Bach en el Palau (★★★✩✩)
Se dio un extemporáneo’ Concerto para laúd y cuarteto de cuerda’ de Karl Kohaut en una sala con acústica más que deficiente
Bach en el Palau (★★★✩✩)
Intérpretes: Barokkanerne (Norwegian Baroque Ensemble). Jadran Duncumb, laúd y dirección. André Lislevand, viola da gamba
Lugar y fecha: Festival Bachcelona. Petit Palau, 13-VII-2026
No comprendo el objetivo de los contenidos de este concierto en el marco del festival bachiano. Comenzando por lo afirmativo, se podría decir que es interesante presentar una serie de compositores –la mayoría contemporáneos de J.S. Bach– que proponen una estética completamente opuesta y cortesana de su música, a la del gran maestro que convoca estos encuentros. Música totalmente exterior, con giros virtuosísticos por sí, danzaria a la manera cortesana francesa (Suite en Re mayor de Telemann), o la implacable conjunción de viola da gamba (Lislevand) y flauta de pico (Christophersen), sí excelentes solistas, en forma de un Concerto barroco del mismo compositor, nacido en Magdeburgo en 1681, prolífico y famoso contemporáneo de Johann Sebastian.
Acompañaron la mayor parte del programa un buen quinteto de cuerdas (con Violone) también en un aria de Teofane de Antonio Lotti siempre respetando el esquema barroco de oposición concertino-grosso. Estupendos músicos de los que no se dan sus nombres en un programa de mano además lleno de consideraciones banales.
Esto se completó con un extemporáneo Concerto para laúd y cuarteto de cuerda de Karl Kohaut, en una sala con acústica más que deficiente, que precedió un fragmento de L’augeletto del Didone abandonata de Hasse que, como se deduce, es un diálogo gracioso virtuosístico de soprano y flauta de pico. Contenidos: música para el lucimiento solista, para el entretenimiento cortesano, ninguna muestra de interioridad, que es precisamente una de las características de la música del Bach que nos convoca y lo que explica el “no” del título de esta crítica… Un programa largo, con instrumentos e intérpretes magníficos, pero hechos y pensados para resonar en un marco cálido que respete su proyección sonora. Existe repertorio de mayor profundidad para viola da gamba de la época, y qué decir de piezas para el otro buen solista (laúd y guitarra), sin necesidad de recurrir a obras de puro lucimiento. En positivo sí, la calidad de los intérpretes, como la anónima concertino con un sonido singular, por ejemplo.
En fin, es verano…
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