“En algunas compañías ha aparecido una partida de coste nueva: una especie de personal digital que empieza a pesar tanto como el personal de toda la vida”, advierte el profesor de escuela de negocios Pablo Foncillas. Este es el caso de empresas como Mercor y Salesforce, que dedican una parte cada vez más considerable de su presupuesto a agentes de inteligencia artificial.
A medida que se abaratan los tokens, sube la factura en las compañías
“En algunas compañías ha aparecido una partida de coste nueva: una especie de personal digital que empieza a pesar tanto como el personal de toda la vida”, advierte el profesor de escuela de negocios Pablo Foncillas. Este es el caso de empresas como Mercor y Salesforce, que dedican una parte cada vez más considerable de su presupuesto a agentes de inteligencia artificial.
Desde las entrevistas de trabajo y la contabilidad hasta la gestión de proyectos y la detección de fraude, son muchas las tareas en las que la IA puede hacer a una organización más productiva. En apenas un año, “los tokens (unidad con la que se mide y se factura la IA) han pasado de no aparecer en ningún presupuesto a ser imprescindibles para programar con asistentes como Claude, Code, Copilot o Cursor”, explica el divulgador en innovación.

¿El problema? “Que casi nadie sabe gestionarlo”, afirma. Mientras tanto, el precio de cada token “no para de bajar”, y cuanto más barato es, más se usa la tecnología y la factura a final de mes sale más abultada.
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