Ni ella misma se lo creía. Tamara Fernández Varela leía y releía en su casa la carta con la que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Carballo le comunicó que su exmarido la había drogado, violado y fotografiado, y no se reconocía. Incluía seis imágenes. En algunas de ellas aparecía completamente desnuda. “Las miraba y decía: no puedo ser yo. Semejante barbaridad no te entra en la cabeza. Una mujer como muerta en una cama. Era yo”, rememora la gallega de 43 años. Su madre y ella empezaron a gritar. Gritaron tanto que una vecina asustada llamó a una ambulancia.
El denunciado, de origen italiano, está fugado desde 2024 y la justicia rechaza emitir una orden de captura internacional: “Mañana saldrá que le ha hecho esto a otras y se podía haber evitado”
Ni ella misma se lo creía. Tamara Fernández Varela leía y releía en su casa la carta con la que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Carballo le comunicó que su exmarido la había drogado, violado y fotografiado, y no se reconocía. Incluía seis imágenes. En algunas de ellas aparecía completamente desnuda. “Las miraba y decía: no puedo ser yo. Semejante barbaridad no te entra en la cabeza. Una mujer como muerta en una cama. Era yo”, rememora la gallega de 43 años. Su madre y ella empezaron a gritar. Gritaron tanto que una vecina asustada llamó a una ambulancia.
Sociedad en EL PAÍS
