Las tablas de surf eléctricas, conocidas como e-Foils, han dejado de ser una rareza para convertirse en una tendencia entre los aficionados a los deportes acuáticos. Su capacidad para desplazarse sobre el agua prácticamente sin rozar la superficie ofrece una experiencia de navegación muy distinta a la del surf o de las motos acuáticas.
Fabricado casi íntegramente en fibra de carbono, el Fliteboard Race es capaz de superar los 50 km/h gracias a la incorporación de elementos de competición
Las tablas de surf eléctricas, conocidas como e-Foils, han dejado de ser una rareza para convertirse en una tendencia entre los aficionados a los deportes acuáticos. Su capacidad para desplazarse sobre el agua prácticamente sin rozar la superficie ofrece una experiencia de navegación muy distinta a la del surf o de las motos acuáticas.
En ese contexto, el fabricante Fliteboard ha dado un paso más con el lanzamiento del Fliteboard Race X Mercury Racing Carbon, un modelo desarrollado junto a Mercury Racing, la división especializada en propulsión de alto rendimiento del fabricante Mercury Marine.

Esta colaboración tiene como objetivo crear el e-Foil más rápido de la marca. El resultado es una tabla capaz de alcanzar los 55 km/h, una velocidad poco habitual en este tipo de vehículos náuticos y orientada principalmente a usuarios con experiencia o incluso interesados en la competición.
Material y dimensiones
El ala de carbono de menor tamaño reduce la resistencia al avance y mejora la agilidad
Buena parte de ese rendimiento se debe al trabajo realizado por Mercury Racing, que cuenta con más de ocho décadas de experiencia en sistemas de propulsión para embarcaciones de altas prestaciones. Y el de la tabla eléctrica ha sido desarrollado para ofrecer la máxima eficiencia y alcanzar velocidades más elevadas que un modelo convencional.
El resto del conjunto también ha sido rediseñado con el mismo propósito. El ala o foil, denominada Flux 707 AB, presenta unas dimensiones más reducidas que las empleadas en modelos recreativos, una configuración que disminuye la resistencia al avance y mejora la capacidad de respuesta durante los cambios de dirección.

Está fabricada en fibra de carbono de alto módulo (HM), un material especialmente rígido que se utiliza en aplicaciones donde la precisión estructural resulta prioritaria. La fibra de carbono también está presente en el mástil, la quilla y la propia tabla.
Sin batería ni ala, el conjunto pesa únicamente 7,2 kilos, una cifra que permite mantener un comportamiento muy ágil sobre el agua. Dependiendo de la batería elegida, el peso total oscila entre 17,6 y 25,9 kg. El Fliteboard ofrece tres propuestas de baterías diferentes para adaptar el equilibrio entre autonomía y prestaciones.
Se adapta a cada preferencia
El Fliteboard Race ofrece tres baterías con diferentes niveles de autonomía y peso
El control también recibe especial atención. La tabla incorpora un diseño trasero de tipo kicktail, pensado para facilitar las maniobras más exigentes, y permite ajustar distintos parámetros de funcionamiento mediante una aplicación móvil, adaptando la respuesta del sistema al nivel de experiencia del usuario o al tipo de navegación.
Todo ello sitúa este modelo claramente por encima de los e-Foils de iniciación. Además del elevado rendimiento, el uso intensivo de la fibra de carbono implica un coste de reparación superior en caso de impactos, por lo que está especialmente indicado para usuarios con cierta experiencia.
El precio refleja igualmente ese posicionamiento. La versión básica parte de unos 14.200 euros, mientras que las configuraciones con baterías de mayor capacidad pueden acercarse a los 17.000 euros. Esta propuesta confirma la creciente especialización de un mercado donde la velocidad y la tecnología comienzan a ganar protagonismo.
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