4 cosas que no deberías dejar en tu coche en verano, según un mecánico: “Algunas pueden ser muy peligrosas”

Un coche aparcado al sol puede convertirse durante el verano en un horno y un peligro para la seguridad vial. La temperatura exterior difiere mucho del interior ya que se han registrado temperaturas máximas que superan ampliamente los 60 ºC.

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 El calor no solo deteriora materiales y componentes del vehículo, también puede afectar a objetos cotidianos que solemos dejar olvidados en la guantera, los asientos o el salpicadero, algunos de los cuales no están diseñados para soportar temperaturas extremas  

Un coche aparcado al sol puede convertirse durante el verano en un horno y un peligro para la seguridad vial. La temperatura exterior difiere mucho del interior ya que se han registrado temperaturas máximas que superan ampliamente los 60 ºC.

El problema es que ese calor puede modificar el comportamiento de determinados objetos que habitualmente permanecen olvidados en la guantera, la consola central o los asientos. Un mecánico ha señalado cuatro especialmente habituales y advierte de que “algunas pueden ser muy peligrosas”.

La radiación solar atraviesa los cristales y calienta elementos interiores como el salpicadero, los asientos y el volante. Parte de esa energía acaba transfiriéndose al aire interior, mientras que la ventilación limitada dificulta evacuar el calor.

¿Qué 4 objetos cotidianos es mejor no dejar en el interior de un vehículo?

1

Aerosoles y otros recipientes a presión

2

Mecheros y encendedores

3

Móviles, ordenadores y ‘powerbanks’

4

Gafas

Aerosoles y otros recipientes a presión

Desodorantes, ambientadores o determinados productos en aerosol encabezan la advertencia del mecánico. La explicación es que cuando aumenta la temperatura de un recipiente cerrado, también puede aumentar su presión interna.

La normativa europea sobre generadores de aerosoles establece que estos recipientes deben advertir que han de protegerse de la luz solar y no exponerse a temperaturas superiores a 50 ºC.

Teniendo en cuenta que un coche cerrado puede rebasar esa temperatura, dejarlos durante horas expuestos al sol supone someterlos a unas condiciones para las que el propio etiquetado exige precaución.

Mecheros y encendedores

El segundo objeto son los mecheros, especialmente cuando quedan sobre el salpicadero o en otras zonas directamente expuestas a la radiación.

Muchos encendedores contienen combustible licuado bajo presión. Al aumentar considerablemente su temperatura, también lo hace la presión dentro del depósito. Por ese motivo, guardarlos permanentemente en un vehículo sometido a temperaturas extremas es una práctica que conviene evitar.

Por ese motivo, guardarlos permanentemente en un vehículo sometido a temperaturas extremas es una práctica que conviene evitar
Por ese motivo, guardarlos permanentemente en un vehículo sometido a temperaturas extremas es una práctica que conviene evitarCanva

Móviles, ordenadores y ‘powerbanks’

El tercer objeto es pura y exclusivamente dedicado a “todo lo que lleva una batería de litio”, explica el mecánico, “merece especial atención”: teléfonos, tabletas, ordenadores portátiles o baterías externas.

Las baterías de ion-litio son especialmente sensibles a las temperaturas elevadas. El calor acelera su degradación y, cuando existe un defecto, daño previo o condiciones suficientemente adversas, puede favorecer procesos de sobrecalentamiento y fuga térmica, una reacción en cadena capaz de terminar en incendio.

Dejar una powerbank sobre un salpicadero recalentado, por tanto, no equivale simplemente a arriesgarse a que pierda capacidad. También significa someter deliberadamente la batería a un ambiente térmico desfavorable.

Gafas

El último elemento de la lista requiere más matices. El mecánico alerta sobre las gafas porque determinadas lentes pueden concentrar la radiación solar en un punto, de manera similar a una lupa.

Eso no significa que cualquier par de gafas olvidado vaya a incendiar automáticamente un asiento. Para que exista riesgo deben coincidir factores como la geometría de la lente, su orientación respecto al sol, la intensidad de la radiación y la presencia de un material susceptible de calentarse suficientemente. Por lo que una opción recomendable y de prevención sería siempre guardarlas dentro de su funda.

El mecánico alerta sobre las gafas porque determinadas lentes pueden concentrar la radiación solar en un punto, de manera similar a una lupa
El mecánico alerta sobre las gafas porque determinadas lentes pueden concentrar la radiación solar en un punto, de manera similar a una lupaCanva

La DGT recuerda además que el exceso de temperatura dentro del habitáculo afecta a la propia conducción y recomienda mantener, durante la marcha, un ambiente próximo a los 21-23 ºC para preservar el confort y la capacidad de atención. El calor extremo dentro de un vehículo, por tanto, no es solo una cuestión de encontrarse el volante ardiendo al regresar.

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