Juana Molina, excéntrica (★★★✩✩)

La cantautora y actriz argentina Juana Molina empezó tarde en la música, pasados los treinta años, y han tenido que pasar otras tres décadas para recoger las mieles del éxito. Empezó en Razz 2 la gira española de presentación de su octavo álbum DOGA, a la cual ha tenido que añadir fechas a medida que se iban agotando las entradas a sus conciertos. Está muy bien que se reconozca su inclasificable y por momentos poco placentera música, presentada con el batería Diego López de Arcaute alternándose a la percusión acústica y electrónica.

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 La cantautora y actriz argentina presentó el álbum DOGA con canciones tan extrañas como seductoras  

Juana Molina

Lugar y fecha: Razzmatazz 2 (19/IV/2026)

La cantautora y actriz argentina Juana Molina empezó tarde en la música, pasados los treinta años, y han tenido que pasar otras tres décadas para recoger las mieles del éxito. Empezó en Razz 2 la gira española de presentación de su octavo álbum DOGA, a la cual ha tenido que añadir fechas a medida que se iban agotando las entradas a sus conciertos. Está muy bien que se reconozca su inclasificable y por momentos poco placentera música, presentada con el batería Diego López de Arcaute alternándose a la percusión acústica y electrónica.

Ella, ataviada cual duende de la floresta, se encarga de cantar, con la voz modificada por efectos, tocar teclados, mayormente sintéticos, crear loops sobre la marcha y rasgar la guitarra. Con estos mimbres dan vida a unas canciones tan extrañas como seductoras, empezando por Uno es árbol que es como un trabalenguas que va repitiendo “Uno es árbol/uno no es árbol dormido/en desárbol” con un sonido entre groove y fantasmagórico.

Los pedales de efectos y los sintetizadores analógicos convierten a la lograda Cara de espejo en algo marciano y a la vez pop. Mientras que la metafórica Estalacticas, con ese verso hermoso que dice “alguna hebra quedó de lo que alguna vez fue”, combina lo experimental con un gran clímax. De ahí al surrealismo de La paradoja para declamar en clave chamánica un tema construido entre el consistente beat de la batería y un loop de guitarra. Los perros protagonistas dan sentido al título del álbum -doga como femenino de dog- y a la inquietante portada con un perro de lanas con cara de mujer.

El problema es que en directo las canciones suenan más pedestres, menos elaboradas, que en disco; se les ven las costuras y los fallos, aunque eso no impidió un rotundo triunfo entre mayoría de paisanos, extasiados ante la atrevida excentricidad de una artista que también tiene hits, como la coreada Sin guía, no, en una fase guitarrera, hasta punk, cuya intensidad seguiría en la estridente y disonante Cosoco y en la culminación de Un día donde expresa con claridad sus anhelos: “un día voy a ser otra distinta/voy a hacer cosas que no hice jamás/no va a importarme lo que otros me digan/ni va a importarme si resultará”.

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