“Pau Casals nunca decía ‘Así es como debe hacerse’, y menos aún ‘Hazlo como yo’”

En una época en que muchos festivales de música clásica compiten por reunir grandes nombres, Bernard Meillat ha optado por construir un relato. Desde que en 2017 asumió la dirección artística del Festival Pau Casals, este musicólogo parisino especializado en el mítico cellista y director catalán ha impulsado una transformación silenciosa pero profunda del certamen de El Vendrell, orientándolo hacia programas con una dimensión histórica y humanista. En algunos se ha centrado en la Gran Guerra, en otros lo ha hecho en las amistades de Casals o en la trasmisión de conocimientos a nuevas generaciones. Este año, el del 150.º aniversario del maestro de El Vendrell, Meillat celebra su décima y última edición en el puesto, periodo en el que además ha reforzado la conexión entre el festival y el legado ético y artístico de Casals. Le sustituye a partir de 2027 Santi Barguñó, que ha sido asesor musical en L’Auditori de Barcelona.

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 Bernard Meillat se despide de la dirección artística del Festival Pau Casals después de una década al frente  

En una época en que muchos festivales de música clásica compiten por reunir grandes nombres, Bernard Meillat ha optado por construir un relato. Desde que en 2017 asumió la dirección artística del Festival Pau Casals, este musicólogo parisino especializado en el mítico cellista y director catalán ha impulsado una transformación silenciosa pero profunda del certamen de El Vendrell, orientándolo hacia programas con una dimensión histórica y humanista. En algunos se ha centrado en la Gran Guerra, en otros lo ha hecho en las amistades de Casals o en la trasmisión de conocimientos a nuevas generaciones. Este año, el del 150.º aniversario del maestro de El Vendrell, Meillat celebra su décima y última edición en el puesto, periodo en el que además ha reforzado la conexión entre el festival y el legado ético y artístico de Casals. Le sustituye a partir de 2027 Santi Barguñó, que ha sido asesor musical en L’Auditori de Barcelona.

El cello es el hilo conductor de la edición número 45 que arrancó el pasado viernes.

Casals dejó una huella imborrable en la historia de este instrumento y queríamos mostrar hasta qué punto ha inspirado –y sigue inspirando– a generaciones sucesivas de cellista. Miklós Perényi, que fue el último discípulo de Casals y que hoy supera los 70 años; Truls Mørk, el extraordinario cellista noruego, que ronda los 70; Daniel Müller-Schott, gran admirador de Casals y que acaba de cumplir 50 (¡nació exactamente cien años después que Casals!); Marie-Elisabeth Hecker, que en su día dejó maravillado a Rostropóvich y se acerca a los 40; Edgar Moreau, que está en la treintena y ya disfruta de una brillante carrera, y el jovencísimo y brillante ganador del Concurso Reina Isabel, Ettore Pagano, de 23 años y natural de Italia. Él clausurará interpretando un concierto de Haydn con el cello de Casals, el legendario instrumento que la Fundación le ha cedido durante cuatro años.

¿Qué tocan todos ellos?

Obras del repertorio predilecto de Casals, desde las Suites de Bach hasta la Sonata de Rachmáninov (que Casals interpretó junto al propio compositor al piano), pasando por el Quinteto para dos violonchelos de Schubert.

¿Cómo fue esa relación de Perényi con el maestro?

Miklós Perényi tenía 15 años cuando ganó en Hungría un concurso Casals. Al año siguiente, Casals viajó a Budapest para dirigir El Pessebre , le hizo una audición y quedó impresionado. Y lo invitó a Zermatt, donde impartía clases todos los veranos. Cada vez más convencido del talento de Miklós, le propuso que fuera a estudiar con él a Puerto Rico y que lo acompañara después a Prades y Marlboro. Casals le había pedido que tocara lo más parecido posible a él, y lo consiguió… casi. Ese “casi” es inalcanzable. Pero esa búsqueda de lo inalcanzable invita a profundizar en uno mismo y a encontrar los medios para expresarlo. Perényi recuerda cuánto le gustaba desafiar a Casals, animarlo a tocar, a demostrar, a compartir recuerdos y a cuestionarse a sí mismo. A Casals le encantaba que lo estimularan de esa manera.

Bernard Meillat en el museo de Casals en Sant Salvador junto a su sucesor a partir de 2027, Santi Barguñó
Bernard Meillat en el museo de Casals en Sant Salvador junto a su sucesor a partir de 2027, Santi BarguñóAlba Marine

¿Y en qué se parece a la forma de tocar de Casals?

Tanto por la forma en que lleva las largas frases musicales hasta el final, otorgándoles su verdadero sentido y su lugar exacto dentro de la obra, como por esa rara –si no única– sensación de que, cuando Casals toca, todo resulta natural, verdadero y sincero. Fue observando a Casals ensayar con grandes músicos, como Oistrakh o Menuhin, cuando Perényi comprendió la esencia de la música de cámara. Casals nunca decía “Así es como debe hacerse”, y menos aún “Hazlo como yo”. No hacía falta hablar; bastaba con escucharse mutuamente. Casals interpretaba la obra una vez, de principio a fin, junto a sus compañeros, sin pronunciar una sola palabra. Después volvían a empezar y se percibía que se habían entendido, que la obra cobraba vida.

¿Qué ha sido lo más gratificante durante esa década?

Lo más satisfactorio ha sido lo que llamamos el Proyecto inspirado en Marlboro, nacido de la admiración que Casals sentía por aquel festival pionero. Participó en él durante los últimos trece años de su vida y para él supuso una fuente de rejuvenecimiento. Marlboro es una escuela de vida tanto como de música, donde no existe jerarquía entre los jóvenes músicos y los intérpretes más veteranos y prestigiosos. Solo existe el deseo de compartir el amor por la música y de llegar lo más lejos posible en la comprensión de las obras. Cada verano, en El Vendrell, invitamos a una quincena de jóvenes músicos de todo el mundo para que hagan música junto a sus mayores, en un espíritu de intercambio constante, tanto en la música de cámara como en la orquesta. Llevarlo a cabo en la casa de Casals tiene un significado especial: allí se siente su presencia, que hace que todos sean más exigentes musicalmente y estén más atentos los unos a los otros.

Lo más difícil ha sido darme cuenta de lo limitada que sigue siendo, entre muchos catalanes, la visión que tienen de Casals”

¿Y lo más difícil?

Lo más difícil ha sido darme cuenta de lo limitada que sigue siendo, entre muchos catalanes, la visión que tienen de Casals. Le deben una gratitud infinita por haber proclamado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas: “Yo soy catalán”, en una época en la que Franco mantenía a Catalunya bajo su yugo. También se le admira como un defensor de la paz y de la democracia. Los catalanes han hecho tan suya esa figura que a menudo la reducen esas dos imágenes. Cuando empecé en El Vendrell, me preguntaron varias veces si Casals era realmente conocido fuera de Cataluña. Se olvida con demasiada facilidad que fue un músico extraordinario. Ningún otro músico de su generación ha conservado una presencia tan vigente, una modernidad y una universalidad semejantes. Incluso la personalidad de Casals sigue siendo poco conocida: su amor por la vida y la naturaleza, su capacidad de asombro, su deseo de seguir mejorando hasta el último día, su fe en la humanidad contra toda esperanza y su permanente conciencia moral. Lo mismo ocurre con su mensaje político”: suele ponerse el acento en el mensaje de paz, pero hoy Casals seguiría denunciando sin duda los horrores de las guerras y, sobre todo, llamaría a combatir los regímenes totalitarios, del mismo modo que pidió a los Aliados que apoyaran a la España republicana. Protestaría con toda su energía y defendería el respeto de los derechos humanos en todo el mundo, la ayuda a los refugiados y la preservación del planeta.

Hoy existe en El Vendrell un festival que refleja el espíritu de Casals, cuenta su historia y se inspira en su legado”

¿Ha alcanzado sus objetivos en este proyecto?

En cierta medida, sí. Hoy existe en El Vendrell un festival que refleja el espíritu de Casals, que cuenta su historia y que se inspira en su legado. Sin embargo, no he podido llegar tan lejos como hubiera debido para que el Festival ocupe el lugar que merece, tanto en la ciudad como a escala nacional e internacional. La prueba del interés que puede despertar en cualquier lugar es que los conciertos grabados durante el Festival por Catalunya Música y posteriormente difundidos por la Unión Europea de Radiodifusión (EBU) son escuchados en todo el mundo. Quizá por la calidad de los programas. Pero, sobre todo, porque todo el mundo musical presta atención cuando oye el nombre de Casals.

¿Qué ha aprendido sobre Casals con esta experiencia?

Estar en El Vendrell ayuda a comprender a Casals. Permite apreciar su extraordinario recorrido: el de un niño cuyo padre se oponía firmemente a que se dedicara profesionalmente a la música y que terminó convirtiéndose en uno de los mayores músicos de todos los tiempos y en un símbolo del humanismo y de la integridad moral. Cuando uno visita la casa natal de Casals, pasea por el casco antiguo de El Vendrell, entra en la iglesia donde su padre tocaba el órgano y después visita su casa –hoy un magnífico museo– y llega a comprender quién fue realmente, resulta imposible no sentirse profundamente conmovido, incluso fascinado.

Hasta ahora el festival ha recibido poco apoyo de la Generalitat. Me han dicho que es porque está en el sur o porque hay pocos músicos catalanes invitados”

¿Hay falta de apoyo?

Este festival reúne todas las condiciones para convertirse en un gran punto de encuentro musical del más alto nivel, tanto para músicos como para melómanos. Un lugar al que acudir para recargar energías, recuperar la frescura y buscar inspiración. Un auténtico faro. Curiosamente, hasta ahora el festival ha recibido poco apoyo de la Generalitat, y su financiación depende principalmente del Ayuntamiento de El Vendrell y de la Diputación de Tarragona, algo por lo que debemos estar muy agradecidos. Me han dicho que esto se debe a que está situado en el sur de Catalunya. O quizá porque deberían haberse invitado a más músicos catalanes. Pero, en realidad, lo más importante y beneficioso para Catalunya es que el legado de Casals siga vivo, que grandes músicos —tanto quienes se encuentran en la cima de su carrera como quienes apenas comienzan una trayectoria prometedora— se reúnan allí y se conviertan en embajadores del espíritu de Casals y de Catalunya. Por supuesto, algunos músicos catalanes deben participar, pero los demás deberían llegar de todos los continentes.

La promoción es muy deficiente. Es difícil comprar entradas por internet: cuando buscas Festival Pau Casals sale el de Prades”

¿Falla la promoción?

La promoción del festival es muy deficiente. Si uno busca información sobre el Festival Pau Casals en internet, los resultados remiten al Festival de Prades, y resulta muy difícil encontrar la dirección correcta para reservar las entradas. Es frustrante, pero sigo siendo optimista respecto al futuro del Festival y al papel que la Fundación puede desempeñar en el desarrollo de la vida musical catalana. Gracias al 150.º aniversario, tengo la impresión de que las instituciones están empezando a darse cuenta de la importancia que este Festival puede tener tanto para la escena musical local como para la imagen de Catalunya. Puede convertirse en un verdadero motor.

¿Qué opina de su sucesor, Santi Barguñó?

Me hace ser optimista la personalidad de este antiguo asesor musical de L’Auditori de Barcelona, una persona llena de ideas y con la capacidad de llevar este proyecto muy lejos.

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