El Instituto de las Mujeres requiere a Sanidad que tome medidas “urgentes” ante la falta de medicamentos para la menopausia

El Instituto de las Mujeres ha pedido al Ministerio de Sanidad que aborde “de forma prioritaria y urgente” la falta de medicamentos para la terapia hormonal de la menopausia, un problema que afecta también a las mujeres trans en tratamiento hormonal. En dos oficios firmados este lunes por su presidenta, Cristina Hernández Martín, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, el organismo traslada a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y a la Dirección General de Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia las quejas de particulares y asociaciones de mujeres que ha recibido desde el 25 de septiembre. Las quejas empezaron a llegar después de que este periódico informara de que tres fármacos de terapia hormonal estaban en falta y otros tres desaparecían del mercado.

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 La presidenta del organismo, Cristina Hernández, remite a la Agencia del Medicamento y a la Dirección General de Farmacia las quejas por la discriminación en el acceso a la terapia hormonal  

El Instituto de las Mujeres ha pedido al Ministerio de Sanidad que aborde “de forma prioritaria y urgente” la falta de medicamentos para la terapia hormonal de la menopausia, un problema que afecta también a las mujeres trans en tratamiento hormonal. En dos oficios firmados este lunes por su presidenta, Cristina Hernández Martín, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, el organismo traslada a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y a la Dirección General de Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia las quejas de particulares y asociaciones de mujeres que ha recibido desde el 25 de septiembre. Las quejas empezaron a llegar después de que este periódico informara de que tres fármacos de terapia hormonal estaban en falta y otros tres desaparecían del mercado.

Los escritos, dirigidos a la directora de la AEMPS, María Jesús Lamas, y al director general de Farmacia, César Hernández, recogen dos problemas: el desabastecimiento, que dificulta la continuidad de los tratamientos, y la falta de financiación pública de algunas de las alternativas. “En un sistema de salud universal y público, la capacidad económica no puede determinar quién puede mantener un tratamiento prescrito y quién se ve obligada a interrumpirlo, modificarlo o esperar”, señala el texto. El Instituto pide que se tomen medidas para garantizar el suministro y que se promueva “la financiación de otros medicamentos de tratamiento de sustitución hormonal”.

La propia AEMPS explicó a este periódico que el Ministerio de Sanidad contactó con los laboratorios de algunas alternativas para que entraran en la financiación pública, “pero no estaban interesadas”. El gel Oestraclin, por ejemplo, no está financiado y es de los pocos que sigue llegando a las farmacias, aunque su laboratorio lo reparte por cupos mensuales.

El asunto de los dos escritos es la “remisión de formularios de discriminación por razón de sexo”: las quejas se tramitan como posibles casos de discriminación. Los oficios recuerdan que la Ley de Igualdad considera discriminación indirecta la situación en la que “una disposición, criterio o práctica aparentemente neutros” pone a las personas de un sexo “en desventaja particular” respecto a las del otro. El texto no llega a calificar así el desabastecimiento, pero reclama a ambos organismos que contribuyan a corregir “las situaciones patentes de desigualdad por razón de sexo” en el ámbito sanitario.

A preguntas de este diario, el Ministerio de Sanidad asegura ser “consciente del problema generado a tantas mujeres por el desabastecimiento de los fármacos de terapia hormonal”. El organismo, dice, “lleva meses trabajando para restablecer el suministro. De esta manera, tiene ya la información de que a partir de noviembre volverá a abrirse el suministro por parte de las compañías comercializadoras de estos fármacos”.

El ministerio habla del origen de esta crisis, el spray Lenzetto, en falta desde marzo y que, según el ministerio, empezará a estar disponible a finales de noviembre. Sin embargo, su fabricante, Gedeon Richter no prevé la normalización hasta 2027. Así lo confirma la AEMPS: “Se espera que el problema de suministro de Lenzetto se solucione en noviembre, cuando lleguen más unidades. Sin embargo, la escasa colaboración de Gedeon Richter nos lleva a considerar poco fiable la posibilidad de recuperar la normalidad en un corto espacio de tiempo”.

Pero es que, además de Lenzetto, la crisis afecta a otros medicamentos. La falta de Lenzetto desplazó las recetas hacia los parches Evopad y Estradot, que también acabaron en falta por el aumento de la demanda, mientras las cápsulas Bijuva quedaron sin suministro por una suspensión temporal de su fabricación. Theramex, que comercializa Evopad y Bijuva, ha comunicado a los ginecólogos que espera una llegada importante de Bijuva la primera semana de octubre, y ha adelantado la llegada a España de otro tratamiento, Femoston, financiado y en farmacias desde el 8 de septiembre. Estradot dejará de comercializarse a petición de la empresa, según la AEMPS. Y dos comprimidos han desaparecido: Duavive, que Organon dejó de distribuir el 1 de julio al terminar su contrato con Pfizer, y Climodien, que Bayer retira en todo el mundo. Laboratorios SEID, fabricante de Oestraclin, ha triplicado sus previsiones de venta.

La AEMPS asegura: “Estamos en contacto continuo con las empresas comercializadoras para reducir la duración de los problemas de suministro y lograr una distribución lo más equitativa posible. . La agencia explica que, el pasado viernes, “se reunió con varias sociedades científicas médicas y farmacéuticas para compartir toda la información disponible sobre los problemas de suministro que afectan a varios medicamentos con estrógenos transdérmicos y solicitar su colaboración para mitigar el impacto de dichos problemas en las pacientes, estableciendo las alternativas más adecuadas para las diferentes indicaciones”.

“Carencias” en la atención a las mujeres

El Instituto de las Mujeres enmarca el problema en un sesgo de género histórico. Los oficios hablan de “una profunda brecha de conocimiento” por la falta de investigación clínica sobre el cuerpo femenino y de la escasa presencia de la perimenopausia y la menopausia en la formación de los médicos. Recuerdan que la terapia hormonal pasó de desaconsejarse durante años a considerarse recomendable, lo que ha aumentado “considerablemente” su prescripción. Y concluye que la falta de abastecimiento es “un recordatorio de las carencias aún existentes” en la atención a las mujeres en esa etapa, escribe Hernández.

Los escritos citan además la Ley de Garantías del Medicamento, que obliga a laboratorios y distribuidores a respetar “el principio de continuidad” del suministro y permite al Gobierno adoptar “medidas especiales” sobre la fabricación, importación y distribución de fármacos. También recuerdan que la función “prioritaria y esencial” de la distribución es abastecer a las farmacias “en el territorio nacional”. Es una alusión indirecta a la exportación paralela, que diversas fuentes reconocieron en mayo a este diario que provoca una tensión adicional para países con precios bajos como España. La carta explica también por qué se dirige a dos destinatarios: la Dirección General de Farmacia fija el precio de los medicamentos y decide cuáles se financian, y la AEMPS los autoriza, vigila e inspecciona. Y recuerda que el Consejo Interterritorial, en el que se sientan Sanidad y las comunidades autónomas, puede acordar condiciones de planificación y suministro de fármacos y emitir recomendaciones sobre los criterios de financiación pública.

El Instituto, que depende del Ministerio de Igualdad, pide a ambos organismos que le informen de las medidas que adopten. En la última semana, la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) también había pedido a la AEMPS por carta que valorara importar alternativas del extranjero, repartir de forma controlada las unidades disponibles y restringir su distribución fuera de España.

En España hay unos ocho millones de mujeres en el climaterio, y la AEEM estima que una de cada cuatro sufre un deterioro importante de su calidad de vida por la menopausia: unos dos millones. Sin embargo, según el Barómetro de la Menopausia de la asociación, solo el 3,7% sigue terapia hormonal, unas 300.000 mujeres en menopausia. Descontando a quienes no pueden, no quieren o no deben tratarse, la AEEM calcula que cerca del 20% debería recibirla, lo que supone alrededor de 1,6 millones.

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