«Veo cómo me pasa la vida en el polígono»: el precio de trabajar lejos de casa

«Imagínate pasar dos horas y media al día, si tienes suerte y no hay atascos, lejos de casa, sintiendo que se acaba el tiempo para cosas ordinarias como llegar al supermercado o que otra vez tienes que pedir horas o permisos para ir al banco o al médico». Sandra lleva más de una década trabajando como diseñadora para una multinacional. Le apasiona lo que hace, pero a menudo se agobia por sentir que está muy apartada de su hogar, en Barcelona. «Igual uno o dos años no pesan, pero muchos sí. Supongo que por eso algunos compañeros se acaban marchando de la empresa. La gente que ha tenido hijos, por ejemplo, no aguanta el ritmo de trabajar en un polígono», comenta a ABC.En las mismas instalaciones trabajan otras 700 personas. Tienen un amplio comedor, con opciones casi de ensueño para todos los gustos, cafés de especialidad, gimnasios con clases dirigidas… En momentos puntuales llegaron a tener hasta puestos de manicuras y pedicuras. Otras organizaciones similares, instaladas también en áreas industriales, ofrecen servicios de fisioterapia, escaparates de fruta gratuita o salas de descanso. Las mesas de ping-pong y billares que tanta envidia daban en series y películas de Silicon Valley han quedado en poco. «Esas empresas están diseñadas para que los empleados pasen allí todo el día y cuesta la separación entre trabajo y casa porque viven en una burbuja en la que disponen, incluso, de tintorerías…», ejemplificaba recientemente la catedrática de Sociología de la London School of Economics, Judy Wajcman, durante la Time Use Week 2026. A las empresas les sale bien la localización en estos polígonos estratégicos, a menudo alejados de las capitales, pero ¿compensa al trabajador? En España hay más de 5.000 polígonos empresariales y no existen cifras claras de cuánta gente llega a trabajar allí, entre empresas directas e indirectas. Volkswagen , por ejemplo, tiene uno grande en Landaben, junto a Pamplona (Navarra), con 7.000 empleados. La mayoría hace turnos, por lo que entre ellos no hay una gran sensación de perder todo el día en el trabajo como les ocurre a otros muchos. Igualmente ofrece servicios médicos a los empleados y de fisioterapia, psicología, ginecología, cardiología u oftalmología. También disponen hasta de una sala de lactancia. «Las inversiones en medidas sociales, con impacto en el bienestar de la plantilla, son un asunto central que nos permite tener un termómetro permanente de la satisfacción de la plantilla », exponen portavoces de la empresa a ABC. Este año han lanzado, además, una nueva encuesta sobre el clima laboral para medir aspectos más intangibles del bienestar emocional de los empleados.La sala de lactancia que Volkswagen tiene en sus instalaciones de Navarra. ABCMango también emplea a unas 3.000 personas en su ‘Campus’, ubicado en Palau-solità i Plegamans y Lliçà d’Amunt (ambos en Barcelona). Son unas instalaciones amigables, con edificios conectados por jardines y pasarelas y espacios abiertos y flexibles. Nada que ver con las típicas oficinas tradicionales, como tampoco lo serán las nuevas instalaciones que inaugurarán en 2027, que sumarán más espacios de descanso y un ‘wellness center’ entre otras mejoras. La firma de moda cuenta con ‘We Care Plan’, un programa de bienestar físico y emocional elaborado a partir de una encuesta interna que cuenta con servicio médico y fisioterapia, una ‘fitness room’ y clases dirigidas de yoga, pilates o ‘mindfulness’. «Escuchar activamente a nuestros empleados es clave para nosotros», cuentan desde la compañía, resaltando que periódicamente realizan encuestas de ‘engagement’. También tienen sus sensores: una red de ‘ambassadors’ «que nos permiten conocer mejor las necesidades, identificar oportunidades de mejora y activar acciones concretas». Ellos tienen claro que las instalaciones fuera de una capital no les restan. «Quien elige Mango lo hace por lo que somos», aseguran sus portavoces a ABC.El peso del desplazamiento Se estima que unos ocho millones de españoles se desplazan fuera de su municipio de residencia para acudir a su puesto de trabajo, posiblemente en algún polígono, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El transporte colectivo gratuito hasta allí es otro de los servicios que se ofrece a sus plantillas e irá a más en España porque el próximo 5 de diciembre entrará en vigor una modificación de la Ley de Movilidad Sostenible que obliga a las empresas con centros de trabajo de más de 200 trabajadores (o 100 por turno) a facilitar desplazamientos, con buses colectivos entre otros.El transporte colectivo es otra comodidad laboral de las empresas que están en polígonos, pero el tiempo de desplazamiento pesa mucho a algunos empleadosSin embargo, lo que debería verse como una comodidad laboral puede jugar en contra de la salud emocional de algunos empleados porque les lleva a constatar la cantidad de horas que pasan fuera de casa. «Yo lo intento relativizar porque se supone que las condiciones compensan. Procuro leer, dormir, hacer cosas pendientes con el móvil o con el portátil… pero la situación a veces se me hace bola, porque al final estoy trabajando en un polígono en el que no tengo nada», confiesa Sandra. «Cuando cojo el coche pierdo casi el mismo tiempo, y me enfado con el tráfico, pero a veces me sienta mejor porque al conducir estoy más ocupada», expone.Elena también viaja en transporte corporativo para ir a otra empresa de Barcelona, más cercana (a 45 minutos en autobús), pero lo afronta más en positivo. «Es un ahorro de dinero y he aprendido a tomármelo como un tiempo para organizarme un poco la vida: contestar mensajes, hacer la lista de la compra, leer libros, escuchar podcasts…», comenta. Tiene claro que estaría mejor más cerca de casa o en un ambiente urbano, pero agradece estos « momentos de pausa », que se dedica solo a ella y que también aprovecha para echarse una siesta cuando un día ha dormido poco.Varios estudios han analizado la relación entre el bienestar y las oficinas. En 2024, por ejemplo, la revista científica ‘Geografía Aplicada’ analizó los polígonos y unos 425 parques tecnológicos de Shenzhen (China) y confirmó, aunque sin porcentajes, que las características del espacio influían mucho en las emociones de los empleados. Resultaba especialmente positivo que los polígonos estuvieran en sitios con calles, con vegetación y otros pocos edificios a la vista. El bienestar laboral depende del puesto de trabajo y las condiciones laborales, pero también de los espacios exteriores y los servicios que rodean el centro de trabajo, aseguraban sus autores.Otra investigación, de este año y elaborada entre PwC y Savills sobre la evolución del lugar en España, iba un poco más allá y constataba que lo importante ahora es « la experiencia ». «La oficina mantiene su relevancia, pero desde una lógica profundamente distinta a la tradicional. Las organizaciones están revisando el papel de la sede, el modelo híbrido, la experiencia diaria de acceso y la funcionalidad del espacio, al tiempo que avanzan en políticas de flexibilidad y soporte al empleado», apuntan sus autores, que añaden que «la localización sigue siendo un eje clave».«El espacio físico debe entenderse ahora como una infraestructura capaz de sostener y potenciar dimensiones intangibles, pero esenciales para el desempeño profesional, como la creatividad, la eficiencia, la productividad, el bienestar, el foco, la socialización y la colaboración», señalan los autores. Curioso es, además, que las terrazas, espacios exteriores, taquillas para la recepción de envíos o todo lo relacionado con las conexiones de tráfico y movilidad (incluso vestuarios y aparcamientos para motos y bicis) acaba interesando más que servicios complementarios como la fisioterapia, que las plantillas ven «prescindibles», según el estudio.«El mejor beneficio, más teletrabajo»«En la vida en los polígonos, el tiempo de desplazamiento reduce el tiempo disponible para actividades que protegen la salud: dormir, realizar ejercicio, cuidar la familia o tener ocio. Esto genera la s ensación de ‘tiempo perdido’, que es clave», expone a ABC Manuel Armayones, catedrático en Diseño del Comportamiento de los Estudios de Psicología de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Él da por hecho de que esta realidad puede disminuir la satisfacción vital, pero pide evitar « patologizar » esta situación. «Puede llevar a un aumento del estrés, fatiga o irritabilidad y a una sensación de pérdida del control sobre el propio tiempo, lo que puede favorecer la ansiedad o el estado de ánimo bajo en algunas personas, pero no es una reacción universal ni equivale a un trastorno clínico», comenta.«Muchas personas perciben ciertos beneficios laborales como agridulces al no eliminarles la sensación de tiempo perdido» Manuel Armayones Catedrático en Diseño del Comportamiento de los Estudios de Psicología de la UOCEn este sentido, Armayones destaca que factores individuales (como la carga familiar o la personalidad), laborales (como la flexibilidad o la autonomía) y el propio trayecto influyen mucho en la percepción que uno tiene de estos momentos. Por eso, y aunque es consciente de «muchas personas se adaptan bien a ello», ve «comprensible» que estos beneficios laborales puedan verse como agridulces. «Algo como el bus de empresa, por ejemplo, soluciona un problema logístico pero no elimina el tiempo invertido», incide. El experto en psicología y salud defiende, con todo, que «el mejor beneficio laboral sería ofrecer más teletrabajo . Menos personas y transportes en las carreteras es mejor para todos y un transporte colectivo no es más que un ‘parche’ más».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Amagoia Eizaguirre, psicóloga: «Pongamos de moda 5 minutos de movimiento cada hora de trabajo» noticia Si El impacto psicológico de la caída del cabello afecta mucho más a las mujeres noticia Si «Algo se rompió en mí y quise una vida más auténtica»: cuatro mujeres convierten el bienestar en su proyecto vitalÁngel García Lafourniere, psicólogo experto en ansiedad, también considera que «el desplazamiento, por sí solo, sigue siendo algo que la mayoría de la gente lleva bien, pero puede funcionar como multiplicador , amplifica el malestar cuando ya existe». «Si alguien está a disgusto en su trabajo y encima dedica hora y media a ir y otra hora y media a volver, ese tiempo deja de ser un peaje asumible y se puede convertir en el factor que hace la situación insostenible. Y si a eso se le suma una mala conciliación familiar, el efecto se multiplica otra vez. Son tres situaciones que por separado se llevan y que juntas pueden desbordar», sentencia. «Imagínate pasar dos horas y media al día, si tienes suerte y no hay atascos, lejos de casa, sintiendo que se acaba el tiempo para cosas ordinarias como llegar al supermercado o que otra vez tienes que pedir horas o permisos para ir al banco o al médico». Sandra lleva más de una década trabajando como diseñadora para una multinacional. Le apasiona lo que hace, pero a menudo se agobia por sentir que está muy apartada de su hogar, en Barcelona. «Igual uno o dos años no pesan, pero muchos sí. Supongo que por eso algunos compañeros se acaban marchando de la empresa. La gente que ha tenido hijos, por ejemplo, no aguanta el ritmo de trabajar en un polígono», comenta a ABC.En las mismas instalaciones trabajan otras 700 personas. Tienen un amplio comedor, con opciones casi de ensueño para todos los gustos, cafés de especialidad, gimnasios con clases dirigidas… En momentos puntuales llegaron a tener hasta puestos de manicuras y pedicuras. Otras organizaciones similares, instaladas también en áreas industriales, ofrecen servicios de fisioterapia, escaparates de fruta gratuita o salas de descanso. Las mesas de ping-pong y billares que tanta envidia daban en series y películas de Silicon Valley han quedado en poco. «Esas empresas están diseñadas para que los empleados pasen allí todo el día y cuesta la separación entre trabajo y casa porque viven en una burbuja en la que disponen, incluso, de tintorerías…», ejemplificaba recientemente la catedrática de Sociología de la London School of Economics, Judy Wajcman, durante la Time Use Week 2026. A las empresas les sale bien la localización en estos polígonos estratégicos, a menudo alejados de las capitales, pero ¿compensa al trabajador? En España hay más de 5.000 polígonos empresariales y no existen cifras claras de cuánta gente llega a trabajar allí, entre empresas directas e indirectas. Volkswagen , por ejemplo, tiene uno grande en Landaben, junto a Pamplona (Navarra), con 7.000 empleados. La mayoría hace turnos, por lo que entre ellos no hay una gran sensación de perder todo el día en el trabajo como les ocurre a otros muchos. Igualmente ofrece servicios médicos a los empleados y de fisioterapia, psicología, ginecología, cardiología u oftalmología. También disponen hasta de una sala de lactancia. «Las inversiones en medidas sociales, con impacto en el bienestar de la plantilla, son un asunto central que nos permite tener un termómetro permanente de la satisfacción de la plantilla », exponen portavoces de la empresa a ABC. Este año han lanzado, además, una nueva encuesta sobre el clima laboral para medir aspectos más intangibles del bienestar emocional de los empleados.La sala de lactancia que Volkswagen tiene en sus instalaciones de Navarra. ABCMango también emplea a unas 3.000 personas en su ‘Campus’, ubicado en Palau-solità i Plegamans y Lliçà d’Amunt (ambos en Barcelona). Son unas instalaciones amigables, con edificios conectados por jardines y pasarelas y espacios abiertos y flexibles. Nada que ver con las típicas oficinas tradicionales, como tampoco lo serán las nuevas instalaciones que inaugurarán en 2027, que sumarán más espacios de descanso y un ‘wellness center’ entre otras mejoras. La firma de moda cuenta con ‘We Care Plan’, un programa de bienestar físico y emocional elaborado a partir de una encuesta interna que cuenta con servicio médico y fisioterapia, una ‘fitness room’ y clases dirigidas de yoga, pilates o ‘mindfulness’. «Escuchar activamente a nuestros empleados es clave para nosotros», cuentan desde la compañía, resaltando que periódicamente realizan encuestas de ‘engagement’. También tienen sus sensores: una red de ‘ambassadors’ «que nos permiten conocer mejor las necesidades, identificar oportunidades de mejora y activar acciones concretas». Ellos tienen claro que las instalaciones fuera de una capital no les restan. «Quien elige Mango lo hace por lo que somos», aseguran sus portavoces a ABC.El peso del desplazamiento Se estima que unos ocho millones de españoles se desplazan fuera de su municipio de residencia para acudir a su puesto de trabajo, posiblemente en algún polígono, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El transporte colectivo gratuito hasta allí es otro de los servicios que se ofrece a sus plantillas e irá a más en España porque el próximo 5 de diciembre entrará en vigor una modificación de la Ley de Movilidad Sostenible que obliga a las empresas con centros de trabajo de más de 200 trabajadores (o 100 por turno) a facilitar desplazamientos, con buses colectivos entre otros.El transporte colectivo es otra comodidad laboral de las empresas que están en polígonos, pero el tiempo de desplazamiento pesa mucho a algunos empleadosSin embargo, lo que debería verse como una comodidad laboral puede jugar en contra de la salud emocional de algunos empleados porque les lleva a constatar la cantidad de horas que pasan fuera de casa. «Yo lo intento relativizar porque se supone que las condiciones compensan. Procuro leer, dormir, hacer cosas pendientes con el móvil o con el portátil… pero la situación a veces se me hace bola, porque al final estoy trabajando en un polígono en el que no tengo nada», confiesa Sandra. «Cuando cojo el coche pierdo casi el mismo tiempo, y me enfado con el tráfico, pero a veces me sienta mejor porque al conducir estoy más ocupada», expone.Elena también viaja en transporte corporativo para ir a otra empresa de Barcelona, más cercana (a 45 minutos en autobús), pero lo afronta más en positivo. «Es un ahorro de dinero y he aprendido a tomármelo como un tiempo para organizarme un poco la vida: contestar mensajes, hacer la lista de la compra, leer libros, escuchar podcasts…», comenta. Tiene claro que estaría mejor más cerca de casa o en un ambiente urbano, pero agradece estos « momentos de pausa », que se dedica solo a ella y que también aprovecha para echarse una siesta cuando un día ha dormido poco.Varios estudios han analizado la relación entre el bienestar y las oficinas. En 2024, por ejemplo, la revista científica ‘Geografía Aplicada’ analizó los polígonos y unos 425 parques tecnológicos de Shenzhen (China) y confirmó, aunque sin porcentajes, que las características del espacio influían mucho en las emociones de los empleados. Resultaba especialmente positivo que los polígonos estuvieran en sitios con calles, con vegetación y otros pocos edificios a la vista. El bienestar laboral depende del puesto de trabajo y las condiciones laborales, pero también de los espacios exteriores y los servicios que rodean el centro de trabajo, aseguraban sus autores.Otra investigación, de este año y elaborada entre PwC y Savills sobre la evolución del lugar en España, iba un poco más allá y constataba que lo importante ahora es « la experiencia ». «La oficina mantiene su relevancia, pero desde una lógica profundamente distinta a la tradicional. Las organizaciones están revisando el papel de la sede, el modelo híbrido, la experiencia diaria de acceso y la funcionalidad del espacio, al tiempo que avanzan en políticas de flexibilidad y soporte al empleado», apuntan sus autores, que añaden que «la localización sigue siendo un eje clave».«El espacio físico debe entenderse ahora como una infraestructura capaz de sostener y potenciar dimensiones intangibles, pero esenciales para el desempeño profesional, como la creatividad, la eficiencia, la productividad, el bienestar, el foco, la socialización y la colaboración», señalan los autores. Curioso es, además, que las terrazas, espacios exteriores, taquillas para la recepción de envíos o todo lo relacionado con las conexiones de tráfico y movilidad (incluso vestuarios y aparcamientos para motos y bicis) acaba interesando más que servicios complementarios como la fisioterapia, que las plantillas ven «prescindibles», según el estudio.«El mejor beneficio, más teletrabajo»«En la vida en los polígonos, el tiempo de desplazamiento reduce el tiempo disponible para actividades que protegen la salud: dormir, realizar ejercicio, cuidar la familia o tener ocio. Esto genera la s ensación de ‘tiempo perdido’, que es clave», expone a ABC Manuel Armayones, catedrático en Diseño del Comportamiento de los Estudios de Psicología de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Él da por hecho de que esta realidad puede disminuir la satisfacción vital, pero pide evitar « patologizar » esta situación. «Puede llevar a un aumento del estrés, fatiga o irritabilidad y a una sensación de pérdida del control sobre el propio tiempo, lo que puede favorecer la ansiedad o el estado de ánimo bajo en algunas personas, pero no es una reacción universal ni equivale a un trastorno clínico», comenta.«Muchas personas perciben ciertos beneficios laborales como agridulces al no eliminarles la sensación de tiempo perdido» Manuel Armayones Catedrático en Diseño del Comportamiento de los Estudios de Psicología de la UOCEn este sentido, Armayones destaca que factores individuales (como la carga familiar o la personalidad), laborales (como la flexibilidad o la autonomía) y el propio trayecto influyen mucho en la percepción que uno tiene de estos momentos. Por eso, y aunque es consciente de «muchas personas se adaptan bien a ello», ve «comprensible» que estos beneficios laborales puedan verse como agridulces. «Algo como el bus de empresa, por ejemplo, soluciona un problema logístico pero no elimina el tiempo invertido», incide. El experto en psicología y salud defiende, con todo, que «el mejor beneficio laboral sería ofrecer más teletrabajo . Menos personas y transportes en las carreteras es mejor para todos y un transporte colectivo no es más que un ‘parche’ más».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Amagoia Eizaguirre, psicóloga: «Pongamos de moda 5 minutos de movimiento cada hora de trabajo» noticia Si El impacto psicológico de la caída del cabello afecta mucho más a las mujeres noticia Si «Algo se rompió en mí y quise una vida más auténtica»: cuatro mujeres convierten el bienestar en su proyecto vitalÁngel García Lafourniere, psicólogo experto en ansiedad, también considera que «el desplazamiento, por sí solo, sigue siendo algo que la mayoría de la gente lleva bien, pero puede funcionar como multiplicador , amplifica el malestar cuando ya existe». «Si alguien está a disgusto en su trabajo y encima dedica hora y media a ir y otra hora y media a volver, ese tiempo deja de ser un peaje asumible y se puede convertir en el factor que hace la situación insostenible. Y si a eso se le suma una mala conciliación familiar, el efecto se multiplica otra vez. Son tres situaciones que por separado se llevan y que juntas pueden desbordar», sentencia.  

«Imagínate pasar dos horas y media al día, si tienes suerte y no hay atascos, lejos de casa, sintiendo que se acaba el tiempo para cosas ordinarias como llegar al supermercado o que otra vez tienes que pedir horas o permisos para ir … al banco o al médico». Sandra lleva más de una década trabajando como diseñadora para una multinacional. Le apasiona lo que hace, pero a menudo se agobia por sentir que está muy apartada de su hogar, en Barcelona. «Igual uno o dos años no pesan, pero muchos sí. Supongo que por eso algunos compañeros se acaban marchando de la empresa. La gente que ha tenido hijos, por ejemplo, no aguanta el ritmo de trabajar en un polígono», comenta a ABC.

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