Catalunya ha sumado 2.500 puntos públicos a su red de recarga de eléctricos gracias al Plan de Impulso del Vehículo Eléctrico (PIVECat) lanzado el año pasado por la Generalitat y que se extiende hasta el 2030, según ha detallado el conseller d’Empresa i Treball, Miquel Sàmper. El conseller ha hecho balance del primer ejercicio señalando que la ejecución ha ascendido a 151 millones de euros, por encima de los 103 millones previstos inicialmente. “Es una buena noticia”, ha valorado.
La ejecución asciende a 151 millones de euros en el primer año, por encima de lo previsto
Catalunya ha sumado 2.500 puntos de acceso público a su red de recarga de eléctricos gracias al Plan de Impulso del Vehículo Eléctrico (PIVECat) lanzado el año pasado por la Generalitat y que se extiende hasta el 2030, según ha detallado el conseller d’Empresa i Treball, Miquel Sàmper. El conseller ha hecho balance del primer ejercicio señalando que la ejecución ha ascendido a 151 millones de euros, por encima de los 103 millones previstos inicialmente. “Es una buena noticia”, ha valorado. El grueso de fondos, 131 millones de euros, proviene del plan Moves estatal, mientras que la Generalitat ha aportado 19 millones en diversas líneas de fomento de la producción o renovación de flotas.
Al anunciarse el plan el año pasado se detalló que el objetivo de la Generalitat es impulsar 9.000 puntos de recarga de titularidad propia con el plan, por lo que estos primeros 2.500 puntos suponen solo una parte del despliegue. No se ha detallado la inversión desagregada para estas instalaciones y si son de titularidad pública. En cualquier caso, la mayoría son de titularidad privada, ya que los que impulsa la Generalitat en esta primera fase son para sus flotas y trabajadores.
En el marco del plan, se han movilizado 100 millones de euros del plan Moves, de ayuda de compra de coches electrificados, y otros 25 millones de euros en ayudas para la ampliación de la red de puntos de recarga. Además se han otorgado ayudas a 250 empresas para renovación de flota, ha explicado Sàmper, y hasta 6 millones de euros para inversiones productivas en el sector de la automoción. En el plan también se ha dado la adquisición de 900 vehículos eléctricos para la flota propia de la Generalitat.
Sàmper ha señalado que la extensión de la red pública elimina la incertidumbre de la recarga, uno de los factores que hace que los usuarios no se lancen al eléctrico. La intención de la Generalitat es instalar puntos por todo el territorio, si bien se reconoce que la demanda se concentra en la provincia de Barcelona y su área metropolitana. “La voluntad es que haya en todos lados”, ha señalado. En este sentido, en este primer año se ha dado un acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona para una red única de recarga.
En un enlace con la actualidad, Sàmper ha vinculado el impulso de la electromovilidad con la guerra de Irán, que ha disparado los precios de la energía y elevado el interés por el eléctrico. “Tenemos que hacer de la geopolítica una oportunidad para que el coche eléctrico tire adelante”, ha planteado. La penetración de los electrificados ha crecido casi diez puntos el último ejercicio en la autonomía, alcanzando un 24% de la cuota, según cifras de Andac.
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