El lenguaje del exilio

La última novela de la escritora, traductora y periodista Monika Zgustova (Praga, 1957), La traductora de haikus , aúna con acierto muchos de los ingredientes que caracterizan su producción literaria y consigue captar la atención lectora desde la primera hasta la última página.

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 La protagonista de la última novela de Monika Zgustova decide mirar hacia delante y aceptar el regalo que supone aprender una nueva lengua  

La última novela de la escritora, traductora y periodista Monika Zgustova (Praga, 1957), La traductora de haikus , aúna con acierto muchos de los ingredientes que caracterizan su producción literaria y consigue captar la atención lectora desde la primera hasta la última página.

Zgustova, afincada desde hace décadas en Catalunya, ha ido labrando una narrativa donde su propia experiencia personal, el exilio –su familia abandonó el régimen comunista checoslovaco y se instaló en Estados Unidos–, la cultura y el lenguaje como asideros vitales, así como el deseo de comunicación, se entrelazan.

Como ha señalado la misma autora, este volumen es el más autobiográfico de los que ha escrito hasta ahora. La protagonista, Jana –a la que ya conocimos en Nos veíamos mejor en la oscuridad –, se casa muy joven con Tomás, un antropólogo de nobles orígenes que hará carrera. Dieciséis años después nacerán sus hijos: Milena –otro nombre habitual en sus libros, vinculado a la figura de la amiga de Kafka, protagonista de su libro Soy Milena de Praga – y Mísa.

Recuerda la protagonista, casi octogenaria, aquel angustioso trayecto y la vida que cada uno de los miembros del clan tuvo que labrarse después, los obstáculos y los logros, las tempestades y los tiempos de calma. Jana, que estudió Clásicas, narra su odisea personal a Danny –un recurso prescindible–, que fue compañero en la Universidad de su marido, ya fallecido, y con quien le une una fuerte amistad.

Nace así una larga confesión en la que las marcas de la existencia van exponiéndose al aire. Empezando por la difícil relación con su madre, una actriz que se quedó embarazada sin desearlo y de la que tuvo que alejarse. También el componente de clase que impregna la relación con su familia política. Jana se arrogará el papel de Penélope –su mito hilando y destejiendo–, y, como ella, primará la fidelidad al esposo y al núcleo familiar por encima de cualquier anhelo.

El personaje transita el exilio subida a una montaña rusa de emociones. La ansiedad, la depresión, los tratamientos e internamientos jalonan su vida. Resurgirán las elecciones tomadas y los dilemas éticos. Jana sabe que “detrás de un exiliado no hay ningún camino”, por eso decide mirar hacia delante y aceptar el regalo que supone aprender una nueva lengua.

Es esta una novela donde los acontecimientos no dejan de sorprender y, con ellos, las palabras y las historias. La protagonista encuentra en el aprendizaje de la lengua y grafía japonesa un espacio sanador, destilando palabras y haciendo de “barquera” entre una lengua y otra. Los haikus funcionan aquí como expresión intensa y delicada.

En la madurez también decide lanzarse al agua, porque nadar es una forma de sentirse libre. Su hija Milena crece, aporta luz y comprensión con su apuesta optimista de reconstrucción lejos del origen. El vínculo materno filial es resistente y muestra, como, a veces, los hijos rescatan a los padres.

Monika Zgustova La traductora de haikus Galaxia Gutenberg 288 páginas 20 euros

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