¿El juicio a Live Nation y Ticketmaster podría abaratar las entradas de los conciertos?

Los habituales de los conciertos sin duda conocen a Live Nation, basta echar un vistazo a las entradas de artistas como Lady Gaga, Rosalía, Taylor Swift, Coldplay, Beyoncé o Harry Styles para encontrar el sello de esta compañía afincada en Beverly Hills que acaba de sufrir un revés judicial, después de que un juzgado de Nueva York determinara que ejerce prácticas monopolísticas como consecuencia de su unión con Ticketmaster, encareciendo de forma irregular las entradas de los conciertos. A la espera de la sentencia definitiva, las acciones de Live Nation cayeron un 6%.

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 La sentencia reconoce un sobrecoste de 1,72 dólares por ticket, y podría acabar troceando la multinacional  

Los habituales de los conciertos sin duda conocen a Live Nation, basta echar un vistazo a las entradas de artistas como Lady Gaga, Rosalía, Taylor Swift, Coldplay, Beyoncé o Harry Styles para encontrar el sello de esta compañía afincada en Beverly Hills que acaba de sufrir un revés judicial, después de que un juzgado de Nueva York determinara que ejerce prácticas monopolísticas como consecuencia de su unión con Ticketmaster, encareciendo de forma irregular las entradas de los conciertos. A la espera de la sentencia definitiva, las acciones de Live Nation cayeron un 6%.

La sentencia ha alimentado la esperanza de que se pueda poner coto al constante incremento en el precio de las entradas que se ha vivido en los últimos años, e incluso que cambie la forma de adquirir los tickets de las grandes giras, un proceso más parecido en ocasiones a una batalla campal que a la tradicional cola de fans esperando por su pase. Pero la realidad puede ser más prosaica, y sobre todo más lenta, de lo que muchos esperan. Por una parte el veredicto del jurado ha dictaminado que Ticketmaster habría cobrado 1,72 dólares de más por cada entrada vendida, una cifra pequeña si se tiene en cuenta el precio medio de las entradas a los grandes espectáculos, que rápidamente superan los 80 euros.

Por otra parte Live Nation, que enfrenta la posible venta forzada de Ticketmaster, ha mostrado su rechazo a la sentencia, y ha anunciado que la recurrirá en cuanto se haga pública, por lo que la aplicación final de cualquier veredicto tardará años en ejecutarse, si es que algún día llega a suceder. La promotora se defendió negando que fuera un monopolio, y que competía con sus rivales en todos los sectores donde actúa, y que incluyen los deportes y la gestión de recintos.

Live Nation controla con mano firme el pujante sector de la música en directo, programa 55.000 conciertos en 55 países, trabaja con más de 10.000 artistas y mueve a más de 800 millones de fans, lo que le proporciona un volumen de negocio de alrededor de 20.000 millones de dólares. En el 2010, la promotora adquirió la tiquetera Ticketmaster por 2.500 millones de dólares, incidiendo en un modelo de negocio que busca controlar todas las facetas del espectáculo, y que incluye la representación de mas de 300 artistas, la gestión de salas de conciertos y la publicidad asociada a los eventos.

En este sentido, la compañía es propietaria en EE.UU. de 40 salas de conciertos y tiene acuerdos de diversos tipos con más de 400 salas de todo el mundo, lo que le da acceso a 42 de los 50 principales recintos de EE.UU., según informó The New York Times. Entre ellas pronto estará la sala con capacidad para 20.000 espectadores que está previsto edificar junto al estadio Metropolitano de Madrid, una inversión que se materializará en el 2030 y en la que participa Live Nation como socio. 

Por su parte Ticketmaster, fundada en 1976, es la principal tiquetera del mundo con ventas de 646 millones de entradas en el 2025, que generaron un volumen de negocio de 3.100 millones de dólares, lo que representa un 12% del negocio de Live Nation. Uno de los testigos del juicio afirmó que esta cifra es diez veces mayor que la de su más directo competidor en EE.UU., AEG.

En España, Live Nation también dispone de una presencia preeminente, en especial cuando se trata de giras internacionales, encargándose el pasado 2025 de las tres giras más taquilleras (Ed Sheeran, Imagine Dragons, AC/DC) además de otros dos artistas entre los diez que más público reunieron. Por su parte Ticketmaster también ocupa una posición preponderante, como demuestra que en el 2024 se encargó de vender las entradas para 8 de las 10 principales giras internacionales. Ambas compañías trabajan de forma independiente, con sus propios equipos y direcciones, y en el caso de la tiquetera es habitual que colabore en la venta de entradas con otras compañías, caso de El Corte Inglés o Fever. 

Concierto de Taylor Swift en Madrid, el 2024
Concierto de Taylor Swift en Madrid, el 2024Dani Duch / Propias

Fuentes del sector apuntan que los gastos de gestión se calculan a partir de un porcentaje del valor nominal de la entrada, que se mueve entre el 10% y el 15% del mismo. El porcentaje definitivo es fruto de una decisión comercial donde se tienen en cuenta los costes, la complejidad y por supuesto la demanda de cada evento. Pero la parte del león corresponde siempre al artista, que es quien fija el precio.

En este sentido, las mismas fuentes niegan que se apliquen precios dinámicos en los eventos de gran demanda, aquellos en que los compradores pasan por colas de espera para comprar su entrada. El valor de cada entrada se fija antes de iniciar la venta y no se modifica, otra cosa es que las entradas más baratas son las primeras en agotarse, por lo que mucha gente se encuentra con la sorpresa de que sólo quedan las más caras. “Los precios se fijan casi asiento por asiento”, reconocen estas fuentes, lo que puede dar la sensación de que los precios varían por la aparición de opciones como las entradas platinum, ubicadas habitualmente junto a las escaleras de los recintos y con precios diferentes a las que están inmediatamente al lado. 

Tampoco ayudan a calmar los ánimos las colas virtuales, tan vilipendiadas por quienes aguardan horas en ellas para al final no conseguir entradas. “El objetivo principal es la seguridad, hay cientos de miles de personas accediendo con sus datos bancarios”, afirman las mismas fuentes, que añaden la necesidad de combatir los bots que tratan de colarse, literalmente, para después revender los boletos. “Se invierten muchos recursos para que esa cola virtual sea robusta,  y que se pueda comprar de manera segura y transparente”.

La polémica por la sentencia también ha llegado a la política en EE.UU., después de que en marzo el Departamento de Justicia llegara a un acuerdo con la compañía según el cual Ticketmaster debe pagar 280 millones de dólares, desinvertir en anfiteatros, cambiar sus acuerdos exclusivos de venta de entradas y limitar las comisiones al 15 %.

De esta forma se quería zanjar la denuncia planteada en el 2024 por 37 fiscales de diferentes estados de EE.UU., que acusaban a la compañía de prácticas monopolísticas tales como vetar a aquellos clientes que no trabajaran con Ticketmaster como tiquetera, o vetar el acceso a los recintos propiedad de Live Nation si no trabajaban con la misma compañía como promotora. 

Sin embargo, 31 de estos fiscales rechazaron el acuerdo al que se llegó poco después de que Justicia destituyera a Gail Slater, responsable de la división antimonopolio e impulsora de la denuncia. Una nueva derivada para esta sentencia que puede marcar el futuro de la gran promotora de la música actual.

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