El Gobierno de Netanyahu aprueba el reconocimiento del genocidio armenio

La decisión podría tensar aún más las tirantes relaciones entre Israel y Turquía Leer La decisión podría tensar aún más las tirantes relaciones entre Israel y Turquía Leer  

«Nunca es tarde para hacer lo correcto», ha afirmado este domingo el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, tras agradecer al Gobierno que aprobara por unanimidad su propuesta de reconocer oficialmente el genocidio armenio a manos del Imperio Otomano.

«Este horrible genocidio, que tuvo lugar hace más de 100 años y sobre el cual no existe realmente ninguna controversia respecto a los hechos históricos, incluyó el asesinato de 1,5 millones de personas y la destrucción de un antiguo patrimonio cultural e histórico», ha declarado en la reunión semanal del Gobierno celebrada hoy en Jerusalén.

La propuesta de resolución, que también será llevada al Parlamento, establece que «sobre la base de la obligación moral e histórica, Israel reconocerá el genocidio perpetrado contra el pueblo armenio durante los últimos años del Imperio Otomano». Además, añade, «deben condenarse la negación, la minimización o la distorsión de la verdad histórica de estos acontecimientos».

«Israel se une a 32 países que han cumplido con un deber moral al reconocer la verdad histórica y rechazar los intentos de negarla», ha escrito Saar posteriormente en la plataforma X tras una decisión que puede agravar las pésimas y tensas relaciones con Turquía. La sucesora del Imperio Otomano niega que lo sucedido a los armenios en su territorio a partir del 24 de abril de 1915 en el marco de la Primera Guerra Mundial sea un genocidio. Aproximadamente un millón y medio de armenios murieron entre 1915 y 1923.

De esta forma, Israel sigue el ejemplo de su gran aliado, Estados Unidos. Desde hace décadas, los sucesivos gobiernos israelíes han frenado este paso, promovido desde la derecha y la izquierda en la Knésset en Jerusalén, para no dañar las importantes relaciones con Turquía. En las últimas dos décadas, sin embargo, la relación bilateral se ha caracterizado por tensiones sin precedentes, rupturas, boicots, acusaciones mutuas y amagos de reconciliación.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que no esconde su apoyo a Hamas, acusó a Israel de cometer un genocidio contra los palestinos en la ofensiva militar en la Franja de Gaza lanzada tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Desde entonces, el dirigente islamista turco y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, suelen cruzarse duras acusaciones («genocida», «antisemita», «Hitler», «dictador»…) que ni siquiera su aliado y amigo común, el presidente estadounidense Donald Trump, ha podido frenar.

«Aquellos que atacan nuestra región como tiburones sedientos de sangre tendrán que responder algún día por sus actos (…) La ideología genocida, ocupante y expansionista llamada sionismo amenaza no sólo a mí, no sólo a nuestro partido, no sólo a nuestra alianza; nos amenaza a todos», acusó Erdogan recientemente, a lo que la Cancillería israelí replicó: «El dictador que persigue a los opositores políticos, encarcela a periodistas, masacra a los kurdos, ocupa el territorio de Chipre y respalda a grupos yihadistas ahora está atacando la única democracia en Oriente Próximo. La misma democracia que extendió su mano en paz al Líbano apenas ayer».

El comunicado hace referencia al acuerdo marco firmado este viernes por la noche por Israel y Líbano bajo la tutela y la presión de Estados Unidos y que cuenta con la condena y el rechazo de la milicia libanesa proiraní Hizbulá.

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