Gaslighting: la manipulación sistemática que te lleva a pensar que has perdido la cordura

Dudar de los propios recuerdos, cuestionar constantemente la percepción de la realidad o sentirse incapaz de tomar decisiones sin la validación de la pareja son algunas de las consecuencias del gaslighting, una forma de manipulación psicológica que puede pasar desapercibida durante años, pero que produce gran anulación y sufrimiento en quien lo padece. Los psicólogos de Yees! , Fernando Samper y Jesús Rivero, aseguran que se habla poco de este mecanismo de control que afecta especialmente a las mujeres.Para entender mejor en qué consiste el gaslighting Fernando Samper aconseja ‘verlo’, tal y como apunta en el libro Psicosecuencias (Psara Ediciones) , donde usan escenas de películas precisamente para hacer comprensibles estos conceptos que, sobre el papel, pueden sonar complicados. Asegura que el término nace de una obra de teatro británica de Patrick Hamilton, llevada al cine por George Cukor en 1944 con el título ‘Luz que agoniza«. En ella, Ingrid Bergman y Charles Boyer protagonizan una historia que lo explica todo: el personaje de Gregory manipula de forma sistemática a su esposa Paula para hacerle creer que está perdiendo la cabeza. Mueve objetos de sitio, hace ruidos extraños y baja la intensidad de las lámparas de gas de la casa… para después negarle tajantemente lo que ella ha visto y sentido. De ahí viene el nombre y se puede extraer la definición. «El gaslighting es una forma de maltrato psicológico continuado en la que el agresor convence a la víctima de que no puede fiarse de su propia memoria ni de sus sentidos -asegura-. No es una discusión puntual. Es una estrategia sostenida en el tiempo para que la persona termine dudando de su cordura y dependa por completo del criterio de quien la está destruyendo».Noticia relacionada general No No Xavier Guix, psicólogo: «Hay siete claves que te ayudan a liberarte de tu pasado para vivir plenamente» Laura PeraitaJesús Rivero matiza que para entenderlo mejor recurren a un modelo con sólido respaldo científico: el Análisis de Conducta que llevamos a consulta a través de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), con amplio respaldo en el estudio del lenguaje y el pensamiento. Según esta teoría, el agresor utiliza un tono categórico y sentencias rotundas como «eso no pasó», «seguro que recuerdas mal», «te lo juro, te estás equivocando». Cuando estas frases se repiten una y otra vez con aparente seguridad y autoridad, «desencadenan lo que en psicología llamamos fusión cognitiva; es decir, la víctima deja de percibir esas palabras como la opinión de otra persona y las absorbe como si fueran una verdad sobre sí misma. Pasa de escuchar »estás equivocada« a decirse internamente »me estoy volviendo loca«. Su brújula interna se apaga, y cede el control de la realidad al manipulador».Esto mismo, aunque en clave de ciencia ficción, ocurre en ‘El show de Truman’ (1998). «Cuando el personaje de Jim Carrey empieza a notar que algo en su mundo no cuadra y acude a quienes más quiere (su esposa o su mejor amigo) buscando que le confirmen lo que siente, ellos lo desactivan con absoluta naturalidad con frases como » estás estresado «, »son imaginaciones tuyas«. El mecanismo es el mismo ya que el entorno usa el lenguaje para que la persona dude de sus propios sentidos», afirma Rivero.«El deterioro de la autoestima es, sobre todo, una consecuencia directa y buscada del gaslighting» Este fenómeno puede darse en todo tipo de relación y en cualquier dirección, pero los datos demuestran que afecta de forma desproporcionada a las mujeres . «No es casualidad -advierte Samper- ya que esta forma de manipulación se alimenta de las desigualdades que ya existen en la sociedad».En España, la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer —elaborada por el INE junto a la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género— revela que el 20,9% de las mujeres mayores de 16 años ha sufrido violencia psicológica emocional por parte de su pareja en algún momento de su vida. Si se suman todas las formas de violencia, el porcentaje sube al 30,3%. No existen, por el momento, datos equivalentes que muestren una cifra similar en hombres. ¿Por qué el gaslighting se ceba contra las mujeres? La investigadora Paige Sweet, de la Universidad de Michigan, lo explicó en 2019: el agresor se apoya en estereotipos culturales muy arraigados. Frases como «estás histérica», «te puede la emoción» o «eres una exagerada» no son insultos improvisados. Son etiquetas que la sociedad lleva siglos asociando a las mujeres. Al utilizarlas, el manipulador consigue dos cosas: que su relato parezca creíble ante los demás y, lo más dañino, que la propia víctima lo interiorice mucho más fácilmente.Círculo viciosoPara Jesús Rivero supone «un círculo vicioso, pero la evidencia clínica es clara puesto que asume que el deterioro de la autoestima es, sobre todo, una consecuencia directa y buscada del gaslighting. Dicho esto, una autoestima previamente frágil o una tendencia a necesitar la aprobación constante del otro pueden hacer a la persona más vulnerable desde el inicio. Desde la psicología, una persona con dependencia emocional suele funcionar bajo una creencia muy rígida ya que piensa »necesito que mi pareja me quiera y me apruebe para sentir que valgo algo«. Cuando el manipulador detecta esa necesidad , encuentra la puerta abierta para erigirse en el único árbitro de lo que es real y lo que no».Asegura que una vez que la dinámica empieza, el gaslighting destruye la autoestima a través de tres mecanismos que se retroalimentan. En primer lugar, la víctima «fusiona» con los mensajes del agresor. Frases como «eres un desastre» o «todo lo recuerdas mal» dejan de percibirse como opiniones hirientes de otra persona y se convierten en la forma en que la víctima se ve a sí misma. En segundo lugar, «aparece la indefensión aprendida. Si la persona siente que, haga lo que haga, siempre se va a equivocar, termina por rendirse. Pierde la capacidad de confiar en su propio criterio y queda atrapada en la imagen que el agresor ha construido de ella. Por último, la dependencia se dispara como mecanismo de supervivencia. Paradójicamente, la víctima acaba buscando la validación de quien la está hundiendo, aferrándose a los escasos momentos en que el agresor le dice que ha hecho algo bien».Una de las señales clave que pueden hacer sospechar a una persona que está siendo víctima de este fenómeno, según puntualiza Samper, está en saber la intención: ¿se busca resolver un conflicto o se busca dominar a la otra persona? «Llevarse mal en pareja es algo muy humano. El psicólogo Ramón Nogueras señala que el 69% de los conflictos de pareja son recurrentes y no tienen solución definitiva, porque tienen que ver con formas de ser distintas. El éxito en esos casos pasa por negociar y aceptar al otro. En el gaslighting, en cambio, no hay negociación posible. El objetivo no es llegar a un acuerdo, sino anular a la otra persona y controlarla ».MÁS INFORMACIÓN noticia Si «La carga mental es un anticonceptivo del siglo XXI, aleja a las parejas» noticia Si «Si reaccionamos ante algo sin importancia de manera intensa, la razón está en el inconsciente» noticia Si Jefes tóxicos: el alto coste en la salud del empleadoPara hacer frente a esta situación, Jesús Rivero apunta que existen varios enfoques eficaces, pero destaca la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), una de las llamadas terapias de tercera generación, con amplio respaldo científico para tratar el trauma relacional. «Su ventaja es que no intenta ‘discutir’ con los pensamientos de la víctima, sino cambiar la relación que tiene con ellos. En la práctica -prosigue-, el trabajo terapéutico consiste en ayudar a la persona a tomar distancia de esas voces que el agresor le dejó grabadas a fuego: »soy un desastre« , »nadie me va a creer«, »la culpa es mía«. Aprende a verlas como lo que realmente son, como residuos del abuso, no verdades sobre su identidad. Y desde ahí, se trabaja en reconectar con los propios valores —lo que de verdad le importa a esa persona y que el maltrato enterró— para reconstruir una vida con sentido y dirección propia». Dudar de los propios recuerdos, cuestionar constantemente la percepción de la realidad o sentirse incapaz de tomar decisiones sin la validación de la pareja son algunas de las consecuencias del gaslighting, una forma de manipulación psicológica que puede pasar desapercibida durante años, pero que produce gran anulación y sufrimiento en quien lo padece. Los psicólogos de Yees! , Fernando Samper y Jesús Rivero, aseguran que se habla poco de este mecanismo de control que afecta especialmente a las mujeres.Para entender mejor en qué consiste el gaslighting Fernando Samper aconseja ‘verlo’, tal y como apunta en el libro Psicosecuencias (Psara Ediciones) , donde usan escenas de películas precisamente para hacer comprensibles estos conceptos que, sobre el papel, pueden sonar complicados. Asegura que el término nace de una obra de teatro británica de Patrick Hamilton, llevada al cine por George Cukor en 1944 con el título ‘Luz que agoniza«. En ella, Ingrid Bergman y Charles Boyer protagonizan una historia que lo explica todo: el personaje de Gregory manipula de forma sistemática a su esposa Paula para hacerle creer que está perdiendo la cabeza. Mueve objetos de sitio, hace ruidos extraños y baja la intensidad de las lámparas de gas de la casa… para después negarle tajantemente lo que ella ha visto y sentido. De ahí viene el nombre y se puede extraer la definición. «El gaslighting es una forma de maltrato psicológico continuado en la que el agresor convence a la víctima de que no puede fiarse de su propia memoria ni de sus sentidos -asegura-. No es una discusión puntual. Es una estrategia sostenida en el tiempo para que la persona termine dudando de su cordura y dependa por completo del criterio de quien la está destruyendo».Noticia relacionada general No No Xavier Guix, psicólogo: «Hay siete claves que te ayudan a liberarte de tu pasado para vivir plenamente» Laura PeraitaJesús Rivero matiza que para entenderlo mejor recurren a un modelo con sólido respaldo científico: el Análisis de Conducta que llevamos a consulta a través de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), con amplio respaldo en el estudio del lenguaje y el pensamiento. Según esta teoría, el agresor utiliza un tono categórico y sentencias rotundas como «eso no pasó», «seguro que recuerdas mal», «te lo juro, te estás equivocando». Cuando estas frases se repiten una y otra vez con aparente seguridad y autoridad, «desencadenan lo que en psicología llamamos fusión cognitiva; es decir, la víctima deja de percibir esas palabras como la opinión de otra persona y las absorbe como si fueran una verdad sobre sí misma. Pasa de escuchar »estás equivocada« a decirse internamente »me estoy volviendo loca«. Su brújula interna se apaga, y cede el control de la realidad al manipulador».Esto mismo, aunque en clave de ciencia ficción, ocurre en ‘El show de Truman’ (1998). «Cuando el personaje de Jim Carrey empieza a notar que algo en su mundo no cuadra y acude a quienes más quiere (su esposa o su mejor amigo) buscando que le confirmen lo que siente, ellos lo desactivan con absoluta naturalidad con frases como » estás estresado «, »son imaginaciones tuyas«. El mecanismo es el mismo ya que el entorno usa el lenguaje para que la persona dude de sus propios sentidos», afirma Rivero.«El deterioro de la autoestima es, sobre todo, una consecuencia directa y buscada del gaslighting» Este fenómeno puede darse en todo tipo de relación y en cualquier dirección, pero los datos demuestran que afecta de forma desproporcionada a las mujeres . «No es casualidad -advierte Samper- ya que esta forma de manipulación se alimenta de las desigualdades que ya existen en la sociedad».En España, la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer —elaborada por el INE junto a la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género— revela que el 20,9% de las mujeres mayores de 16 años ha sufrido violencia psicológica emocional por parte de su pareja en algún momento de su vida. Si se suman todas las formas de violencia, el porcentaje sube al 30,3%. No existen, por el momento, datos equivalentes que muestren una cifra similar en hombres. ¿Por qué el gaslighting se ceba contra las mujeres? La investigadora Paige Sweet, de la Universidad de Michigan, lo explicó en 2019: el agresor se apoya en estereotipos culturales muy arraigados. Frases como «estás histérica», «te puede la emoción» o «eres una exagerada» no son insultos improvisados. Son etiquetas que la sociedad lleva siglos asociando a las mujeres. Al utilizarlas, el manipulador consigue dos cosas: que su relato parezca creíble ante los demás y, lo más dañino, que la propia víctima lo interiorice mucho más fácilmente.Círculo viciosoPara Jesús Rivero supone «un círculo vicioso, pero la evidencia clínica es clara puesto que asume que el deterioro de la autoestima es, sobre todo, una consecuencia directa y buscada del gaslighting. Dicho esto, una autoestima previamente frágil o una tendencia a necesitar la aprobación constante del otro pueden hacer a la persona más vulnerable desde el inicio. Desde la psicología, una persona con dependencia emocional suele funcionar bajo una creencia muy rígida ya que piensa »necesito que mi pareja me quiera y me apruebe para sentir que valgo algo«. Cuando el manipulador detecta esa necesidad , encuentra la puerta abierta para erigirse en el único árbitro de lo que es real y lo que no».Asegura que una vez que la dinámica empieza, el gaslighting destruye la autoestima a través de tres mecanismos que se retroalimentan. En primer lugar, la víctima «fusiona» con los mensajes del agresor. Frases como «eres un desastre» o «todo lo recuerdas mal» dejan de percibirse como opiniones hirientes de otra persona y se convierten en la forma en que la víctima se ve a sí misma. En segundo lugar, «aparece la indefensión aprendida. Si la persona siente que, haga lo que haga, siempre se va a equivocar, termina por rendirse. Pierde la capacidad de confiar en su propio criterio y queda atrapada en la imagen que el agresor ha construido de ella. Por último, la dependencia se dispara como mecanismo de supervivencia. Paradójicamente, la víctima acaba buscando la validación de quien la está hundiendo, aferrándose a los escasos momentos en que el agresor le dice que ha hecho algo bien».Una de las señales clave que pueden hacer sospechar a una persona que está siendo víctima de este fenómeno, según puntualiza Samper, está en saber la intención: ¿se busca resolver un conflicto o se busca dominar a la otra persona? «Llevarse mal en pareja es algo muy humano. El psicólogo Ramón Nogueras señala que el 69% de los conflictos de pareja son recurrentes y no tienen solución definitiva, porque tienen que ver con formas de ser distintas. El éxito en esos casos pasa por negociar y aceptar al otro. En el gaslighting, en cambio, no hay negociación posible. El objetivo no es llegar a un acuerdo, sino anular a la otra persona y controlarla ».MÁS INFORMACIÓN noticia Si «La carga mental es un anticonceptivo del siglo XXI, aleja a las parejas» noticia Si «Si reaccionamos ante algo sin importancia de manera intensa, la razón está en el inconsciente» noticia Si Jefes tóxicos: el alto coste en la salud del empleadoPara hacer frente a esta situación, Jesús Rivero apunta que existen varios enfoques eficaces, pero destaca la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), una de las llamadas terapias de tercera generación, con amplio respaldo científico para tratar el trauma relacional. «Su ventaja es que no intenta ‘discutir’ con los pensamientos de la víctima, sino cambiar la relación que tiene con ellos. En la práctica -prosigue-, el trabajo terapéutico consiste en ayudar a la persona a tomar distancia de esas voces que el agresor le dejó grabadas a fuego: »soy un desastre« , »nadie me va a creer«, »la culpa es mía«. Aprende a verlas como lo que realmente son, como residuos del abuso, no verdades sobre su identidad. Y desde ahí, se trabaja en reconectar con los propios valores —lo que de verdad le importa a esa persona y que el maltrato enterró— para reconstruir una vida con sentido y dirección propia».  

Dudar de los propios recuerdos, cuestionar constantemente la percepción de la realidad o sentirse incapaz de tomar decisiones sin la validación de la pareja son algunas de las consecuencias del gaslighting, una forma de manipulación psicológica que puede pasar desapercibida durante años, pero que produce … gran anulación y sufrimiento en quien lo padece. Los psicólogos de Yees!, Fernando Samper y Jesús Rivero, aseguran que se habla poco de este mecanismo de control que afecta especialmente a las mujeres.

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