total pasaría a 420.000 €. (El próximo año también les preguntaré qué pasaría con el precio de una habitación de hotel en Barcelona, que hoy es la suma del precio más un IVA del 10%, si éste pasara al 21%; seguro que me contestarán que subirá un 11%).
A principio de curso, propongo a mis alumnos (de tercero y cuarto de Económicas) que lean un artículo académico sobre la política de vivienda firmado por un catedrático de Economía, quien, después de describir los impuestos que la gravan, concluye que “el responsable fundamental del precio de la vivienda no es otro que la hacienda pública”. A continuación, les presento un escandallo del coste de una vivienda de segunda mano en Barcelona que incluye el precio del suelo, el de construcción, los diversos impuestos (IAJD e ICIO) y el margen del promotor hasta un total de 400.000€, a los que cabe sumar el impuesto de transmisiones patrimoniales, que es del 10%, hasta 440.000 €. Les pregunto qué pasaría si –como en Madrid, y como sugiere el catedrático- el ITP pasara al 5%. Indefectiblemente, la respuesta es que el coste total pasaría a 420.000 €. (El próximo año también les preguntaré qué pasaría con el precio de una habitación de hotel en Barcelona, que hoy es la suma del precio más un IVA del 10%, si éste pasara al 21%; seguro que me contestarán que subirá un 11%).Seguir leyendo…
A principio de curso, propongo a mis alumnos (de tercero y cuarto de Económicas) que lean un artículo académico sobre la política de vivienda firmado por un catedrático de Economía, quien, después de describir los impuestos que la gravan, concluye que “el responsable fundamental del precio de la vivienda no es otro que la hacienda pública”. A continuación, les presento un escandallo del coste de una vivienda de segunda mano en Barcelona que incluye el precio del suelo, el de construcción, los diversos impuestos (IAJD e ICIO) y el margen del promotor hasta un total de 400.000€, a los que cabe sumar el impuesto de transmisiones patrimoniales, que es del 10%, hasta 440.000 €. Les pregunto qué pasaría si –como en Madrid, y como sugiere el catedrático- el ITP pasara al 5%. Indefectiblemente, la respuesta es que el coste total pasaría a 420.000 €. (El próximo año también les preguntaré qué pasaría con el precio de una habitación de hotel en Barcelona, que hoy es la suma del precio más un IVA del 10%, si éste pasara al 21%; seguro que me contestarán que subirá un 11%).

A continuación, les hago leer lo que escribieron Adam Smith (1776) y David Ricardo (1817) sobre los alquileres. Smith se expresaba con contundencia: “[El alquiler] es evidentemente el valor más alto que puede pagar el inquilino”. Ricardo, mucho más preciso, construyó sobre aquella visión una teoría que constituye uno de los poquísimos cimientos sobre los que se sostiene la disciplina que denominamos Economía.
El precio de un piso nada tiene que ver ni con la especulación ni con los impuestos
Después de dos o tres sesiones en torno a este tema, consigo que los alumnos lleguen a la conclusión correcta: que la reducción del ITP no reduciría en absoluto el coste de la vivienda para el comprador, ya que el precio antes del impuesto ascendería automáticamente a 420.000€, absorbiendo la reducción del impuesto en beneficio exclusivo del vendedor. (De igual modo, el aumento del IVA que grava las estancias en hoteles en Barcelona se traduciría en la reducción del precio de la habitación, sin impacto sobre el usuario). Sin embargo, la confusión está tan extendida que podemos encontrar noticias como que “Los expertos planten bajar el IVA al 4% en la compra de la primera vivienda” ( La Vanguardia , 27 de junio) como medida para reducir su coste; en cambio, ChatGPT acierta a la primera.
Tenemos un problema descomunal con la vivienda, y es lamentable que le añadamos unas recetas populistas que no nos ayudarán a resolverlo: ni la del populismo de izquierdas, para el que el culpable es el propietario, ni la del populismo de derechas, para el que la culpa es de los impuestos. Ninguna de ellas tiene un fundamento científico, y, por tanto, no nos ayudarán sino a perder el tiempo.
Hay que ser claros: el precio de la vivienda nada tiene que ver ni con la especulación ni con la fiscalidad, sino que es consecuencia exclusiva de dos hechos: de que hayamos pasado de 6 a 8 millones de habitantes y de cómo lo hemos hecho.
Economía
