Barcelona ha inaugurado esta noche el BCN Film Fest con alfombra roja, gala y una fuerte carga simbólica en su décima edición con Viatge al país dels blancs, la película de Dani Sancho inspirada en la historia real de Ousman Umar, un menor que abandonó su Ghana natal en pos del sueño de conocer “el país de los blancos”.
‘Viatge al país dels blancs’, de Dani Sancho, abre el certamen con una historia real de migración que convierte Barcelona en escenario de memoria, reconocimiento y debate
Barcelona ha inaugurado esta noche el BCN Film Fest con alfombra roja, gala y una fuerte carga simbólica en su décima edición con Viatge al país dels blancs, la película de Dani Sancho inspirada en la historia real de Ousman Umar, un menor que abandonó su Ghana natal en pos del sueño de conocer “el país de los blancos”.
Por la alfombra roja del cine Verdi han desfilado la actriz Emma Vilarasau, el director Dani Sancho, el guionista Guillem Clua y el propio Ousman Umar, que también aparece en la película interpretándose a sí mismo. Tampoco se lo han perdido el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ni el cineasta José Luis Garci, que recibió entre emocionado e irónico el homenaje del festival. También se dejó ver José Creuheras, presidente del Grupo Planeta, entre otros rostros conocidos. La gala ha contado con la actuación de la cantante, trompetista y saxofonista Andrea Motis, que ha puesto el acento musical a una inauguración marcada por la emoción y el simbolismo.

El momento más potente de la noche ha llegado con las palabras de Ousman Umar, que resumieron el sentido del relato que ha inspirado la película: La ciudad que me rechazó, en cuyas calles dormí, hoy inaugura su festival de cine con mi película; es muy fuerte. Fui un vagabundo y hoy estoy aquí”. Un testimonio que convirtió la gala en algo más que simple glamour: una apelación a mirar de frente y con empatía a aquellos que emigran a nuestro país buscando un futuro mejor.
“Es necesario escuchar la historia de los que vienen y preguntarnos por qué vienen”, afirma Vilarasau
La película, basada en el libro autobiográfico de Umar, narra el viaje de un joven ghanés que abandona su aldea seducido por la idea del “país de los blancos” y que, tras un periplo duro y lleno de obstáculos, llega a Barcelona, donde encuentra en Montse —interpretada por Emma Vilarasau— un punto de apoyo decisivo. Sancho desplaza el foco del viaje físico a la llegada y a las consecuencias emocionales del desarraigo, evitando el relato lineal para centrarse en la experiencia humana.
“Es necesario escuchar la historia de los que vienen y preguntarnos por qué vienen”, ha defendido Vilarasau. La actriz subraya la importancia de la película en el contexto actual: “La mayoría llega sin ninguna red. Lo fácil es no mirar, y esta película te obliga a hacerte preguntas”. Para la intérprete, el valor del filme está en concretar lo que a menudo se diluye en cifras: “Cuando hay nombres y apellidos, deja de ser un concepto”.
El director Dani Sancho ha explicado que su objetivo fue huir del discurso explícito y del dramatismo subrayado. “Queríamos hacer una película que atrapara al espectador y despertara empatía sin sermonear”, señaló. El cineasta, que conoció la historia de Umar hace más de una década, construye una aventura, con una puesta en escena luminosa y la voluntad de acercar el relato al gran público.
“El paseo de Gracia era la Quinta Avenida”, dice Garci
El acto inaugural incluyó también la intervención de José Luis Garci, premio de honor de esta edición, que recordó sus viajes a la Barcelona de los años sesenta: “Venía desde Madrid y era como ir a París; el paseo de Gracia era la Quinta Avenida”. Con su habitual ironía, el oscarizado cineasta añadió sobre el galardón: “A lo mejor me lo dan porque Conxita Casanovas, (directora del festival) ha visto mi historial médico y ha dicho: ‘Hay que dárselo ya’”.

El acto inaugural incluyó también la intervención del alcalde Jaume Collboni, que felicitó el centenario de los cines Verdi –los más antiguos de la ciudad en activo– y el décimo aniversario del festival, destacando el “momento dulce” de Barcelona con el cine en términos de talento y proyección internacional. La directora del certamen, Conxita Casanovas, reivindicó el “amor al cine” como seña de identidad del BCN Film Fest y defendió una programación que prioriza la calidad sobre la cantidad en estos diez años de recorrido.
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