¿Hay relación entre el Mundial y la violencia machista?

En las 48 horas siguientes a la final del Mundial, que ganó la Selección Española de Fútbol, tres mujeres fueron asesinadas, dos de ellas por los hombres con quienes mantenían o habían tenido una relación de pareja, en Antequera (Málaga) y en Alameda de la Sagra (Toledo); la tercera, en Benahavís (también Málaga) aún está en investigación como feminicidio, es decir, como un asesinato por misoginia pero fuera del ámbito de las relaciones. ¿Se pueden relacionar ambas cuestiones, la violencia y las celebraciones del Mundial? ¿Interfieren las emociones que suscitan grandes torneos en la violencia que los hombres machistas ejercen sobre las mujeres? Desde hace décadas, múltiples investigaciones en diversos países han encontrado un vínculo constatable entre la cultura alrededor del deporte y la violencia de género.

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 Sorprende que todo el mundo vea la relación entre celebraciones y disturbios urbanos, pero no entre fiestas y agresiones a las mujeres  

En las 48 horas siguientes a la final del Mundial, que ganó la Selección Española de Fútbol, tres mujeres fueron asesinadas, dos de ellas por los hombres con quienes mantenían o habían tenido una relación de pareja, en Antequera (Málaga) y en Alameda de la Sagra (Toledo); la tercera, en Benahavís (también Málaga) aún está en investigación como feminicidio, es decir, como un asesinato por misoginia pero fuera del ámbito de las relaciones. ¿Se pueden relacionar ambas cuestiones, la violencia y las celebraciones del Mundial? ¿Interfieren las emociones que suscitan grandes torneos en la violencia que los hombres machistas ejercen sobre las mujeres? Desde hace décadas, múltiples investigaciones en diversos países han encontrado un vínculo constatable entre la cultura alrededor del deporte y la violencia de género.

La relación entre celebración y violencia machista se establece por medio de elementos de riesgo presentes en esas manifestaciones, los cuales actúan como estresantes sociales. Entre ellos, y como factor esencial, está el consumo de alcohol y sustancias tóxicas, pero también la asociación que muchos hombres hacen de su identidad con los valores de una masculinidad viril, con una hombría exhibida a través de la violencia directa o simbólica, o en la búsqueda de reconocimiento entre el grupo de hombres. Y todo ello se acompaña de una cosificación de las mujeres potenciada en ese escenario testosterónico.

La relación entre celebración y violencia de género se establece por medio de elementos de riesgo presentes en esas manifestaciones

Todos esos factores de riesgo que dan lugar a la violencia contra las mujeres durante las celebraciones deportivas están presentes en cualquier territorio, también en España cuando analizamos los datos de los principales eventos.

Los campeonatos más importantes que ha conseguido la Selección Española de Fútbol estos años atrás, todos ellos recordados estos días, han sido la Eurocopa de 2008 (jugada del 7 de junio al 29 de julio), la Eurocopa de 2012 (celebrada del 8 de junio al 1 de julio), la Eurocopa de 2024 (desarrollada del 14 de junio al 14 de julio), el Campeonato del Mundo de 2010 (jugado del 11 de junio al 11 de julio), y el Campeonato del Mundo de 2026, que se ha celebrado del 11 de junio al 19 de julio.

Al analizar los homicidios por violencia de género durante todos los meses de junio y julio desde 2003 a 2026 en los que no ha habido celebraciones deportivas, se observa que la media de crímenes ha sido de 5,1 en junio y de 6,3 en julio. En cambio, ese mismo cálculo para los meses de junio y julio en los que si han estado presentes las celebraciones indicadas (2008, 2010, 2012, 2024 y 2026), y teniendo en cuenta que los días de campeonatos que se contabilizan en junio son 99 y en julio son 74, la media de homicidios por violencia de género en junio ha sido de 6,0 y en julio de 6,4.

Es decir, el incremento de homicidios de mujeres a manos de sus parejas o exparejas en los meses de junio con celebraciones deportivas es del 17,6%, y en los meses de julio del 1,6%, lo que nos muestra una relación a analizar entre esos contextos llenos de expresiones masculinas y el resultado de la violencia de género, que es una expresión más de quien entiende la masculinidad de ese modo.

Y esto contando solo los asesinatos, que como expresión última del machismo son la excepción, cuando hay y cuando no hay celebraciones deportivas; no existen sin embargo datos disponibles de los últimos días para poder examinar la violencia sin resultado de muerte, desde las agresiones físicas o psicológicas a las sexuales, que otros países recogen desde hace tiempo.

Reino Unido lleva años estudiando esta cuestión y lanzando en consecuencia acciones específicas en distintos condados cada vez que llega un gran torneo, por ejemplo. Este año, para el Mundial, ONU Mujeres y UNICEF calcularon que durante estos eventos deportivos se disparan hasta en un 30% las llamadas a líneas de emergencia por violencia de género, y se generó una campaña, La violencia contra las mujeres no es parte del juego, para mujeres víctimas de violencia en México, Estados Unidos y Canadá, las tres sedes del campeonato.

Y aunque en España no se ha estudiado esta situación en profundidad, los trabajos de Kirby, Francis y O’Flaherty (2014) pusieron de manifiesto hace más de una década que la violencia de género aumenta durante las celebraciones deportivas asociadas al fútbol, y que lo hace tanto si el equipo del agresor gana, cuando aumenta un 26%, como si pierde, con un incremento mayor que llegaba al 38%, por toda la frustración que acompaña a la derrota. Otros estudios realizados en EE UU alrededor de los partidos de la NFL también han mostrado resultados similares.

Evidentemente este no es el único factor, pero sí un elemento de riesgo más que siempre debe ser considerado en una época en la que otros factores ―como el calor, las festividades o el efecto estacional― son similares todos los años.

Lo sorprendente es que mientras que todo el mundo ve y entiende la relación entre celebración y violencia urbana, por ejemplo, no ocurre lo mismo con la relación entre celebración y violencia contra las mujeres, que no se limita a la pareja y que también está presente en otras formas, especialmente la violencia sexual.

Durante celebraciones deportivas se producen situaciones de violencia y disturbios en los espacios públicos, unas veces con enfrentamientos entre aficiones y otras actuando contra el mobiliario urbano. Esto es a veces tan habitual que hace que se actúe en consecuencia a nivel institucional, y que las autoridades adopten medidas antes incluso de los partidos, algunos de los cuales llegan a ser considerados “partidos de alto riesgo”.

Todo ello refleja la comprensión de que ese tipo de comportamientos puede ocurrir en dichas circunstancias; es decir, que es frecuente que los hombres que forman parte de las hinchadas a veces, o de los llamados “grupos violentos” o ultras de esas hinchadas, actúen de ese modo, y que es normal esa violencia urbana tras los partidos.

¿Qué son los hombres maltratadores? ¿No son hombres violentos?

Mientras se entiende que muchos hombres se comporten de manera violenta en la calle para expresar su alegría en la victoria o su frustración en la derrota, no se entiende de forma generalizada que otros muchos hombres expresen sus emociones en un sentido o en otro a través de la violencia que ejercen de manera habitual contra las mujeres en sus hogares.

Hay que tomar conciencia de la realidad que envuelve la violencia machista, y de cómo los agresores utilizan cualquier circunstancia para ejercerla.

Debemos avanzar hacia la erradicación de la violencia machista, y ello exige tomar conciencia de la realidad que la envuelve, y de cómo los agresores utilizan cualquier circunstancia para ejercerla. También sería un avance importante si los jugadores de la Selección y la Federación Española, conocedores de cómo se utiliza el fútbol para recurrir a la violencia contra las mujeres, se implicaran más y se comprometieran contra este problema estructural.

En 2010, el Ministerio de Sanidad hizo la campaña Saca tarjeta roja al maltratador, hoy hay que sacar de nuevo la tarjeta roja a los maltratadores, y ampliar el gesto y el mensaje a los negacionistas y a los denunciafalsistas.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

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