Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Kock y Jeremy Hansen. Sus nombres ya están grabados en la historia como los primeros astronautas en volver a la Luna desde la era Apolo, marcando también sus propios hitos: la primera mujer, el primer hombre negro, el primer canadiense y la primera persona no estadounidense en ser asignados a una misión lunar. No quedan ahí sus récords: también son los seres humanos que más lejos han llegado jamás de la Tierra, a 406.770 kilómetros de casa. Apenas han pasado seis días de su regreso del viaje histórico que les ha convertido en verdaderas celebridades. Menos de una semana en la que han sido conscientes de la magnitud de su hazaña y el impacto que han causado en toda la sociedad. O todavía no. «Es muy difícil asimilar completamente lo que acabamos de vivir. Creo que no estoy preparado», ha señalado al respecto Hansen, el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA). «No me gusta la atención, ni siquiera me gusta que me canten el cumpleaños feliz —ha apostillado por su parte Koch—. Cuando regresé, mi marido me confesó que había hablado con mis hermanos para ver cómo me iban a contar el efecto que todo esto había tenido en la sociedad», ha contado entre las risas la astronauta. «He entendido que hemos hecho lo que dijimos que íbamos a hacer, y ahora tenemos que salir y afrontar esa realidad».Glover ha admitido que ha intentado mantenerse al margen de medios de comunicación y redes sociales, y centrarse en su familia, aunque ha sido imposible. «Mis hijos, mis vecinos… (ha dicho en referencia al vídeo viral en el que se ve ve hablando con su vecindario). Es difícil vivir en una burbuja hoy en día». Noticia relacionada general No No El primer billonario y cambios en el ADN: los verdaderos desafíos de vivir en la Luna José Manuel NievesConvivir cuatro personas en una ‘lata de sardinas’La tripulación de Artemis II ha explicado con todo lujo de detalles cómo ha sido convivir en la nave Orión, de apenas tres metros de alto por cinco de diámetro (un espacio parecido al de dos minivans juntas) durante diez días y sin posibilidad de salir a ningún lado. «Ahora duermo mejor porque no tengo a Reid dándome patadas debajo», ha bromeado Hansen. «¡Vamos!», se ha quejado el comandante aludido, quien ha desmentido la acusación afirmando que la primera noche pidieron dormir más cerca. «Estábamos separados y nos parecía demasiado lejos. Queríamos juntar las camas».Este buen ambiente y sintonía entre los astronautas se ha dejado sentir durante toda la rueda de prensa. «Cuando convives en un grupo pequeño durante tanto tiempo, ya sea meses en la estación espacial o incluso durante diez días en este caso, es un reto», ha explicado Wiseman, quien ha admitido que, para él, los momentos más emocionantes fueron cuando los compañeros llamaban a casa —podían realizar dos llamadas personales al día de 15 minutos— y acababan todos entre lágrimas. «Ese momento era como teletransportarte con tu familia», ha apostillado Glover, quien también ha hecho referencia a cómo se han sentido psicológicamente dentro de la nave. «No había mucho tiempo individual. Todo era comer, dormir y trabajar. Y ahí la comunicación fue clave: si algo iba mal, lo decíamos y nos apoyábamos. Además de que contábamos con el apoyo de profesionales y, al igual que nos entrenan físicamente, también lo hacen psicológicamente». Algunos fallos en la naveLos cuatro astronautas han encarado todas las preguntas de los periodistas con total naturalidad, incluso las más incómodas, como las referidas a si se produjeron fallos en la nave durante su viaje. «Hubo algunos pequeños problemas técnicos: fugas de presión, fallos en la ventilación, alarmas… —ha admitido Wiseman—. Tuvimos una señal de humo que se activó en el penúltimo día, cuando estábamos a unos 130.000 kilómetros de casa. Eso inicia una secuencia automática en la que apaga la ventilación y el sistema de energía, y eso fue… tenso. No fue aterrador, pero sí fue tenso durante unos minutos hasta que lo reconfiguramos». No obstante, el comandante ha asegurado que el equipo trabajó con calma, «sin movimientos bruscos». «Hemos sido realmente buenos. Teníamos claro que nada de actuar impulsivamente. Había que evaluar la situación, escuchar a la nave y a Houston». No obstante, el comandante ha recalcado que «aunque siempre hay cosas que mejorar», Orión funcionó «increíblemente bien». «Podrían lanzar mañana mismo Artemis III y la tripulación estaría bien».Noticia relacionada general No No Sus primeras palabras Los astronautas del Artemis II: «La Tierra era como un bote salvavidas flotando en el universo»Entre los aspectos a perfeccionar, Wiseman ha explicado que, por ejemplo, para coger una bolsa de comida deshidratada, «era necesario rebuscar entre mil cosas para llegar a ella, haciendo que comer fuera muy difícil y engorroso en un día que estabas ocupado». «Son cosas que necesitabas experimentar. Nosotros tenemos la clave parasolucionarlas y, de hecho, ya hemos empezado el proceso para que las siguientes tripulaciones no tengan que preocuparse por eso», ha dicho.El baño espacial, el otro protagonistaTambién han hablado sobre el funcionamiento del inodoro, uno de los protagonistas del viaje, y que registró problemas sobre todo los primeros días. «Solo quiero decir, de forma absolutamente clara y sin rodeos, que era un inodoro maravilloso. Funcionaba genial», ha declarado Wiseman. «Donde tuvimos un problema fue en nuestra línea de ventilación principal, que se encarga de que, cuando vas al baño, al final de ese proceso, se descargue el inodoro».Noticia relacionada general No No Las curiosidades de Artemis II Del primer WC en una nave al viaje más lejano de la humanidad Patricia BioscaEl comandante ha explicado que cuando el líquido salía por la parte inferior del inodoro, se atascaba la línea de ventilación. «Y nuestro baño solo podía contener unos diez usos de micción y después vaciarse. Era interesante ver por la ventana mil millones de pequeños fragmentos de hielo dirigirse al espacio profundo. Pero esa línea de ventilación principal se obstruyó o se ensució, hay que esperar a saber la razón técnica. Y eso nos impuso una limitación». A pesar de todo, Wiseman ha alabado el trabajo de sus creadores: «No quiero que agachen la cabeza los grandes ingenieros que crearon ese inodoro».«Se ha separado la etapa…O ha explotado»Hansen ha contado una graciosa anécdota del lanzamiento. Según ha relatado el astronauta canadiense, los cuatro estaban muy preocupados por la separación de las etapas del SLS (que cuenta con dos partes: la etapa central y la superior o ICPS, justo debajo de la nave Orión y que la impulsa hacia la órbita terrestre). «En las simulaciones estuvimos muy pendientes de memorizar los diferentes procedimientos, las distintas formas de saber si nos habíamos separado de la etapa superior… Y de repente, cuando llega el momento real, esperando la separación, sonó un ruido muy fuerte. ¡Bang!», ha dicho pegando un golpe sobre la mesa. «Todos nos miramos como diciendo: ‘Bueno, supongo que nos hemos separado… o ha explotado’». Una experiencia transformadoraAl ser interrogados sobre si la experiencia les ha cambiado su forma de ver la vida, la respuesta ha sido unánime: «Sí». «Lo que más me impactó fue la sensación de profundidad del espacio. Parecía tridimensional, algo que nunca había experimentado», ha explicado Hansen. «Me dejó sin palabras y me hizo sentir pequeño, insignificante. Pero, a la vez, poderoso como ser humano y como grupo. Y eso es algo que quiero transmitir». Wiseman, Koch, Glover y Hansen han querido lanzar un mensaje a los más jóvenes que se han podido sentir inspirados por la misión Artemis II. «Les diría que hay que implicarse de verdad, hacer cosas difíciles», ha dicho el comandante. «También es necesario que hagan preguntas y escuchen a todos, porque nadie lo sabe todo», ha apostillado Glover. «Encuentra lo que te llena, haz lo que te da miedo y apoya a los demás», ha sido el mensaje de Koch. «No lo hagas solo y comparte tus metas. Te sorprenderá cómo la gente de ayuda», ha finalizado Hansen. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Kock y Jeremy Hansen. Sus nombres ya están grabados en la historia como los primeros astronautas en volver a la Luna desde la era Apolo, marcando también sus propios hitos: la primera mujer, el primer hombre negro, el primer canadiense y la primera persona no estadounidense en ser asignados a una misión lunar. No quedan ahí sus récords: también son los seres humanos que más lejos han llegado jamás de la Tierra, a 406.770 kilómetros de casa. Apenas han pasado seis días de su regreso del viaje histórico que les ha convertido en verdaderas celebridades. Menos de una semana en la que han sido conscientes de la magnitud de su hazaña y el impacto que han causado en toda la sociedad. O todavía no. «Es muy difícil asimilar completamente lo que acabamos de vivir. Creo que no estoy preparado», ha señalado al respecto Hansen, el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA). «No me gusta la atención, ni siquiera me gusta que me canten el cumpleaños feliz —ha apostillado por su parte Koch—. Cuando regresé, mi marido me confesó que había hablado con mis hermanos para ver cómo me iban a contar el efecto que todo esto había tenido en la sociedad», ha contado entre las risas la astronauta. «He entendido que hemos hecho lo que dijimos que íbamos a hacer, y ahora tenemos que salir y afrontar esa realidad».Glover ha admitido que ha intentado mantenerse al margen de medios de comunicación y redes sociales, y centrarse en su familia, aunque ha sido imposible. «Mis hijos, mis vecinos… (ha dicho en referencia al vídeo viral en el que se ve ve hablando con su vecindario). Es difícil vivir en una burbuja hoy en día». Noticia relacionada general No No El primer billonario y cambios en el ADN: los verdaderos desafíos de vivir en la Luna José Manuel NievesConvivir cuatro personas en una ‘lata de sardinas’La tripulación de Artemis II ha explicado con todo lujo de detalles cómo ha sido convivir en la nave Orión, de apenas tres metros de alto por cinco de diámetro (un espacio parecido al de dos minivans juntas) durante diez días y sin posibilidad de salir a ningún lado. «Ahora duermo mejor porque no tengo a Reid dándome patadas debajo», ha bromeado Hansen. «¡Vamos!», se ha quejado el comandante aludido, quien ha desmentido la acusación afirmando que la primera noche pidieron dormir más cerca. «Estábamos separados y nos parecía demasiado lejos. Queríamos juntar las camas».Este buen ambiente y sintonía entre los astronautas se ha dejado sentir durante toda la rueda de prensa. «Cuando convives en un grupo pequeño durante tanto tiempo, ya sea meses en la estación espacial o incluso durante diez días en este caso, es un reto», ha explicado Wiseman, quien ha admitido que, para él, los momentos más emocionantes fueron cuando los compañeros llamaban a casa —podían realizar dos llamadas personales al día de 15 minutos— y acababan todos entre lágrimas. «Ese momento era como teletransportarte con tu familia», ha apostillado Glover, quien también ha hecho referencia a cómo se han sentido psicológicamente dentro de la nave. «No había mucho tiempo individual. Todo era comer, dormir y trabajar. Y ahí la comunicación fue clave: si algo iba mal, lo decíamos y nos apoyábamos. Además de que contábamos con el apoyo de profesionales y, al igual que nos entrenan físicamente, también lo hacen psicológicamente». Algunos fallos en la naveLos cuatro astronautas han encarado todas las preguntas de los periodistas con total naturalidad, incluso las más incómodas, como las referidas a si se produjeron fallos en la nave durante su viaje. «Hubo algunos pequeños problemas técnicos: fugas de presión, fallos en la ventilación, alarmas… —ha admitido Wiseman—. Tuvimos una señal de humo que se activó en el penúltimo día, cuando estábamos a unos 130.000 kilómetros de casa. Eso inicia una secuencia automática en la que apaga la ventilación y el sistema de energía, y eso fue… tenso. No fue aterrador, pero sí fue tenso durante unos minutos hasta que lo reconfiguramos». No obstante, el comandante ha asegurado que el equipo trabajó con calma, «sin movimientos bruscos». «Hemos sido realmente buenos. Teníamos claro que nada de actuar impulsivamente. Había que evaluar la situación, escuchar a la nave y a Houston». No obstante, el comandante ha recalcado que «aunque siempre hay cosas que mejorar», Orión funcionó «increíblemente bien». «Podrían lanzar mañana mismo Artemis III y la tripulación estaría bien».Noticia relacionada general No No Sus primeras palabras Los astronautas del Artemis II: «La Tierra era como un bote salvavidas flotando en el universo»Entre los aspectos a perfeccionar, Wiseman ha explicado que, por ejemplo, para coger una bolsa de comida deshidratada, «era necesario rebuscar entre mil cosas para llegar a ella, haciendo que comer fuera muy difícil y engorroso en un día que estabas ocupado». «Son cosas que necesitabas experimentar. Nosotros tenemos la clave parasolucionarlas y, de hecho, ya hemos empezado el proceso para que las siguientes tripulaciones no tengan que preocuparse por eso», ha dicho.El baño espacial, el otro protagonistaTambién han hablado sobre el funcionamiento del inodoro, uno de los protagonistas del viaje, y que registró problemas sobre todo los primeros días. «Solo quiero decir, de forma absolutamente clara y sin rodeos, que era un inodoro maravilloso. Funcionaba genial», ha declarado Wiseman. «Donde tuvimos un problema fue en nuestra línea de ventilación principal, que se encarga de que, cuando vas al baño, al final de ese proceso, se descargue el inodoro».Noticia relacionada general No No Las curiosidades de Artemis II Del primer WC en una nave al viaje más lejano de la humanidad Patricia BioscaEl comandante ha explicado que cuando el líquido salía por la parte inferior del inodoro, se atascaba la línea de ventilación. «Y nuestro baño solo podía contener unos diez usos de micción y después vaciarse. Era interesante ver por la ventana mil millones de pequeños fragmentos de hielo dirigirse al espacio profundo. Pero esa línea de ventilación principal se obstruyó o se ensució, hay que esperar a saber la razón técnica. Y eso nos impuso una limitación». A pesar de todo, Wiseman ha alabado el trabajo de sus creadores: «No quiero que agachen la cabeza los grandes ingenieros que crearon ese inodoro».«Se ha separado la etapa…O ha explotado»Hansen ha contado una graciosa anécdota del lanzamiento. Según ha relatado el astronauta canadiense, los cuatro estaban muy preocupados por la separación de las etapas del SLS (que cuenta con dos partes: la etapa central y la superior o ICPS, justo debajo de la nave Orión y que la impulsa hacia la órbita terrestre). «En las simulaciones estuvimos muy pendientes de memorizar los diferentes procedimientos, las distintas formas de saber si nos habíamos separado de la etapa superior… Y de repente, cuando llega el momento real, esperando la separación, sonó un ruido muy fuerte. ¡Bang!», ha dicho pegando un golpe sobre la mesa. «Todos nos miramos como diciendo: ‘Bueno, supongo que nos hemos separado… o ha explotado’». Una experiencia transformadoraAl ser interrogados sobre si la experiencia les ha cambiado su forma de ver la vida, la respuesta ha sido unánime: «Sí». «Lo que más me impactó fue la sensación de profundidad del espacio. Parecía tridimensional, algo que nunca había experimentado», ha explicado Hansen. «Me dejó sin palabras y me hizo sentir pequeño, insignificante. Pero, a la vez, poderoso como ser humano y como grupo. Y eso es algo que quiero transmitir». Wiseman, Koch, Glover y Hansen han querido lanzar un mensaje a los más jóvenes que se han podido sentir inspirados por la misión Artemis II. «Les diría que hay que implicarse de verdad, hacer cosas difíciles», ha dicho el comandante. «También es necesario que hagan preguntas y escuchen a todos, porque nadie lo sabe todo», ha apostillado Glover. «Encuentra lo que te llena, haz lo que te da miedo y apoya a los demás», ha sido el mensaje de Koch. «No lo hagas solo y comparte tus metas. Te sorprenderá cómo la gente de ayuda», ha finalizado Hansen.
Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Kock y Jeremy Hansen. Sus nombres ya están grabados en la historia como los primeros astronautas en volver a la Luna desde la era Apolo, marcando también sus propios hitos: la primera mujer, el primer hombre negro, el primer … canadiense y la primera persona no estadounidense en ser asignados a una misión lunar. No quedan ahí sus récords: también son los seres humanos que más lejos han llegado jamás de la Tierra, a 406.770 kilómetros de casa.
Apenas han pasado seis días de su regreso del viaje histórico que les ha convertido en verdaderas celebridades. Menos de una semana en la que han sido conscientes de la magnitud de su hazaña y el impacto que han causado en toda la sociedad. O todavía no.
«Es muy difícil asimilar completamente lo que acabamos de vivir. Creo que no estoy preparado», ha señalado al respecto Hansen, el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA). «No me gusta la atención, ni siquiera me gusta que me canten el cumpleaños feliz —ha apostillado por su parte Koch—. Cuando regresé, mi marido me confesó que había hablado con mis hermanos para ver cómo me iban a contar el efecto que todo esto había tenido en la sociedad», ha contado entre las risas la astronauta. «He entendido que hemos hecho lo que dijimos que íbamos a hacer, y ahora tenemos que salir y afrontar esa realidad».
Glover ha admitido que ha intentado mantenerse al margen de medios de comunicación y redes sociales, y centrarse en su familia, aunque ha sido imposible. «Mis hijos, mis vecinos… (ha dicho en referencia al vídeo viral en el que se ve ve hablando con su vecindario). Es difícil vivir en una burbuja hoy en día».
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Convivir cuatro personas en una ‘lata de sardinas’
La tripulación de Artemis II ha explicado con todo lujo de detalles cómo ha sido convivir en la nave Orión, de apenas tres metros de alto por cinco de diámetro (un espacio parecido al de dos minivans juntas) durante diez días y sin posibilidad de salir a ningún lado. «Ahora duermo mejor porque no tengo a Reid dándome patadas debajo», ha bromeado Hansen. «¡Vamos!», se ha quejado el comandante aludido, quien ha desmentido la acusación afirmando que la primera noche pidieron dormir más cerca. «Estábamos separados y nos parecía demasiado lejos. Queríamos juntar las camas».
Este buen ambiente y sintonía entre los astronautas se ha dejado sentir durante toda la rueda de prensa. «Cuando convives en un grupo pequeño durante tanto tiempo, ya sea meses en la estación espacial o incluso durante diez días en este caso, es un reto», ha explicado Wiseman, quien ha admitido que, para él, los momentos más emocionantes fueron cuando los compañeros llamaban a casa —podían realizar dos llamadas personales al día de 15 minutos— y acababan todos entre lágrimas.
«Ese momento era como teletransportarte con tu familia», ha apostillado Glover, quien también ha hecho referencia a cómo se han sentido psicológicamente dentro de la nave. «No había mucho tiempo individual. Todo era comer, dormir y trabajar. Y ahí la comunicación fue clave: si algo iba mal, lo decíamos y nos apoyábamos. Además de que contábamos con el apoyo de profesionales y, al igual que nos entrenan físicamente, también lo hacen psicológicamente».
Algunos fallos en la nave
Los cuatro astronautas han encarado todas las preguntas de los periodistas con total naturalidad, incluso las más incómodas, como las referidas a si se produjeron fallos en la nave durante su viaje. «Hubo algunos pequeños problemas técnicos: fugas de presión, fallos en la ventilación, alarmas… —ha admitido Wiseman—. Tuvimos una señal de humo que se activó en el penúltimo día, cuando estábamos a unos 130.000 kilómetros de casa. Eso inicia una secuencia automática en la que apaga la ventilación y el sistema de energía, y eso fue… tenso. No fue aterrador, pero sí fue tenso durante unos minutos hasta que lo reconfiguramos».
No obstante, el comandante ha asegurado que el equipo trabajó con calma, «sin movimientos bruscos». «Hemos sido realmente buenos. Teníamos claro que nada de actuar impulsivamente. Había que evaluar la situación, escuchar a la nave y a Houston». No obstante, el comandante ha recalcado que «aunque siempre hay cosas que mejorar», Orión funcionó «increíblemente bien». «Podrían lanzar mañana mismo Artemis III y la tripulación estaría bien».
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Entre los aspectos a perfeccionar, Wiseman ha explicado que, por ejemplo, para coger una bolsa de comida deshidratada, «era necesario rebuscar entre mil cosas para llegar a ella, haciendo que comer fuera muy difícil y engorroso en un día que estabas ocupado». «Son cosas que necesitabas experimentar. Nosotros tenemos la clave parasolucionarlas y, de hecho, ya hemos empezado el proceso para que las siguientes tripulaciones no tengan que preocuparse por eso», ha dicho.
El baño espacial, el otro protagonista
También han hablado sobre el funcionamiento del inodoro, uno de los protagonistas del viaje, y que registró problemas sobre todo los primeros días. «Solo quiero decir, de forma absolutamente clara y sin rodeos, que era un inodoro maravilloso. Funcionaba genial», ha declarado Wiseman. «Donde tuvimos un problema fue en nuestra línea de ventilación principal, que se encarga de que, cuando vas al baño, al final de ese proceso, se descargue el inodoro».
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Las curiosidades de Artemis II
Patricia Biosca
El comandante ha explicado que cuando el líquido salía por la parte inferior del inodoro, se atascaba la línea de ventilación. «Y nuestro baño solo podía contener unos diez usos de micción y después vaciarse. Era interesante ver por la ventana mil millones de pequeños fragmentos de hielo dirigirse al espacio profundo. Pero esa línea de ventilación principal se obstruyó o se ensució, hay que esperar a saber la razón técnica. Y eso nos impuso una limitación». A pesar de todo, Wiseman ha alabado el trabajo de sus creadores: «No quiero que agachen la cabeza los grandes ingenieros que crearon ese inodoro».
«Se ha separado la etapa…O ha explotado»
Hansen ha contado una graciosa anécdota del lanzamiento. Según ha relatado el astronauta canadiense, los cuatro estaban muy preocupados por la separación de las etapas del SLS (que cuenta con dos partes: la etapa central y la superior o ICPS, justo debajo de la nave Orión y que la impulsa hacia la órbita terrestre).
«En las simulaciones estuvimos muy pendientes de memorizar los diferentes procedimientos, las distintas formas de saber si nos habíamos separado de la etapa superior… Y de repente, cuando llega el momento real, esperando la separación, sonó un ruido muy fuerte. ¡Bang!», ha dicho pegando un golpe sobre la mesa. «Todos nos miramos como diciendo: ‘Bueno, supongo que nos hemos separado… o ha explotado’».
Una experiencia transformadora
Al ser interrogados sobre si la experiencia les ha cambiado su forma de ver la vida, la respuesta ha sido unánime: «Sí». «Lo que más me impactó fue la sensación de profundidad del espacio. Parecía tridimensional, algo que nunca había experimentado», ha explicado Hansen. «Me dejó sin palabras y me hizo sentir pequeño, insignificante. Pero, a la vez, poderoso como ser humano y como grupo. Y eso es algo que quiero transmitir».
Wiseman, Koch, Glover y Hansen han querido lanzar un mensaje a los más jóvenes que se han podido sentir inspirados por la misión Artemis II. «Les diría que hay que implicarse de verdad, hacer cosas difíciles», ha dicho el comandante. «También es necesario que hagan preguntas y escuchen a todos, porque nadie lo sabe todo», ha apostillado Glover. «Encuentra lo que te llena, haz lo que te da miedo y apoya a los demás», ha sido el mensaje de Koch. «No lo hagas solo y comparte tus metas. Te sorprenderá cómo la gente de ayuda», ha finalizado Hansen.
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