El pasado 8 de julio, mientras en Barcelona se alcanzaban temperaturas superiores a los 40 grados, los riders de Glovo continuaban repartiendo a pleno sol. Según ha avanzado El Periódico y ha podido confirmar La Vanguardia, la Inspección de Trabajo ha abierto un expediente sancionador a la compañía por haber mantenido la operación en la capital catalana. Entre las 12h y las 18h de ese día, las condiciones meteorológicas eran de alerta roja, según el Meteocat.
La Inspección de Trabajo considera una “infracción grave” que la empresa no aplicara medidas de prevención
El pasado 8 de julio, mientras en Barcelona se alcanzaban temperaturas superiores a los 40 grados, los riders de Glovo continuaban repartiendo a pleno sol. Según ha avanzado El Periódico y ha podido confirmar La Vanguardia, la Inspección de Trabajo ha abierto un expediente sancionador a la compañía por haber mantenido la operación en la capital catalana. Entre las 12h y las 18h de ese día, las condiciones meteorológicas eran de alerta roja, según el Meteocat.
El sindicato CGT denunció esta situación al organismo, que ahora considera que Glovo cometió una “infracción grave” en materia de prevención de riesgos laborales. Este tipo de sanciones tiene un coste que puede ir desde los 2.451 euros en el grado mínimo a los 49.180 en el máximo. Por parte de la compañía, aseguran que aún no se les ha notificado la apertura de este expediente por no proteger a sus repartidores del calor.
Este tipo de sanciones tiene un coste que puede ir desde los 2.451 euros en el grado mínimo a los 49.180 en el máximo
En el curso de esta investigación de la Inspección de Trabajo, Glovo aportó como prueba su protocolo interno de climatología adversa. Este establecía que el servicio quedará suspendido temporalmente en la zona afectada cuando se active la alerta roja para los repartidores que se desplacen en bicicleta, patinete o motocicleta. La aplicación asegura que esta pausa será remunerada y no penalizará a la plantilla. Aun así, la policía laboral constata que el 8 de julio no se aplicó este protocolo.
El verano pasado los riders de Glovo consiguieron convertirse finalmente en asalariados, después que la empresa cediera a poner fin a su modelo de autónomos ante la presión por las multas millonarias. Pese a esta transición, los sindicatos siguen denunciando incumplimientos de la plataforma en materia de seguridad y prevención de riesgos, como es el caso de las altas temperaturas. Insisten, por ejemplo, en la falta de equipos de protección individual (EPIS) contra el sol.
La empresa asegura que se entregan electrolitos efervescentes, crema solar y gafas de sol a los repartidores, pero la Inspección de Trabajo solo ha podido comprobar la recepción de estos kits por parte de una muestra al azar de 40 trabajadores, un porcentaje muy pequeño de la flota total de Glovo en Barcelona.
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