Lugares sobrevalorados: las islas Phi Phi, en Tailandia, el paraíso terrenal que no fue

Mira que hay sitios naturales bonitos y virginales en Tailandia. Sin embargo, cada día miles de personas se empeñan en ir al archipiélago de las Phi Phi, en el mar de Andamán, para ver la misma playa: Maya Bay. La cinematográfica bahía que aparecía en la película La playa (2000), con un Leonardo DiCaprio tan joven que creo que no había hecho aún la Primera Comunión.

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 Visitar el archipiélago tailandés es como estar en un parque acuático un domingo de agosto y Maya Bay, su principal atractivo, tiene restricciones para darle un descanso del impacto del turismo. Todo ello en un país con mil sitios naturales igual o más bellos y menos masificados  

Tailandia
Opinión

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Visitar el archipiélago tailandés es como estar en un parque acuático un domingo de agosto y Maya Bay, su principal atractivo, tiene restricciones para darle un descanso del impacto del turismo. Todo ello en un país con mil sitios naturales igual o más bellos y menos masificados

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Vista aérea de Pileh Lagoon, en las islas Phi Phi (Tailandia).Patchareeporn Sakoolchai (GETTY IMAGES)
Paco Nadal

Mira que hay sitios naturales bonitos y virginales en Tailandia. Sin embargo, cada día miles de personas se empeñan en ir al archipiélago de las Phi Phi, en el mar de Andamán, para ver la misma playa: Maya Bay. La cinematográfica bahía que aparecía en la película La playa (2000), con un Leonardo DiCaprio tan joven que creo que no había hecho aún la Primera Comunión.

Las lanchas rápidas, los catamaranes y los ferris de tamaño medio salen a diario de las marinas y los puertos de Phuket, de Ao Nang o de la ciudad de Krabi cargados de un público mayoritariamente joven y mochilero al que por la módica cantidad de 50 euros en la versión más cutre le han prometido que van a conocer el paraíso terrenal, y que además va a estar disponible solo para ellos.

Y bueno, sí, las Phi Phi pudieron ser ese paraíso hace años, con playas de ensueño, acantilados de piedra caliza y aguas turquesas. Esa naturaleza sigue ahí, pero está todo tan masificado y tan lleno de turistas que la experiencia deja mucho que desear. Si vas en esas excursiones de un día te llevarán a los sitios más famosos, como Pileh Lagoon o Monkey Beach, con paradas para hacer esnórquel en lugares que son espectaculares, pero que estarán petados con centenares de barcos como el tuyo. Es como estar en un parque acuático un domingo de agosto.

La visita estrella es a la citada Maya Bay, una bellísima bahía de arena blanca, aguas cristalinas y cercada por altos pináculos comidos por la vegetación. Un enclave que se hizo tan popular tras el estreno de la película de DiCaprio que, en 2019, el Gobierno tailandés tuvo que cerrarla durante casi cuatro años porque la presión humana estaba destrozando la flora, los arrecifes de coral y la fauna marina. Hoy se puede visitar, aunque se cierra todos los años durante agosto y septiembre para darle un descanso del impacto del turismo y para tareas de conservación. Y cuando se puede ir tiene restricciones: máximo de 4.000 visitantes diarios (que, en mi opinión, siguen siendo muchos) repartidos por turnos, y se permite una estancia máxima de una hora. Además, los barcos turísticos ya no pueden entrar en la bahía, deben atracar en un pantalán flotante que se ha construido en la parte posterior de la isla; hay un único acceso mediante pasarelas de madera; y no te puedes bañar ni hacer pícnic.

Luego te llevarán a comer Tonsai Village, el único núcleo habitado, en Ko Phi Phi Don, la isla principal, donde te ofrecerán un bufé de garrafón y tiempo para compras en un poblado donde todo está pensado para sacarte los dólares.

Es cierto que aún se puede disfrutar aquí de rincones menos masificados. Una vez me quedé un par de días en un resort con cabañas de madera en la playa de Laem Tong y sí que me sentí en una especie de edén. Pero vamos… Tailandia, un país que adoro y que conozco muy bien, tiene playas maravillosas y menos masificadas que Phi Phi como para aburrir: Koh Lanta, Koh Yao Noi, Hat Railay… O el archipiélago menos conocido del país que he visitado: Tarutao, al sur del mar de Andamán, el paraíso de los corales blandos.

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