La movilidad sostenible también depende de cómo se desplazan los turistas en su destino

Mientras los turistas se preparan para hacer las maletas para un viaje de verano, las decisiones sobre cómo ser un turista más ecológico implican cada vez más cómo desplazarse por el lugar de destino, además de cómo llegar hasta allí. Caminar e ir en bicicleta siguen considerándose las formas más sostenibles de explorarlos. Reducen las emisiones, mejoran la salud y el bienestar y permiten a los visitantes relacionarse más estrechamente con los sitios que visitan.

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 Andar e ir en bici son las alternativas más ecológicas y saludables para moverse por el lugar de vacaciones   

Mientras los turistas se preparan para hacer las maletas para un viaje de verano, las decisiones sobre cómo ser un turista más ecológico implican cada vez más cómo desplazarse por el lugar de destino, además de cómo llegar hasta allí. Caminar e ir en bicicleta siguen considerándose las formas más sostenibles de explorarlos. Reducen las emisiones, mejoran la salud y el bienestar y permiten a los visitantes relacionarse más estrechamente con los sitios que visitan.

Algunos destinos vacacionales populares facilitan mucho más que los turistas caminen, monten en bicicleta o utilicen el transporte público para desplazarse, mientras que en otros lugares conducir es la opción más evidente, lo que contribuye a la congestión y a la saturación de los sistemas de transporte. Nuestro estudio anterior indica que las decisiones que toman los destinos turísticos sobre el diseño urbano y el transporte pueden influir en las elecciones de transporte de los viajeros una vez llegan.

Qué pueden hacer los destinos para fomentarlo

Muchas ciudades, entre ellas París, están invirtiendo para ayudar a turistas y residentes a desplazarse de una forma respetuosa con el medio ambiente. La capital francesa cuenta con un programa de 250 millones de euros (216 millones de libras) para añadir más carriles bici y vías ciclistas. Pero ampliar la infraestructura por sí solo no es suficiente. Los visitantes necesitan sistemas de transporte que puedan utilizar fácilmente y que les hagan sentirse cómodos y seguros.

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Los habitantes de París reciben cada día más alicientes para subirse al sillín de su bicicleta.
Una mujer se desplaza en bicicleta por París 
Leo Patrizi

Otras ciudades europeas están demostrando cómo la movilidad activa puede integrarse con éxito en la experiencia del visitante. Copenhague suele considerarse una de las ciudades más favorables para el uso de la bicicleta del mundo. Pero su éxito no es simplemente el resultado de tener más carriles bici. La capital danesa distribuye mapas para ciclistas e información detallada sobre las rutas, dirigidos a los turistas, que muestran la distancia, el terreno, la duración del trayecto y la dificultad del recorrido. Los visitantes también pueden descargar en sus teléfonos mapas e información para orientarse por la ciudad. Esto puede hacer que desplazarse en bicicleta resulte más predecible y accesible, especialmente para quienes no conocen la ciudad.

Copenhague suele considerarse una de las ciudades más favorables para el uso de la bicicleta del mundo

Utrecht, en los Países Bajos, dispone de rutas por toda la ciudad que dan prioridad a los ciclistas frente a los coches. Su estación central alberga el mayor aparcamiento cubierto para bicicletas del mundo. La ciudad invierte más de 60 euros por persona en su presupuesto anual para el uso de la bicicleta y cuenta con más de 100.000 plazas seguras de aparcamiento para bicis en la vía pública. Estas infraestructuras benefician tanto a los residentes como a los visitantes.

La ciudad belga de Gante se ha centrado en crear un entorno más favorable para los peatones, reduciendo las zonas por las que pueden circular los coches y fomentando los desplazamientos a pie y en bicicleta entre los distintos puntos de interés. Actualmente cuenta con casi 20 kilómetros de calles reservadas exclusivamente para ciclistas, que conectan los barrios, y con más de 300 kilómetros de carriles bici protegidos fuera de la calzada.

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Su extensión equivale a cuatro campos de fútbol.
Utrecht tiene el parking cubierto para bicis más grandes del mundo 
City of Utrecht

Lo que tienen en común todas estas ciudades es el reconocimiento de que la movilidad activa no es simplemente un medio de transporte, sino que forma parte de la experiencia global del visitante (y también de los residentes).

Las pruebas disponibles sugieren que cambiar a formas de movilidad activa, incluido el uso de un patinete o una silla de ruedas, puede reducir significativamente las emisiones, hasta en un 11 %.

Hacer frente al calor

Sin embargo, los veranos más calurosos pueden desanimar a las personas a utilizar el transporte público, especialmente si no dispone de aire acondicionado o implica largos recorridos a pie bajo el calor. Según la Organización Mundial de la Salud, las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas debido al cambio climático. En los países de la Unión Europea, las olas de calor provocaron decenas de miles de muertes en 2022. Los fenómenos meteorológicos extremos han causado costes económicos estimados en 560.000 millones de euros entre 1980 y 2021, lo que pone de relieve la necesidad urgente de crear ciudades más resilientes al clima.

Cada vez hay más investigaciones que muestran que el calor extremo desincentiva caminar y montar en bicicleta, especialmente entre las personas mayores, las familias y los visitantes que no conocen una ciudad.

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Un repartidor en bici circula por Barcelona
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El calor extremo no invita a coger la bicicleta para realizar desplazamientos 
Ignacio Rodriguez / Propias

Sin embargo, las investigaciones sobre adaptación al cambio climático sugieren que incorporar nuevas instalaciones es importante a medida que aumentan las temperaturas. Entre ellas figuran zonas de sombra, fuentes de agua potable, aseos públicos, áreas para sentarse y espacios frescos. Una ruta ciclista puede parecer atractiva en un mapa, pero si los usuarios no pueden descansar, rehidratarse o resguardarse del calor extremo, es probable que opten por otras formas de desplazamiento.

Las directrices del C40 Cities Climate Leadership Group, un grupo formado por 96 ciudades que colaboran para hacer frente al cambio climático, destacan la importancia de diseñar rutas para caminar y montar en bicicleta que sean cómodas, inclusivas y resilientes al cambio climático. Esto incluye aceras más anchas, corredores verdes, señalización y mapas, así como pasos de peatones seguros.

No solo para los turistas

Este enfoque puede mejorar el bienestar, fortalecer las comunidades y favorecer los ecosistemas urbanos. Por ejemplo, los árboles en las calles y la vegetación proporcionan sombra y favorecen la biodiversidad. Los corredores verdes arbolados a lo largo de los itinerarios pueden fomentar los desplazamientos a pie y en bicicleta, al tiempo que ayudan a las ciudades a adaptarse a las olas de calor. Asimismo, los parques públicos con abundante sombra también pueden mejorar especialmente la experiencia de los visitantes y la calidad de vida de los residentes durante los periodos de altas temperaturas.

En nuestra investigación sobre las infraestructuras de Edimburgo, comprobamos que la infraestructura ciclista y los aparcamientos para bicicletas suelen estar menos desarrollados fuera del centro de la ciudad, especialmente en torno a destinos populares como Arthur’s Seat, el volcán extinguido de la ciudad. Aunque Edimburgo ha realizado avances significativos en la promoción de la movilidad activa, las carencias de infraestructura (como estar demasiado lejos de una línea de autobús) pueden seguir desanimando a los visitantes a utilizar el transporte público.

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North Bridge de noche, un puente que une la ciudad medieval de Edimburgo con la parte nueva
La ciudad de Edimburgo no ha desarrollado una gran infraestructura para fomentar el uso de la bicicleta 
Propias

Todos estos desafíos son aún mayores en ciudades como Las Vegas o Dubái, donde las temperaturas superan con frecuencia los 40 °C. En lugares con temperaturas extremas, fomentar la movilidad activa (cuando sea seguro hacerlo) entre turistas y residentes requiere algo más que infraestructura. Las estrategias de refrigeración, la provisión de sombra y las zonas de descanso son esenciales.

Las decisiones de los turistas sobre cómo desplazarse están determinadas tanto por el diseño de los destinos como por su disposición y capacidad para elegir diferentes opciones. Incorporar alternativas de movilidad activa puede ser una parte importante de la planificación urbana para hacer frente al cambio climático y, además, beneficiar también a los residentes.

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Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Sus autores son Harry Radzuan, profesor de Gestión de Proyectos, en la London South Bank University y tutor sénior de Planificación y Gestión Ambiental en la Universidad de Manchester; Jiaying Xue, asistente de investigación en London South Bank University e investigadora en la Universidad de Southampton; y Siti Intan Nurdiana Wong Abdullah, profesora titular de marketing, en Nottingham Trent University.

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