Hay un instante, una ventana temporal minúscula del ciclo cardíaco que dura entre 20 y 40 milisegundos, en el que el corazón es vulnerable si alguien recibe un golpe seco y muy contundente justo en la zona del tórax en la que se localiza este órgano vital. “Se llama commotio cordis o conmoción cardíaca. Es un fenómeno clínico infrecuente y extremadamente grave, pero reversible con una asistencia adecuada. Ha ocurrido alguna vez en el fútbol americano”, explica Carlos Alonso, miembro de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias Médicas (SEMES) y expresidente del Consejo Español de Reanimación.
A la espera de la autopsia, los expertos consideran que una conmoción cardíaca, un fenómeno clínico infrecuente y muy grave causado por el fuerte golpe recibido en el tórax, es la causa más probable de la parada que sufrió el jugador
Hay un instante, una ventana temporal minúscula del ciclo cardíaco que dura entre 20 y 40 milisegundos, en el que el corazón es vulnerable si alguien recibe un golpe seco y muy contundente justo en la zona del tórax en la que se localiza este órgano vital. “Se llama commotio cordis o conmoción cardíaca. Es un fenómeno clínico infrecuente y extremadamente grave, pero reversible con una asistencia adecuada. Ha ocurrido alguna vez en el fútbol americano”, explica Carlos Alonso, miembro de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias Médicas (SEMES) y expresidente del Consejo Español de Reanimación.
Esta es la principal hipótesis que barajan los especialistas sobre los hechos que llevaron a la muerte del jugador del CD Tenerife Jesús de Miguel tras el brutal choque que sufrió el lunes con el portero del Andorra, Jesús Owono. “Es cuando el corazón se acaba de contraer y está empezando a recuperarse. Hay un instante de mucha sensibilidad electrofisiológica y el impacto puede llevar una arritmia maligna en la que el corazón ya no puede producir un latido eficaz”, explica Alonso. Será la autopsia la que deberá determinar lo ocurrido, pero “esto es lo más probable” ya que la alternativa “sería una rotura cardíaca, tras lo que es prácticamente imposible que el jugador llegara a recuperar el pulso”, añade.
El choque entre De Miguel y Owono marcó el inicio de unos angustiosos minutos en los que una intervención médica inmediata es clave. “Con la parada cardiorrespiratoria, la sangre ya no llega al cerebro ni otros órganos. Si no hay ninguna maniobra de reanimación, esto lleva al fallecimiento de la persona en pocos minutos por el deterioro neurológico que produce. Los estudios clásicos revelan que por cada minuto que transcurre en esta situación, la supervivencia se desploma a un ritmo superior al 10%”, ilustra este especialista.
La policía investiga ahora qué ocurrió exactamente durante ese tiempo sobre el césped y si los equipos de urgencias siguieron los protocolos establecidos. El primer paso, sigue Alonso, es iniciar de inmediato las maniobras de compresión torácica para que la sangre siga circulando y, a continuación, las de ventilación de rescate. “Lo primero es lo más importante si tenemos en cuenta que la sangre, en el momento del choque, está bien oxigenada. Así que hay que empezar con las compresiones hasta que pueda utilizarse un desfibrilador para revertir la parada. Hay que colocar los parches y encender el aparato, pero esto no suele llevar más de un minuto”, afirma este experto.
Los investigadores deberán corroborar si en el estadio había los medios suficientes para atender a De Miguel, algo que todas las fuentes presuponen ya que así lo establece la normativa. Un paso crucial en estos casos es la colocación de la llamada cánula de Guedel. “Cuando una persona queda inconsciente, boca arriba, la lengua cae para atrás y esto obstruye la vía respiratoria. Este dispositivo lo que hace básicamente es coger la lengua y traccionar de ella hacia arriba. Es algo que hay que hacer con cuidado por el riesgo de que existan lesiones cervicales”, explica Alonso.
La investigación ahora abierta deberá determinar hechos como el traslado del futbolista hacia la ambulancia en una camilla a la carrera y por qué el vehículo no fue conducido hasta dentro del campo. “Lo mejor, si no hay circunstancias que lo impiden, es hacer la reanimación en el mismo lugar porque así no hay que detener las maniobras ni riesgo de agravar lesiones. Es lo que ocurrió en la Eurocopa de 2020 con el jugador danés Christian Eriksen”, añade este experto.
En esa ocasión, recuerda, “aunque se estuviera delante de 30.000 personas, sus compañeros se pusieron alrededor para proteger su visión mientras se completaban las maniobras y se le estabilizaba hasta que se llegó al momento adecuado para el traslado a un centro sanitario”.
Una vez llegado al hospital, deben empezarse los cuidados post parada. “Hay que comprobar si el paciente ha recuperado la respiración y la circulación espontánea. Si no se ha hecho antes, hay que hacer la intubación e iniciar una ventilación que elimine el CO₂ acumulado en la sangre”, detalla Alonso. El siguiente paso es hacer una valoración electrocardiográfica y neurológica, un proceso que puede haberse iniciado ya durante el traslado a bordo de la UCI móvil.
“A partir de este punto, ya en la UCI, deberán completarse todas las pruebas complementarias e iniciar los tratamientos para asegurar la recuperación plena del paciente”, concluye este experto, que sostiene que la autopsia y las investigaciones en marcha deben aportar algunas informaciones que todavía no han trascendido. “En una persona joven y sana, una conmoción cardíaca que produce una parada es reversible con la asistencia adecuada en la gran mayoría de los casos. En este aún falta saber más datos para acabar de comprender lo que ocurrió”, explica.
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