Cinco carreteras europeas para disfrutar de la conducción y el paisaje

Hay carreteras que sirven para llegar a un destino y otras que son, en sí mismas, el motivo del viaje. Europa tiene algunas de las rutas más espectaculares para los amantes de la conducción, sobre todo de motos. A continuación, se presenta una selección de cinco alternativas para disfrutar tragando millas, aunque existen muchas otras.

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 Para miles de aficionados supone una forma de descubrir el mundo a un ritmo diferente, disfrutando de cada curv y de la conexión directa con el entorno  

Hay carreteras que sirven para llegar a un destino y otras que son, en sí mismas, el motivo del viaje. Europa tiene algunas de las rutas más espectaculares para los amantes de la conducción, sobre todo de motos. A continuación, se presenta una selección de cinco alternativas para disfrutar tragando millas, aunque existen muchas otras.

Transfăgărășan (Rumanía)

Transfăgărășan, en Rumanía
Transfăgărășan, en RumaníaGetty Images/iStockphoto

Rumanía cuenta con una ruta que alcanzó fama internacional después de que el programa británico Top Gear la calificara como “la mejor carretera del mundo”. La Transfăgărășan o DN7C cruza la cordillera de los Cárpatos durante aproximadamente 90 kilómetros, enlazando las regiones históricas de Valaquia y Transilvania mediante un trazado que combina horquillas, curvas rápidas y constantes cambios de desnivel.

El tramo más reconocible se encuentra junto al lago Bâlea, donde la sucesión de curvas dibuja una característica cinta de asfalto sobre la montaña. El paisaje, dominado por densos bosques y cumbres escarpadas, obliga además a mantener la atención fuera del asfalto: la zona alberga una de las mayores poblaciones de oso pardo del continente, por lo que no es extraño encontrar ejemplares en las inmediaciones de la carretera.

N-260 (España)

Tramo de N-260, en el Alt Urgell 
Tramo de N-260, en el Alt Urgell Albert L. Cobo / ACN

La representación española en este ranking corresponde al Eje Pirenaico N-260, una de las carreteras más apreciadas por los motoristas nacionales y punto de partida habitual para quienes afrontan la clásica Transpirenaica.

Con más de 500 kilómetros de recorrido entre Portbou (Girona) y Sabiñánigo (Huesca), esta vía atraviesa la cordillera de este a oeste enlazando algunos de los puertos y valles más atractivos del Pirineo español.

Su principal virtud reside en la variedad. La carretera alterna zonas rápidas con tramos mucho más técnicos, permitiendo adaptar el ritmo de conducción mientras el paisaje cambia constantemente entre bosques, gargantas, embalses y puertos de montaña.

Grossglockner (Austria)

Grossglockner, en Austria 
Grossglockner, en Austria Getty / iStock

Pocas carreteras representan mejor el concepto de ruta panorámica que la Grossglockner High Alpine Road. Con 48 kilómetros de longitud, esta carretera de peaje atraviesa el Parque Nacional Hohe Tauern bordeando el Grossglockner, la montaña más alta de Austria, y constituye uno de los grandes iconos del motociclismo alpino.

Su impecable estado de conservación, la amplitud de sus curvas y un firme prácticamente perfecto permiten disfrutar de una conducción muy fluida, aunque el verdadero protagonista continúa siendo el paisaje.

El recorrido asciende entre bosques alpinos, praderas, lagos de alta montaña y glaciares, ofreciendo numerosos miradores desde los que contemplar algunas de las panorámicas más espectaculares del país.

Trollstigen (Noruega)

Trollstigen, en Noruega
Trollstigen, en NoruegaTerceros

Noruega es uno de los grandes paraísos europeos para el turismo de carretera. Entre sus rutas de interés, la más destacable es la Trollstigen. Conocida como la Escalera del Troll, esta carretera conecta Åndalsnes y Valldal mediante una espectacular sucesión de once curvas de herradura excavadas sobre una empinada ladera.

El recorrido apenas supera los cinco kilómetros en su tramo más famoso, pero concentra algunos de los paisajes más impresionantes del norte de Europa. Cascadas, paredes de roca casi verticales, profundos valles glaciares y plataformas panorámicas convierten cada parada en una fotografía.

La ingeniería desempeña aquí un papel protagonista. A pesar de la complejidad del terreno, la carretera se integra con naturalidad en el paisaje, ofreciendo una conducción pausada que invita mucho más a contemplar el entorno que a buscar un ritmo elevado.

Como curiosidad, el descenso por la vertiente norte suele terminar con la tradicional fotografía junto a las esculturas dedicadas a los trolls, figuras inseparables de la mitología escandinava.

Stelvio (Italia)

Paso del Stelvio, en Italia 
Paso del Stelvio, en Italia Terceros

Un de las carreteras míticas de Europa es el Passo dello Stelvio. Situado a 2.757 metros sobre el nivel del mar, este puerto alpino es uno de los más elevados del continente y, probablemente, el más famoso entre los aficionados al motociclismo.

Su vertiente oriental acumula 48 curvas de herradura perfectamente numeradas que ascienden de forma casi continua hasta la cima. Un trazado que exige precisión, anticipación y una conducción limpia, especialmente durante la temporada alta, cuando el tráfico de motocicletas, bicicletas y automóviles alcanza su máximo nivel.

Aun así, recorrer el Stelvio sigue siendo una experiencia difícil de igualar. Cada curva ofrece una nueva perspectiva del valle, mientras la carretera gana altura hasta alcanzar un paisaje completamente alpino dominado por roca, nieve y glaciares.

Las cambiantes condiciones meteorológicas forman parte del desafío. Es posible comenzar la ascensión bajo un sol intenso y alcanzar la cumbre con temperaturas cercanas a los cero grados o incluso niebla, un factor que obliga a planificar bien la ruta y equiparse adecuadamente.

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