La Policía teme la presencia de grupos ultras y del pasado entre los radicales del Atlético y la Real Sociedad por el asesinato de Aitor Zabaleta Leer La Policía teme la presencia de grupos ultras y del pasado entre los radicales del Atlético y la Real Sociedad por el asesinato de Aitor Zabaleta Leer
El 8 de diciembre de 1998 es una fecha que no se olvida y no se quiere olvidar. Hace casi 28 años, ultras del Atlético de Madrid asesinaban a sangre fría al seguidor de la Real Sociedad Aitor Zabaleta, y el odio permanece hasta nuestros días. «Unos descerebrados cometieron un asesinato y nadie quiere que esto se olvide, así que me temo que vamos a continuar con la tensión», asegura a EL MUNDO José Luis Tucho, inspector de la Policía Nacional y coordinador de Seguridad del Atlético de Madrid. Una tensión que en Liga se maneja con mayor facilidad gracias al acuerdo entre ambos clubes de no venderse entradas, pero que se deberá resolver mañana en La Cartuja en la final de Copa del Rey que enfrentará a los dos equipos.
Sevilla acoge desde ayer, durante tres días, a más de 70.000 personas relacionadas con un partido cuyo dispositivo de seguridad comenzó a perfilarse en enero. Un plan cuyo objetivo primordial es evitar que se junten las aficiones de ambos equipos, unas 25.000 por bando, salvo en el propio estadio de La Cartuja, donde estarán los rojiblancos (Fondo Norte), al ejercer de locales según el sorteo, y los donostiarras (Fondo Sur). «Lo que queremos es que el espectáculo esté en el césped», explica a este periódico Óscar González, inspector jefe de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y principal responsable del operativo de mañana.
Para ello, más de 1.200 miembros de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se distribuirán por la capital hispalense con especial prevención, lógicamente, en el estadio de La Cartuja y sus alrededores, donde se sitúan las fan zones de ambos equipos: la rojiblanca en el Parque del Alamillo y la txuri-urdin en el parking de la Avenida Carlos III. «Se trata de que ambas aficiones circulen y vivan lo más alejadas posible una de otra», explica González. De hecho, estos lugares se han elegido para que las rutas de acceso al estadio lleven directamente a los fondos que cada una debe ocupar.
«La Cartuja es un estadio fácil de controlar porque está fuera de la ciudad. Los de dentro tienen más barreras arquitectónicas que incomodan», apunta el jefe de un dispositivo que dispondrá de tres anillos de control hasta el estadio. El primero se instala principalmente porque el país se halla en alerta terrorista nivel 4, y vehículos blindados y miembros de la UIP con armas largas evitarán la posibilidad de arrollamientos. El segundo será a 20 metros de los tornos para prevenir avalanchas y realizar los primeros cacheos, y luego está el de las puertas de acceso, donde se repetirán las revisiones y se chequeará que la entrada coincida con la zona de acceso correspondiente.
El problema principal, pese a que La Cartuja es sede oficial de la Copa del Rey y ya hay mucho background al respecto, es lo que ocurra en la ciudad y, principalmente, en los 60/70 ultras que viajarán desde San Sebastián y en el más de un centenar que lo harán de Madrid. «Sabemos que van a intentar quedar, el miedo es que gente que no tiene nada que ver con esto salga perjudicada», revela Tucho. La Policía no quiere que se repitan las imágenes de las batallas campales que se produjeron en 2024 en la Alameda de Hércules, donde hasta cinco facciones ultras se enfrentaron el día de la final entre el Athletic y el Mallorca. «Hay que prever qué puede salir mal en una ciudad donde se van a juntar el Frente Atlético, los Biris, la Bultzada, Supporters Gol Sur y hasta Bukaneros», revela el coordinador de Seguridad. «Tenemos que vigilar tanto a los ultras que llegan como a los que ya son de la ciudad», completa González.
De momento, los clubes participantes han provisto a la Policía de cualquier información relevante sobre sus aficionados: nombres, modo de desplazamiento… Desde el Atlético mantienen que no hay «ninguna preocupación por problemas entre las aficiones pese al pasado que hay». La Real Sociedad, por su parte, ha enviado una nota de prensa a sus seguidores para pedir un buen comportamiento y confían en que haya «normalidad y respeto».
La Policía mantiene que «los métodos de inteligencia» han mejorado desde la muerte de Zabaleta y esperan que eso les ayude a la hora de prever los movimientos de los aficionados más peligrosos. Una vez avistados, se trata de que no haya encuentros con ultras de la afición rival. «No van a pasar desapercibidos porque son grupos numerosos», augura Tucho. De hecho, saben que este tipo de aficionados son «cobardes» que se amparan en la masa y que, si consiguen evitar que haya quedadas para que se peguen entre ellos, puede haber otro problema mayor. «Creo que van a ir a la caza», explica el coordinador de Seguridad del Atlético sobre sus intenciones cuando vean una camiseta del equipo rival. Los ojos policiales ya están en Sevilla.
La Jefatura Superior de Sevilla realizó un informe para que la Copa del Rey no coincidiera con la Feria de Abril. Obligaba a ampliar un dispositivo de seguridad que ya de por sí resulta complicado y numeroso. La otra variable que supone un especial cuidado a la hora de diseñar el operativo es la presencia de la Casa Real en el evento. El jefe del dispositivo, Óscar Gozález, asegura que la llegada de la familia del Rey a Sevilla implica «un despliegue especial, en el que se controlen itinerarios y haya una proteccion integral al Jefe del Estado». La mayor autoridad en España será el encargado de entregar el trofeo al equipo ganador mañana en el estadio de La Cartuja.
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