Amagoia Eizaguirre, psicóloga: «Pongamos de moda 5 minutos de movimiento cada hora de trabajo»

Amagoia Eizaguirre , psicóloga y conferenciante relacionada con el bienestar, asegura que estamos en la era de la ultraproductividad, «una época absurda por la forma en la que vivimos , ya que lo hacemos bajo el paraguas del ‘síndrome de la vida ocupada’ en la que nos damos valor por todo lo que hacemos, como si no sirviera de nada lo que somos».Puntualiza que cuando esto ocurre y nos medimos sólo por lo que hacemos «nos cuesta mucho parar porque lo consideramos como algo negativo , de pérdida de tiempo, que no nos aporta valor. Todos sabemos la necesidad de recuperar, parar y descansar, pero no lo hacemos como debiéramos para recuperarnos de tanta fatiga porque nos identificamos a nosotros mismos continuamente por lo que hacemos. Conclusión: vivimos completamente agotados».Añadió -durante el evento de presentación de las nuevas botas de presoterapia inalámbricas que favorecen la recuperación muscular organizada por Create – que da muchas charlas en empresas sobre bienestar y que, cada vez más, le solicitan que hable a los profesionales sobre cómo vivir en equilibrio porque la gente está en modo supervivencia, «lo que me da mucha pena porque para una vez que vivimos es una lástima estar tachando los días continuamente siguiendo una zanahoria que nunca vamos a alcanzar, buscando unos estándares que son una utopía y luchando por cumplir unas exigencias inalcanzables mientras la vida se nos escapa de las manos».Entre sus recomendaciones destaca no gestionar tanto el tiempo, sino la energía . «Si entras en un sitio donde hay poca energía, ese cansancio se va contaminando y desde el cansancio se llega rápidamente a la irascibilidad, a la tristeza a la falta de creatividad, al mal humor, a la negatividad… y la vida es la interpretación que hacemos de las cosas. Trabajar esa interpretación nos va a llevar a una vida mucho más equilibrada y a dejar de sobrevivir. La era de la superwoman y el superman se ha terminado. ¡No funciona! Nos lleva a un agotamiento extremo con cada vez más casos de ansiedad y depresión . No paramos de ver cómo aumenta el número de casos de estos diagnósticos, y muchas veces confundimos la ansiedad y la depresión con un cansancio extremo, y la disciplina con no permitirme parar. La disciplina es muy positiva, pero manejándola desde la amabilidad y sabiendo que debemos cuidarnos y querernos. Si yo tengo una disciplina desde la autoexigencia, lo que hago es castigarme y aunque esté agotada correré mis 20 km de carrera y haré un informe, acudiré a una reunión…».En su opinión, esta forma de vivir conduce, en primer lugar, a que el cuerpo dé ciertos avisos en forma de lesiones, dolores, tensiones… y, como no escuchamos al cuerpo, irá a un punto más extremo con somatizaciones de enfermedades por no recuperar el organismo. Combatir el agotamientoSu propuesta para combatir el agotamiento comienza por identificar los momentos del día en los que cada persona dispone de más energía y aprovecharlos para realizar las tareas que requieren mayor concentración o esfuerzo. Como no todo el mundo funciona al mismo ritmo -algunas personas rinden mejor por la mañana, mientras que otras lo logran al mediodía, por la tarde o incluso por la noche- su recomendación está en reconocer esos ritmos y organizar las actividades en función de ellos.Asegura que cuando la energía disminuye, las pequeñas pausas pueden marcar la diferencia. «Tras cada hora de trabajo es importante hacer una pausa, un paseo de cinco minutos. En España los fumadores tienen la costumbre de bajar a la calle a fumar, les da la luz solar. ¿Y los que no fuman qué? En Australia, por ejemplo, los trabajadores salen a dar una vuelta a su edificio. Pongamos de moda que por cada hora trabajada tengamos cinco minutos de movimiento y recarga».«Salir al exterior a primera hora de la mañana, tras comer o al final de la jornada es una oportunidad para desconectar y recuperar fuerzas»También destaca los beneficios de exponerse a la luz natural , sobre todo durante los meses de invierno, cuando las horas de luz se reducen. «Salir al exterior a primera hora de la mañana, después de comer o al final de la jornada puede convertirse en una oportunidad para desconectar y recuperar fuerzas».Recalcó que estas pausas no tienen por qué suponer grandes cambios ni exigir una reorganización radical de la rutina. «Se trata, más bien, de introducir pequeños hábitos que permitan mantener la energía y evitar llegar al final del día con la sensación de haber agotado todas las reservas».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Crys Dyaz, entrenadora experta en mujeres, desvela sus cuatro pilares del bienestar noticia Si Qué dice la ciencia para desmontar los diez mitos de la longevidad noticia Si Vivir en constante aceleración social: por qué nunca tenemos tiempo, aunque todo vaya más rápidoConsideró que descansar «no debería ser una recompensa que llega únicamente después de cumplir con todas las obligaciones, sino una necesidad que merece un espacio propio en la vida cotidiana. Las pausas, el movimiento, la luz natural y los rituales personales pueden ayudar a construir una relación más amable con uno mismo. El objetivo no es hacer más en menos tiempo, sino aprender a reconocer los propios límites y entender que el bienestar también requiere detenerse». Amagoia Eizaguirre , psicóloga y conferenciante relacionada con el bienestar, asegura que estamos en la era de la ultraproductividad, «una época absurda por la forma en la que vivimos , ya que lo hacemos bajo el paraguas del ‘síndrome de la vida ocupada’ en la que nos damos valor por todo lo que hacemos, como si no sirviera de nada lo que somos».Puntualiza que cuando esto ocurre y nos medimos sólo por lo que hacemos «nos cuesta mucho parar porque lo consideramos como algo negativo , de pérdida de tiempo, que no nos aporta valor. Todos sabemos la necesidad de recuperar, parar y descansar, pero no lo hacemos como debiéramos para recuperarnos de tanta fatiga porque nos identificamos a nosotros mismos continuamente por lo que hacemos. Conclusión: vivimos completamente agotados».Añadió -durante el evento de presentación de las nuevas botas de presoterapia inalámbricas que favorecen la recuperación muscular organizada por Create – que da muchas charlas en empresas sobre bienestar y que, cada vez más, le solicitan que hable a los profesionales sobre cómo vivir en equilibrio porque la gente está en modo supervivencia, «lo que me da mucha pena porque para una vez que vivimos es una lástima estar tachando los días continuamente siguiendo una zanahoria que nunca vamos a alcanzar, buscando unos estándares que son una utopía y luchando por cumplir unas exigencias inalcanzables mientras la vida se nos escapa de las manos».Entre sus recomendaciones destaca no gestionar tanto el tiempo, sino la energía . «Si entras en un sitio donde hay poca energía, ese cansancio se va contaminando y desde el cansancio se llega rápidamente a la irascibilidad, a la tristeza a la falta de creatividad, al mal humor, a la negatividad… y la vida es la interpretación que hacemos de las cosas. Trabajar esa interpretación nos va a llevar a una vida mucho más equilibrada y a dejar de sobrevivir. La era de la superwoman y el superman se ha terminado. ¡No funciona! Nos lleva a un agotamiento extremo con cada vez más casos de ansiedad y depresión . No paramos de ver cómo aumenta el número de casos de estos diagnósticos, y muchas veces confundimos la ansiedad y la depresión con un cansancio extremo, y la disciplina con no permitirme parar. La disciplina es muy positiva, pero manejándola desde la amabilidad y sabiendo que debemos cuidarnos y querernos. Si yo tengo una disciplina desde la autoexigencia, lo que hago es castigarme y aunque esté agotada correré mis 20 km de carrera y haré un informe, acudiré a una reunión…».En su opinión, esta forma de vivir conduce, en primer lugar, a que el cuerpo dé ciertos avisos en forma de lesiones, dolores, tensiones… y, como no escuchamos al cuerpo, irá a un punto más extremo con somatizaciones de enfermedades por no recuperar el organismo. Combatir el agotamientoSu propuesta para combatir el agotamiento comienza por identificar los momentos del día en los que cada persona dispone de más energía y aprovecharlos para realizar las tareas que requieren mayor concentración o esfuerzo. Como no todo el mundo funciona al mismo ritmo -algunas personas rinden mejor por la mañana, mientras que otras lo logran al mediodía, por la tarde o incluso por la noche- su recomendación está en reconocer esos ritmos y organizar las actividades en función de ellos.Asegura que cuando la energía disminuye, las pequeñas pausas pueden marcar la diferencia. «Tras cada hora de trabajo es importante hacer una pausa, un paseo de cinco minutos. En España los fumadores tienen la costumbre de bajar a la calle a fumar, les da la luz solar. ¿Y los que no fuman qué? En Australia, por ejemplo, los trabajadores salen a dar una vuelta a su edificio. Pongamos de moda que por cada hora trabajada tengamos cinco minutos de movimiento y recarga».«Salir al exterior a primera hora de la mañana, tras comer o al final de la jornada es una oportunidad para desconectar y recuperar fuerzas»También destaca los beneficios de exponerse a la luz natural , sobre todo durante los meses de invierno, cuando las horas de luz se reducen. «Salir al exterior a primera hora de la mañana, después de comer o al final de la jornada puede convertirse en una oportunidad para desconectar y recuperar fuerzas».Recalcó que estas pausas no tienen por qué suponer grandes cambios ni exigir una reorganización radical de la rutina. «Se trata, más bien, de introducir pequeños hábitos que permitan mantener la energía y evitar llegar al final del día con la sensación de haber agotado todas las reservas».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Crys Dyaz, entrenadora experta en mujeres, desvela sus cuatro pilares del bienestar noticia Si Qué dice la ciencia para desmontar los diez mitos de la longevidad noticia Si Vivir en constante aceleración social: por qué nunca tenemos tiempo, aunque todo vaya más rápidoConsideró que descansar «no debería ser una recompensa que llega únicamente después de cumplir con todas las obligaciones, sino una necesidad que merece un espacio propio en la vida cotidiana. Las pausas, el movimiento, la luz natural y los rituales personales pueden ayudar a construir una relación más amable con uno mismo. El objetivo no es hacer más en menos tiempo, sino aprender a reconocer los propios límites y entender que el bienestar también requiere detenerse».  

Amagoia Eizaguirre, psicóloga y conferenciante relacionada con el bienestar, asegura que estamos en la era de la ultraproductividad, «una época absurda por la forma en la que vivimos, ya que lo hacemos bajo el paraguas del ‘síndrome de la vida ocupada’ en la … que nos damos valor por todo lo que hacemos, como si no sirviera de nada lo que somos».

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