El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, anunció como máxima de su mandato al poco de tomar el poder que su pretensión era que la Fed fuera un jugador y no el árbitro, es decir, que no hiciera de guía de los mercados. Eso dejó a todos perplejos por su falta de concreción sobre si los tipos de interés subirán, como muchos de sus colegas sostienen, ante el incremento de los precios.
El presidente de la Reserva Federal trata de calmar en Wyoming, pero sin concreciones, el revuelo que provocó al dar la impresión de que se desentendía del problema de los precios y reconoce su preocupación por 65 meses de inflación persistente
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, anunció como máxima de su mandato al poco de tomar el poder que su pretensión era que la Fed fuera un jugador y no el árbitro, es decir, que no hiciera de guía de los mercados. Eso dejó a todos perplejos por su falta de concreción sobre si los tipos de interés subirán, como muchos de sus colegas sostienen, ante el incremento de los precios.
En la considerada su primera gran prueba de liderazgo, independientemente de su promotor, el presidente Donald Trump, Warsh expresó este viernes en el simposio de Jackson Hole, en las montañas de Wyoming, su preocupación por lo elevada y perseverante inflación, por encima del límite del 2% que se marca el banco central estadounidense a lo largo de más de cinco años, y su compromiso de luchar contra esta situación, si bien con poca concreción.
Warsh remarcó que los responsables de la Reserva Federal “tienen trabajo por hacer” si no están convencidos de que la inflación se está acercando a es 2 % “de forma clara y a una velocidad suficiente”.
Según su visión, la Fed deberá hacer esa labor a menos que los responsables políticos logren avances rápidos para reducir las presiones sobre los precios en toda la economía, dando a entender que habrá subidas de los tipos de interés si las presiones sobre los precios no mejoran.
En su discurso, recibido de forma plana en Wall Street, subrayó que el fuerte crecimiento de los precios era más preocupante para quienes fijan los tipos de interés que lo que es el mercado laboral, al que describió como sólido en términos generales.
“La responsabilidad por 65 meses de inflación elevada y persistente recae directamente sobre el banco central”, reconoció. “Este es mi criterio: debemos estar convencidos de que la inflación subyacente se está moviendo hacia nuestro objetivo de forma clara y a una velocidad suficiente. De lo contrario, tenemos trabajo por hacer. Ese es nuestro trabajo, nuestro mandato y la responsabilidad que debemos cumplir”, matizó.
“El principal foco de la Fed en este momento debería estar en los precios”, insistió en unas declaraciones que ofrecieron hasta ahora su explicación más detallada sobre cómo percibe las actuales condiciones económicas de Estados Unidos.
Durante su intervención, el punto central de esta reunión que convoca cada año el banco de la Reserva Federal de Kansas City, Warsh dejó claro que está comprometido con el enfoque tradicional de la Fed y utilizar ajustes de los tipos de interés para intentar controlar la inflación, incluso mientras considera que este momento es un “punto de inflexión en la historia” debido a la llegada de la inteligencia artificial.
Esto plantea una fuerte posibilidad de que el próximo movimiento de la Fed (hay reunión en septiembre) sea una subida de los tipos de interés, lo que podría enfrentarlo con el presidente Trump, que desde hace tiempo viene reclamando recortes brutales de los tipos.
Sin embargo, Warsh evitó comprometerse tanto con la orientación futura de la Fed, como con una función de reacción en relación a los indicadores económicos que justificarían un ajuste de los tipos de interés. “Pueden llamarlo un esquema, pueden llamarlo un mapa de ruta, pero no lo llamen orientación futura”, una práctica que, según señaló, “ha permanecido más tiempo del debido”.
En lugar de ello, utilizó su exposición de 25 minutos para explicar su filosofía sobre la formulación de políticas, mientras esquivó cuidadosamente dar señales sobre lo que, en su opinión, debería hacerse para alcanzar ese doble mandato de la Fed (inflación y mercado laboral). “Estoy aquí comprometido con una disciplina, no con una decisión”, indicó.
Pero su discurso permitió despejar en algo la ambigüedad que pudiera haber quedado después de su rueda de prensa de finales de julio, cuando se negó a profundizar en las preguntas sobre si podría ser necesaria una subida de tipos para combatir una inflación que ha aumentado con fuerza este año en medio de la guerra de Irak, la subida del coste de la energía y el impacto de los aranceles.
Los mercados de bonos sufrieron fuertes ventas después de su rueda de prensa del 28 de julio, mientras los economistas cuestionaban el compromiso de la Fed de Warsh con subir los tipos si fuera necesario para alcanzar una inflación del 2%.
En Jackson Hole trató de frenar esa crítica y la confusión que sembró. Warsh no sostuvo literalmente “vamos a subir los tipos”, pero el mensaje resultó bastante más agresivo que el que ofreció el pasado mes.
Pero no mencionó en sus palabras el reciente anuncio del secretario del Tesoro, Scott Bessent, sobre una aceleración de las recompras de deuda pública, una medida que parece contraria al deseo del presidente de la Fed de reducir la intervención gubernamental en los mercados.
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