El reputado director de escena italiano Damiano Michieletto, presenta en el BCN Film Fest su primer largometraje cinematográfico, Primavera. Basada en la novela Stabat Mater de Tiziano Scarpa, la película está ambientada en la Venecia barroca en la que Antonio Vivaldi compuso Las cuatro estaciones. Lo llamativo, viniendo de alguien con la trayectoria de Michieletto, es que la trama desplaza el foco del compositor hacia una joven violinista del Ospedale della Pietà, el hospicio en el que el maestro impartía música para sobrevivir. La cinta llegará a las pantallas en septiembre.
El director italiano Damiano Michieletto debuta en el cine con una ficción sobre las músicas anónimas que rodearon a Vivaldi en la época en la que compuso ‘La cuatro estaciones’
El reputado director de escena italiano Damiano Michieletto, presenta en el BCN Film Fest su primer largometraje cinematográfico, Primavera. Basada en la novela Stabat Mater de Tiziano Scarpa, la película está ambientada en la Venecia barroca en la que Antonio Vivaldi compuso Las cuatro estaciones. Lo llamativo, viniendo de alguien con la trayectoria de Michieletto, es que la trama desplaza el foco del compositor hacia una joven violinista del Ospedale della Pietà, el hospicio en el que el maestro impartía música para sobrevivir. La cinta llegará a las pantallas en septiembre.
Acostumbrado a los grandes escenarios líricos —de Salzburgo a La Scala—, Michieletto se acerca al cine con una historia que, aunque parte de un personaje histórico, se construye desde la libertad de la ficción. “Me interesaba mucho tomar la vida de una figura conocida y poder inventar otra cosa”, explicó a La Vanguardia. “No quería contar quince años de la vida de Vivaldi, sino quince años de una chica que se encuentra con él. Para ella no es el famoso Vivaldi, es simplemente Don Antonio, un sacerdote, un hombre extraño que cambiará su relación con la música”.
“No me interesaba contar la vida de Vivaldi, sino el encuentro entre él y una chica que descubre en la música su deseo de libertad”
Ese desplazamiento del punto de vista convierte la película en un relato de iniciación femenina más que en un biopic al uso. La protagonista, Cecilia -a la que da vida la actriz italiana Tecla Insolia-, encarna a una huérfana que vive enclaustrada en el Ospedale della Pietà, donde desde pequeñas eran formadas como músicas para conseguir donaciones para el hospicio y posteriormente ser vendidas como esposas. “Me parecía muy moderno hablar del valor de esta joven, de su deseo de libertad y también de la lucha que debe afrontar”, señaló el director. “Estas mujeres eran plenamente anónimas. No sabemos nada de ellas. Ni siquiera podían componer. Me gustaba la idea de poder dignificar a todas esas mujeres silenciadas en la historia del arte y de la música”.

El cineasta subrayó que esa lectura conecta la historia con el presente. “Cada vez que abro un periódico y leo la historia de una mujer que ha sufrido violencia machista, me duele. Como hombre, me avergüenza que aún persista esa mentalidad en la que la mujer vale menos”. Tal vez por eso, en Primavera, Vivaldi aparece lejos del retrato del genio habitual. Michieletto opta por un personaje más humano, incluso apocado. “El riesgo de las películas de época es ennoblecerlo todo”, explicó. “Yo quería mostrar a Vivaldi como un hombre con defectos, también un poco cobarde, alguien que quiere hacer algo y no siempre lo consigue. Como todos nosotros”. Esa aproximación, añadió, responde a su forma de trabajar también en el teatro: “Me interesa la humanidad del personaje, no ponerle una etiqueta”.
La construcción visual de la película es exquisita y combina referencias históricas con elementos inventados. El vestuario de las doncellas, dominado por el rojo, parte de documentación del barroco veneciano, aunque incorpora licencias formales. “El color hace referencia a los vestidos que llevaban las chicas en los conciertos dominicales”, explicó. “Después hay detalles inventados, como las mangas o la banda en la cabeza. Me interesaba esa contradicción: no podían ser vistas, pero se las vestía de manera muy llamativa”.

También la música se trabajó desde la autenticidad. La actriz protagonista no era violinista, pero se preparó a fondo. “Estudió cuatro meses con un profesor”, contó Michieletto. “Elegimos piezas no demasiado complicadas para que pudiera tocarlas sin mucha dificultad. En cambio, las otras chicas sí eran músicas profesionales y tocaban en directo. Quería que todo resultara natural”.
Primavera puede verse en primicia en el BCN Film Fest y llegará a las pantallas españolas en el mes de septiembre.
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