Starting with the limbs ★★★✩✩
La coreógrafa Annie Hanauer muestra su integradora ‘Starting with the limbs’ en el Mercat de les Flors
Starting with the limbs ★★★✩✩
Coreografía: Annie Hanauer. Intérpretes: Felix Tamm, Nadia Garrad, Greta Sandon, Coralie Viudes. L’Autre Maison. Lugar y fecha: Mercat de les Flors (6/VI/2026)
Como reza el título de la pieza, todo empieza en las extremidades: la percepción táctil del mundo, su presencia y nuestra forma de traducirla, o sea, el movimiento que nos traslada de un rincón a otro y el que expresa nuestro sentir. Pero ¿qué ocurre cuando nos falta alguno y partimos de su ausencia, de nuestras amputaciones?
En la cultura humana todo es tecnología, del hacha de piedra a unas gafas o cualquier tipo de prótesis. Somos exploradores y metafóricamente funcionamos con el síndrome del miembro ausente: su ausencia no elimina parte de las sensaciones, pues no creamos en el vacío sino a partir de la reelaboración de nuestros límites: creamos, de hecho, en el espacio inmaterial, pero real, de lo que creemos que puede transformarnos. Si todo está en movimiento, de larvas a mariposas, no hay discapacidad en el hecho de desarrollar otras capacidades.
La coreógrafa norteamericana Annie Hanauer lleva una prótesis. Su danza es inclusiva, integradora de diferencias. Starting with the Limbs parte de la experiencia divergente de cuatro intérpretes, de su relación entre sí, de su contacto con los objetos de apariencia protésica distribuidos en escena, y con los que sus cuerpos constituyen una serie de retratos con los que explicarse y que expanden su identidad. Parece que Hanauer parte del interés plástico que le suscitó el trabajo de la artista japonesa Mari Katayama y las imágenes en las que esta desdibuja y expande sus límites con una imaginación tan desbordante como empoderada.
Conceptualmente, la obra es interesante. Su desarrollo coreográfico, sin embargo, resulta algo plano al final
La relación entre los cuatro cuerpos, solos y con la ayuda de los objetos, parece plantear lo mismo, mientras crean una suerte de esculturas carnales y portátiles, que se trasladan por el espacio bajo una serie de luces en forma de simples vectores que señalan direcciones diversas. Cada una con su norte y con sentido propio.
Conceptualmente, la obra es interesante. Su desarrollo coreográfico, sin embargo, resulta algo plano al final, sin que ello tenga nada que ver con la danza inclusiva. Creadores autóctonos como Jordi Cortés o Vero Cendoya han llegado en este campo mucho más lejos. Solo hay que recordar la magnífica Una brillant imperfecció de Cendoya programada el pasado enero en el TNC.
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