Carme Riera y Javier Sierra han defendido a los autores en la desigual lucha que libran contra la inteligencia artificial (IA), a la que han definido como un gigante al que hay que enfrentarse con armas quijotescas o con la honda de David contra Goliat, en la rueda de prensa previa a la entrega del décimo premio Cedro, entidad que preside la escritora y académica balear y que en esta ocasión ha sido concedido al novelista aragonés por su defensa de los derechos de autor, definida como “una batalla épica”.
El escritor aragonés recibe el premio Cedro por su defensa de los derechos de autor, una “batalla épica”
Carme Riera y Javier Sierra han defendido a los autores en la desigual lucha que libran contra la inteligencia artificial (IA), a la que han definido como un gigante al que hay que enfrentarse con armas quijotescas o con la honda de David contra Goliat, en la rueda de prensa previa a la entrega del décimo premio Cedro, entidad que preside la escritora y académica balear y que en esta ocasión ha sido concedido al novelista aragonés por su defensa de los derechos de autor, definida como “una batalla épica”.
El Centro Español de Derechos Repográficos (Cedro) representa a 37.000 autores, entre los que hay escritores, traductores, periodistas y compositores musicales, y a casi tres mil editoriales, que luchan conjuntamente para que los derechos de reproducción de sus obras reciban una remuneración justa.
“Estamos en un país de piratas y tal vez por estos genes de la picaresca los que roban se sienten más inteligentes que los demás”, ha señalado Riera ante el panorama cultural español al presentar a Javier Sierra, un autor del que se ha declarado fan y que defiende “aferrissadament”, ha dicho recurriendo al expresivo término catalán, los derechos de los creadores.
Por su parte, el director general de Cedro, Jorge Corrales, ha agradecido a Sierra que haya hecho “causa común” de esta batalla en la que las administraciones públicas, según ha denunciado, no colaboran lo suficiente en “ponerle el cascabel al gato de la piratería”, para lo que es necesario, sobre todo, educación y concienciación: “No es cierto que los jóvenes no respeten los derechos de autor, son las generaciones anteriores las que no los protegen”, ha cuestionado.
Aunque ha iniciado su discurso asegurando que existen razones para ser apocalípticos, Sierra ha concluido con un mensaje de esperanza: “La cultura es la raigambre de todos. Estamos hablando de la calidad de la civilización. ¡Venceremos!”, ha declarado ante la amenaza de una IA que ya acechaba en las dos últimas letras de piratería y ahora se ha hecho mayúscula.
Ante el momento de “cambio radical” en el que se halla el sector cultural, Sierra ha advertido del peligro de que la IA se siga nutriendo de los materiales culturales que crean los seres humanos de manera ilícita, porque, al margen de las reclamaciones económicas, eso creará una estandarización de los géneros: “Nos va a condicionar no solo por lo que nos robe hoy, sino por los contenidos, cada vez más homogéneos, que se creen en el futuro”, ha advertido el novelista.
En este sentido, Sierra ha exclamado que la lucha contra la IA es la lucha por la libertad y ha lamentado los “magros” resultados de Cedro en comparación con otros países europeos: en España se recaudan 0,45 euros por habitante por derechos de autor, mientras que la media europea es de 3 euros por habitante.
Por esta razón, Cedro reclama de las administraciones públicas la “ínfima” remuneración de 1,5 euros por alumno de educación reglada. “El precio de un café”, ha señalado Corrales, que se ha mostrado muy crítico con los desarrollos que el Gobierno ha hecho de la IA al ser preguntado por el programa que la Real Academia Española (RAE) ha creado para introducir la inteligencia artificial en sus registros, bautizado como Leia.
“La propiedad intelectual, que es la única que se expropia, a los setenta años, ni siquiera es cuidada en el momento presente por falta de voluntad política”, ha terciado Sierra, para quien, aun así, la guerra no está perdida: “El diablo no es la IA, sino el algoritmo”, ha concluido el autor turolense, que ha citado al filósofo Edmund Burke para subrayar su mensaje: “Para que triunfe el mal solo es necesario que los buenos no hagan nada”.
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