Lambchop (★★★★✩): cálido, íntimo… e inquietante

Kurt Wagner posee una capacidad de reinventarse que no es novedad pero que no deja de sorprender. Solo hay que disfrutar de este Punching the clown en el que el trovador, alma mater y de hecho único miembro de Lambchop da un giro a su propuesta sonora, poniendo ahora el foco en la voz, enfatizando su vertiente más pura. Una apuesta que se pone a la altura de otras como la de Nixon, del 2000, donde albergó country-soul con toques orquestales, o la de Is a woman, dos años después, de pulso intimista, austero incluso, conducido por el piano, o su penúltima entrega, The bible (2022) hermanando, entre otros, ambient con house.

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 El crítico de ‘La Vanguardia’ analiza también los nuevos trabajos de Jorja Smith, The Afghan Whigs y Brandon Flowers  

Lambchop (★★★★✩)
Punching the clown
Country folk gospel
Merge/City Slang

Kurt Wagner posee una capacidad de reinventarse que no es novedad pero que no deja de sorprender. Solo hay que disfrutar de este Punching the clown en el que el trovador, alma mater y de hecho único miembro de Lambchop da un giro a su propuesta sonora, poniendo ahora el foco en la voz, enfatizando su vertiente más pura. Una apuesta que se pone a la altura de otras como la de Nixon, del 2000, donde albergó country-soul con toques orquestales, o la de Is a woman, dos años después, de pulso intimista, austero incluso, conducido por el piano, o su penúltima entrega, The bible (2022) hermanando, entre otros, ambient con house.

Wagner ofrece una visión desnuda de su arte: acompañamiento básico sustentado en la guitarra acústica y el banjo –éste tocado por Justin Vernon, de Bon Iver-, algo de bajo y piano y alguna pincelada electrónica, como en Weakened. Con ello su rasposo e íntimo tono adquiere absoluto protagonismo, eso sí, con la presencia de dos coros, con los que mantiene una arquitectura vocal que se remonta al siglo XVII y que aún se practica en iglesias baptistas de los Apalaches. El resultado es magnífico, en buena medida porque se sustenta sobre composiciones potentes, como Andrew Jackson Asshat y sus entrelazadas armonías, la belleza melódica de Stella o el entretejido de voces de The New World wave. Unas canciones que, por otra parte, no se sabe muy bien si hablan del concreto presente político o del pasado, dibujando un escenario inquietante como los que canta en White people, Cigar o Afterburner.

'Punching the clown', de Lambchop
‘Punching the clown’, de LambchopLV

Jorja Smith (★★★★✩)
What are the odds
Pop
Famm/The Orchard

Acercándose a los 30, Smith apuesta por el dance para dar vida a un tercer álbum que supura libertad. Hace suyas las rítmicas de baile desde el mismo arranque (For life) con la brillante producción de P2J, algo que unido a sus innatas energía y disfrute forman un trío ganador, aunque cante sobre el precio de la fama o peajes de la industria musical (What’s done is done).

'What are the odds', de Jorja Smith. 
‘What are the odds’, de Jorja Smith. LV

The Afghan Whigs (★★★✩✩)
Soft Control
Rock
BMG

Greg Dulli y los suyos testimonian que su estado de forma es espléndido, y que desde que regresaron en el 2012 su música se ha enriquecido paulatinamente al sumar un toque soul a su vigoroso rock. Un añadido que los de Ohio completan con ecos gospel (Jungle Roux) o melancólicas baladas (Mariah Luster), aunque el músculo sigue mandando como con House and I.

'Soft control', de Afghan Whigs
‘Soft control’, de Afghan WhigsLV

Brandon Flowers (★★★✩✩)
Thrasher
Country-rock
Universal

El líder de The Killers alumbra nueva obra en solitario, tras un decenio de silencio, armado como es habitual con su poderosa voz y una fuerza emotiva que derriba muros, como se constata en An american dream. En esta ocasión se zambulle bien respaldado (el pedal steel de Bruce Bouton o la voz de Margo Price) en el country de esencias western, evitando el toque americana.

'Thrasher', de Brandon Flowers
‘Thrasher’, de Brandon FlowersLV

 Cultura

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