La nuestra nunca ha sido una ciudad demasiado obediente. Cuando alguien decide que una historia termina, Barcelona desplaza el punto y final donde quiere y como quiere para instalarse en unos puntos suspensivos que pueden ser interminables. Lo hizo con el Poble Espanyol, construido para durar los meses de la Exposición Universal del 29 y convertido, por pura cabezonería, en un barrio sin vecinos con más vida que muchos decididamente más antiguos. Y lo hace ahora con el Barts, el festival que recupera el nombre de la sala del Paral·lel y, con él, el espíritu genuino de esa avenida que nunca ha sabido dónde termina la noche.
La nuestra nunca ha sido una ciudad demasiado obediente. Cuando alguien decide que una historia termina, Barcelona desplaza el punto y final donde quiere y como quiere para instalarse en unos puntos suspensivos que pueden ser interminables. Lo hizo con el Poble Espanyol, construido para durar los meses de la Exposición Universal del 29 y convertido, por pura cabezonería, en un barrio sin vecinos con más vida que muchos decididamente más antiguos. Y lo hace ahora con el Barts, el festival que recupera el nombre de la sala del Paral·lel y, con él, el espíritu genuino de esa avenida que nunca ha sabido dónde termina la noche.Seguir leyendo…
La nuestra nunca ha sido una ciudad demasiado obediente. Cuando alguien decide que una historia termina, Barcelona desplaza el punto y final donde quiere y como quiere para instalarse en unos puntos suspensivos que pueden ser interminables. Lo hizo con el Poble Espanyol, construido para durar los meses de la Exposición Universal del 29 y convertido, por pura cabezonería, en un barrio sin vecinos con más vida que muchos decididamente más antiguos. Y lo hace ahora con el Barts, el festival que recupera el nombre de la sala del Paral·lel y, con él, el espíritu genuino de esa avenida que nunca ha sabido dónde termina la noche.

Entre talleres de cerámica, hierro forjado, vidrio soplado y plazas que parecen inventadas para que te tropieces con tu yo de un antiguo futuro, el miércoles sonaba en ese Barts recién inventado el universo multicanal de Charlie Puth , que es el músico que mostrando en las redes el proceso creativo de sus temas ha atraído a ¡20 millones de seguidores! Le aplaudieron, y mucho, el inventor de todo este lío, que es Tito Ramoneda , y Carlos Godó en el arranque de este festival que el jueves resucitaba a Queen con Dani Marcos , Matías Albornoz y Ezequiel Tibaldo para recordarnos que Freddie Mercury nunca necesitó imitadores, sino canciones que siguieran respirando.
Corear ahí, en el poble , Bohemian Rhapsody o We Are The Champions , y a tan pocos metros del Estadi Olímpic, tenía algo de justicia poética. Y más en el marco de este Barts tan capaz de programar biografías como conciertos.¿La próxima? Pues ni más ni menos que la del viejo líder de The Smiths. Sí, el mismo, aunque decir que Steven Patrick Morrissey actuará, aquí, o donde sea, exige una enorme dosis de prudencia: con él nunca existe la certeza absoluta y, si no, que se lo digan a los que llenaron el Palau de les Arts Reina Sofía de València. Puede enfadarse con el mundo o desaparecer de la faz de la tierra tras ser víctima de un insomnio insoportable, y aun así el miércoles 25 (antes, el 18, el subnopop de Ojete Calor promete risas) se espera al roquero vegano y rarito. Genial y agotador al mismo tiempo. Quizá nos gusta por eso. Aquí siempre hemos tenido debilidad por los temperamentos complicados.
Tito Ramoneda ya ha llevado el tributo a Queen a su Barts del Poble Espanyol. Ahora espera a Morrissey…
Y más por los extravagantes. Como el de Julio Iglesias que en una noche de estas se convertía en el protagonista involuntario de la fiesta del Círculo Ecuestre en que Enrique Lacalle, Chantal Muls , Isabel Estany , Antonio Gámiz , Julia García-Valdecasas , Marta Gay , Tirso Gracia , José M. Cardellach , Juana Trías , José M. Rojí y así hasta 170 invitados brindaron por el verano. Juanma Sánchez , su imitador, el de Julio, un replicante tan bueno que hace que muchos olviden su nombre, puso todo el glam al fiestón inspirado en la Marbella de los 80.

Soy un truhán, soy un señor arrancaba todos los bravos. Hey los tuvo coreando un buen rato. Y Me olvidé de vivir , ya hacia el final, los dejó medio nostálgicos. Pasaba mientras en la AP House de paseo de Gràcia vestida de playa (con su arena y sus hamacas) arrancaba una cita todavía menos abierta. Solo para clientes y (muy) conocidos, la convocatoria celebraba también el verano además de la paradoja extraordinaria que viste la historia de la marca.

Audemars Piguet, AP para los amigos, es la manufactura suiza nacida en 1875 en un valle perdido del Jura helado donde campesinos que buscaban oficio durante los meses fríos empezaron a hacer relojes y sus mecanismos más que diminutos.

Los que a día de hoy son el objeto de deseo que Rosalía y Bad Bunny , y ahora Raye (orgullosa embajadora de la firma), han descubierto a una generación que quizá no distingue un tourbillon de un tornillo pero sabe que el Royal Oak por el que suspiran se ha declinado en la sorprendente colaboración de la lujosísima AP con Swatch, que es la reina madre de los relojes democráticos. ¿Royal Pop? ¿Les suena? Aunque es biocerámico y cuesta 400 euros, es capaz de convocar colas estratosféricas (y líos para tenerlo) de punta a punta del planeta.
Panerai, igualmente relojera pero nacida en el Mediterráneo, también ha esgrimido sus razones de celebración en esta Barcelona hiperactiva.

Su majestuoso Eilean construido en 1936 y recuperado felizmente tras una larga agonía en el Caribe, ha competido en la regata Puig Vela Clásica que Jordi Puig inauguraba el miércoles en el RCNB justo al tiempo en que solo un poco más allá, en el DHUB, Kima Guitart resumía las 356 páginas de su libro joya y su arte sobre la seda junto a Perico Pastor y Pilar Parcerisas y del otro lado, en el Fórum, Halsey , David Byrne , Pixies y Rigoberta Bandini , y Sigrid , Bacilos … surgían en la tremenda mezcla que eleva el Cruïllaen el festival rey de los conciertos improbables.

Por si fuera poco y en línea con esta manía nuestra de contraprogramarnos a lo bestia, también fue entonces cuando JD Group se unía al Talents Jazz en la azotea de la Pedrera y Albert Sunyer , Nur Abellaneda y Javi Rodríguez se citaban en Barcelona Activa.

Convocados por Lorenzo Di Pietro, Nadia Quevedo y Micky Ribera debatieron sobre la salud laboral realmente inclusiva para un cierre, caluroso y atómico, de Doctor Prats en modo Pride y la banda al completo bañada en tonos Rainbow.
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