El de Marta Ugalde es uno de los mejores ejemplos de que un profesor puede marcar toda una vida. En su caso, no fue uno, fueron muchos. Los que se encontró en la facultad de Ingeniería de la Universidad Politécnica de Madrid, cuando se decidió por estudiar la rama de Ingeniera Energética. Una especialidad que esta madrileña nacida en 1974 eligió atraída por el reto de abordar la más difícil de las ramas de ingeniería.
La hasta ahora directora de supervisión nuclear y coordinación internacional en Centrales Nucleares Almaraz-Trillo será la encargada de defender la energía nuclear en España, al menos, durante los dos próximos años.
El de Marta Ugalde es uno de los mejores ejemplos de que un profesor puede marcar toda una vida. En su caso, no fue uno, fueron muchos. Los que se encontró en la facultad de Ingeniería de la Universidad Politécnica de Madrid, cuando se decidió por estudiar la rama de Ingeniera Energética. Una especialidad que esta madrileña nacida en 1974 eligió atraída por el reto de abordar la más difícil de las ramas de ingeniería.
Frente a aquel pupitre se encontró figuras míticas del desarrollo de la energía nuclear en España como Guillermo Velarde, Emilio Mingo o Eduardo Gallego, entre otros. En ese ambiente, asegura Ugalde, la pasión por la energía nuclear llegó “de una manera natural”. En 1999, nada más acabar sus estudios, fue fichada por Iberdrola para su departamento de seguridad nuclear. Tras diversas experiencias internacionales siempre ligadas a las instalaciones nucleares, en el 2007 entró a trabajar en Centrales Nucleares Almaraz Trillo (CNAT), la compañía propietaria de ambas centrales, donde fue escalando puestos hasta llegar a la dirección de supervisión nuclear y coordinación internacional que ha ocupado desde el 2023.
Con su amplia carrera internacional, no concibe que España se desmarque del resurgir atómico mundial
En paralelo, Ugalde ha forjado una potente carrera internacional como representante de CNAT en organismos mundiales que la ha alzado desde principios del 2026 a la presidencia de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO) y que, entre otras cosas, le ha dado la visibilidad necesaria para ser elegida presidenta de la asociación Foro Nuclear en un momento estratégico para el sector.

”Estamos en el único país del mundo que está pensando en cerrar la energía nuclear, en un momento geopolítico en el que todos se han dado cuenta de que junto con las renovables es estratégica para garantizar la suficiencia energética de cualquier país”, asegura.
Una convicción que se asienta en el profuso conocimiento técnico del sector que todos sus colegas le reconocen y de la central de Almaraz, en concreto. “Hemos conseguido que tanto las centrales de Almaraz como la de Trillo hayan conseguido la calificación WANO 1, que representan los más altos estándares de excelencia y seguridad”. Un reconocimiento que Ugalde se empeña en destacar para apuntalar argumentos a favor de su continuidad, aunque tiene una confianza total en que así será.
Un sentimiento que le nace de dentro, según cuenta. Cuando se reúne con sus colegas de la facultad, tanto con los que como ella han dedicado toda su vida a la nuclear como los que ejercen en otros ámbitos energéticos, todos ellos confiesan tener “el corazón nuclear”, confiesa. En su caso, la afirmación llega a máximos. Su marido trabaja en el sector, y a Marta Ugalde no le importaría que su hija siguiera la tendencia familiar. “Para mí es un tema apasionante.Te da unas oportunidades también de desarrollo, de investigar… y es un sector que trata muy bien a sus empleados. Somos una familia”, reconoce.
Tal es su pasión que no ha dudado en compaginar los múltiples compromisos internacionales que ha asumido en los últimos años a raíz de sus cargos al frente de WANO con su familia. “Me he llegado a llevar a mi hija y a mi marido a un viaje a Hong Kong para no dejarles tanto tiempo solos”.
Un viaje, como ejemplo de su esfuerzo por unir todas sus pasiones, viajar, la familia y la energía nuclear, aunque no ha sido el único. Ugalde dedicó sus años más lozanos a la oenegé Energía sin Fronteras, con la que se dedicó a proyectos en Perú, el Amazonas. Fueron sus responsabilidades al frente de CNAT y WANO las que frenaron esa pasión.
Solo sus más allegados han conseguido encontrar un resquicio por el que Ugalde se permite la desconexión. “En mi cuarenta cumpleaños me regalaron un abono para el Teatro Real de Madrid, y todos los años tengo esa cita con la música”. Como buena madrileña, no le hace ningún asco a unas buenas cañitas. Quizá sea con ellas con las que se anime a brindar si finalmente el Gobierno autoriza la continuidad de Almaraz, al menos, hasta el 2030. De momento, el próximo hito es que en julio el CSN dé su visto bueno.
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