Alguna de las 14 canciones de Diario di una madre . el ciclo que estrena este domingo Peralada con letras de Cristina Pavarotti, las compuso Alberto García Demestres estando en la UCI. Le ingresaron moribundo para un trasplante de corazón y riñón hace dos años –se cumplen el mismo día 26–, y si se lo llegaron a practicar fue gracias al talante y buen humor con el que los médicos le encontraron, enfrascado en la que, dice, “es mi mejor obra hasta la fecha”.
Peralada estrena el ciclo de 14 canciones sobre la relación madre-hija con letra de Cristina Pavarotti
Alguna de las 14 canciones de Diario di una madre . el ciclo que estrena este domingo Peralada con letras de Cristina Pavarotti, las compuso Alberto García Demestres estando en la UCI. Le ingresaron moribundo para un trasplante de corazón y riñón hace dos años –se cumplen el mismo día 26– y si se lo llegaron a practicar fue gracias al talente y buen humor con el que los médicos le encontraron, enfrascado en la que, dice, “es mi mejor obra hasta la fecha”.
Este primer gran ciclo de canciones del compositor barcelonés de 66 años supone el gran estreno mundial del verano musical –RTVE lo grabará y también Catalunya Música–, por la gran verdad que encierra y la honestidad con la que promete ser interpretada por la soprano Sabina Puértolas y el pianista Rubén Fernández Aguirre, que, advierten, han invertido tiempo en hallar la manera de conmover al público. “Es una obra endiabladamente difícil”, aseguran ambos. “Y los textos son para llorar. Ahí he encontrado cosas que había vivido pero no había entendido”, puntualiza la soprano.
“Intento decir cosas verdaderas en esa relación madre-hija, y que se expresen con naturalidad”, dice la hija del mítico tenor
Los textos en italiano de la hija del mítico tenor de Módena, que es tanto directora teatral como dramaturga, se mueven en un registro directo y aparentemente cotidiano, pero tras ellos hay un trabajo poético y lúcido atravesado de ironía. ¿Sobre qué? Sobre las fases en una relación madre-hija. Una hija aquí ausente que se dibuja en la inevitable separación. Para ello Pavarotti se ha inspirado en su propia madre, Adua Veroni, la primera esposa de Luciano, con quien tiene una relación excelente, pero también en su propia experiencia de maternidad. Y en sus tías, que estuvieron muy presentes en su infancia cuando su madre iba de gira con su padre. “Mi tía tuvo un hijo diez días ante de nacer yo y también me amamantó: yo tenía un hambre voraz y mi madre no tenía suficiente leche”, explica en el encuentro en Barcelona.

“En estas canciones hablo de la maternidad, que es sin duda la experiencia más material que una mujer puede tener y, al mismo tiempo, la más espiritual, porque estás en contacto directo con el misterio de la vida. Pero luego la propia materialidad te ocupa el tiempo que querrías dedicar a esa iluminación. Yo quería situarme, precisamente, en ese punto intermedio, lejos de un sentimentalismo fácil. Porque, claro, es muy fácil caer en el sentimentalismo cuando se habla de los hijos. Y he intentado decir cosas verdaderas, aplicar el sentido crítico”.
“Aunque sea algo muy sencillo o incluso muy banal lo que se dice, tiene que ser verdadero -prosigue-. Y eso además debe expresarse de una manera bastante simple, me gustaría que llegara también a personas que no están acostumbradas a escuchar canto lírico. Creo que es importante renovar el lenguaje del canto, y Sabina hace esto de una manera maravillosa, con una naturalidad que casi se acerca al habla cotidiana. Estoy muy contenta”.
Las primeras canciones abordan desde el embarazo, la lactancia y el periodo escolar. Luego la estructura va por temáticas: esa niña que crece, esa habitación desordenada que te quita tanta energía…, cómo se le explica que ha muerto una amiguita, el primer enamoramiento de la niña… la menopausia, “ese oleaje, eso que no entiendes qué te pasa y que en esa canción está tan bien descrito – apunta Puértolas-. Y en la última canción, las primeras palabras que se te olvidan”.
“La obra es técnicamente muy difícil –reconoce Demestres–, creo que las hago así para que no la pueda interpretar cualquiera”
Demestres no ilustra el relato sino que lo traza en paralelo, en una partitura expresiva. Juntos trabajan de manera simbiótica. “La obra es técnicamente muy difícil –reconoce Demestres–, creo que las hago así para que no la pueda interpretar cualquiera. Pero para mí el gran reto que Sabina y Rubén consiguen superar con creces es llevar todo esto al alma de la gente. Y a mi me esto me conmueve mucho. A veces pienso: ¿Quién ha compuesto esto? Ya no soy yo. Es una sensación extraña”.
Este ciclo vital que es Diario di una madre comenzó a labrarse en 2019. Peralada, que lleva 25 años contando con Demestres –tiene la Medalla de Honor del Festival– y que ya estrenó La straordinaria vita di Sugar Blood sobre la diabetes que compuso con Cristina Pavarotti, advierte de la importancia de un proyecto previo a la era de la IA. “Cada nota, cada compás, cada compa y cada palabra están pensados desde la humanidad y la vivencia de una persona en un contexto buscado para compartir una emoción, un sentimiento, un pensamiento. Y eso hay que ponerlo en valor hoy en día. Este es le primer ciclo de lied dedicado a la relación madre-hija. El universo femenino abierto en canal”, concluye Oriol Aguilà, director artístico del festival.
Las fotos que ilustran la producción son de May Zircus: transparencias superpuestas que juegan, en blanco y negro, a unir la vejez con la gestación en un suspiro visual.
Cultura
