La escala Richter de las noches de verano

Cuando hay un terremoto, la magnitud se suele medir con la escala de Richter, en honor de un sismólogo de Ohio que se llamaba precisamente así. En buena ley ya no es exactamente la que Charles Richter estableció en 1930, pero sí es su base: la gradación, que no tiene límite, se establece a partir de la energía que se libera en el hipocentro del terremoto. El prefijo hipo- significa ‘debajo’, por lo tanto el hipocentro es el punto bajo la capa de la Tierra donde nace el seísmo. En cambio, epi-, que significa ‘sobre’, es el punto central en la superficie.

Seguir leyendo…

 Cuando hay un terremoto, la magnitud se suele medir con la escala de Richter, en honor de un sismólogo de Ohio que se llamaba precisamente así. En buena ley ya no es exactamente la que Charles Richter estableció en 1930, pero sí es su base: la gradación, que no tiene límite, se establece a partir de la energía que se libera en el hipocentro del terremoto. El prefijo hipo- significa ‘debajo’, por lo tanto el hipocentro es el punto bajo la capa de la Tierra donde nace el seísmo. En cambio, epi-, que significa ‘sobre’, es el punto central en la superficie.Seguir leyendo…  

Cuando hay un terremoto, la magnitud se suele medir con la escala de Richter, en honor de un sismólogo de Ohio que se llamaba precisamente así. En buena ley ya no es exactamente la que Charles Richter estableció en 1930, pero sí es su base: la gradación, que no tiene límite, se establece a partir de la energía que se libera en el hipocentro del terremoto. El prefijo hipo- significa ‘debajo’, por lo tanto el hipocentro es el punto bajo la capa de la Tierra donde nace el seísmo. En cambio, epi-, que significa ‘sobre’, es el punto central en la superficie.

Antes, sin embargo, los terremotos se medían con la escala de Mercalli. Fue en 1902 cuando el milanés Giusseppe Mercalli la estableció. Como entonces no existían los mismos aparatos que pudo utilizar más tarde Richter, el sismólogo milanés definió su escala a partir de la percepción: “No se basa en los registros sismográficos, sino en el efecto o daño producido en las estructuras y en la sensación percibida por la gente”, se explica en la web Xtec.cat.

“Para establecer la intensidad se recurre a la revisión de registros históricos, entrevistas a la gente, noticias de los diarios públicos y personales, etcétera”. Es decir, como no había instrumentos de precisión, se echaba mano de cálculos que tenían muy buena parte de subjetividad. Un ejemplo con el grado VI: “Temblor percibido por todo el mundo; muchas personas atemorizadas huyen hacia el exterior. Algunos muebles pesados cambian de lugar. Daños ligeros”.

Hoy la ciencia se impone y las percepciones subjetivas no sirven para establecer escalas de ningún tipo

Si es difícil establecer qué es un mueble pesado, imagínense con los edificios. Cuando el seísmo llega a algún grado superior de la escala, en una ciudad del primer mundo pueden aparecer algunas grietas, mientras que en una del tercer mundo la destrucción puede ser general. Pero cuando no se tenían otras maneras de medir, la escala de Mercalli fue bastante útil.

Hoy la ciencia se impone y las percepciones subjetivas no sirven para establecer escalas de ningún tipo. En medio de las olas de calor encadenadas que estamos viviendo, la información meteorológica habla de noches tropicales, tórridas e infernales. A escala internacional, el indicador que se tiene más en cuenta es el de la “noche tropical”, que denomina las noches en las que el termómetro no baja de los 20ºC.

A pesar de ello, las necesidades informativas han establecido una denominación cuando el mercurio no baja de 25ºC (noches tórridas) y, ahora, a raíz de una mínima de 30ºC registrada una noche del 2018, ya sabemos cómo denominar estas “noches infernales” que se están multiplicando. El nombre ayuda a entender de qué intensidad de calor estamos hablando, pero no hay ninguna percepción subjetiva ni ninguna visión romántica. Si es noche infernal, significa que no se ha bajado de los 30ºC. Así de bestia.

 Cultura

Te Puede Interesar