La Freiburger Barockorchester y Jeanine De Bique (★★★✩✩), ambicioso y desigual

Abrió la última semana de esta estupenda edición del Festival un concierto con un programa Mozart, ambicioso y desigual, de la veterana y reconocida orquesta barroca que ahora dirige la violinista húngara Éva Bohri. Una primera parte un potpurrí con música de Mozart –no es lugar para este modelo- como tampoco semanas atrás en Perelada cuando el Trío Fortuny, excelentes músicos, hizo un recital con movimientos de Beethoven y Schubert y en medio unas canciones populares sin ton ni son…

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 Abrió la última semana de esta estupenda edición del Festival de Torroella un concierto con un programa Mozart de la veterana y reconocida orquesta barroca que ahora dirige la violinista húngara Éva Bohri  

Freiburger Barockorchester & Jeanine De Bique ★★★✩✩
Dirección y concertino: Éva Bohri
Lugar y fecha: Festival de Torroella. Auditori Espai Ter (16/VIII/2026)

Abrió la última semana de esta estupenda edición del Festival un concierto con un programa Mozart, ambicioso y desigual, de la veterana y reconocida orquesta barroca que ahora dirige la violinista húngara Éva Bohri. Una primera parte un potpurrí con música de Mozart –no es lugar para este modelo- como tampoco semanas atrás en Perelada cuando el Trío Fortuny, excelentes músicos, hizo un recital con movimientos de Beethoven y Schubert y en medio unas canciones populares sin ton ni son…

Felizmente el día 14 Torroella llegó a altas cotas con The Tallis Scholars y Peter Phillips, y la majestuosa y a la vez transparente, profunda, Missa Papae Marcelli de Palestrina y, en medio de aquellas polifonías del siglo XVI, dos piezas de Arvo Pärt (4 siglos posterior) que aúna espiritualidad impresionista y un deje de nostalgia.

Ahora con la Freiburger, la buena soprano caribeña De Bique dio luz al Exultate, Jubilate K. 165 de Mozart y a un par de arias operísticas de La Clemenza di Tito y Idomeneo, coincidentes aún estilísticamente con el fuerte de esta orquesta, el lenguaje del barroco, con sus singulares técnicas en la cuerda especialmente. También hubo tres movimientos de Conciertos para oboe, flauta y fagot, siempre Mozart, con los excelentes solistas de la orquesta, aunque fue evidente en el oboe la distancia técnica estilística -y material- ya que en tiempos de Mozart la dinámica constructiva instrumental fue importante; veamos si no el caso del clarinete, que en esta obra no participa.

Pero la piedra de toque del programa mozartiano fue la Sinfonía nº 41, llamada Júpiter, de cuya interpretación se desprende un interesante manual de cómo no se debe de tocar una obra tan avanzada en relación a técnica, recursos e instrumental barroco.

La reducida plantilla de cuerdas barrocas (y algunos aspectos de su técnica, arco,…) ocultó virtudes expresivas de la partitura y las tensiones del desarrollo de un lenguaje ya sinfónico, en una formación que en lo que hace a vientos y timbal sí respondía al diseño orquestal de Mozart. Cuestiones de dinámicas muy diferenciadas del barroco en esta última sinfonía, volumen del timbal, etc. desvirtuaron la obra. No todo es posible desde el primer violín.

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