Un genio anda suelto

Se ha dicho una y otra vez, y no está mal repetirlo: la Barcelona de los años 60 vivió un momento de creatividad formidable. Y la protagonizaron figuras como el gran Gonzalo Suárez, a quien ahora decimos adiós.

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 Se ha dicho una y otra vez, y no está mal repetirlo: la Barcelona de los años 60 vivió un momento de creatividad formidable. Y la protagonizaron figuras como el gran Gonzalo Suárez, a quien ahora decimos adiós.Seguir leyendo…  

Se ha dicho una y otra vez, y no está mal repetirlo: la Barcelona de los años 60 vivió un momento de creatividad formidable. Y la protagonizaron figuras como el gran Gonzalo Suárez, a quien ahora decimos adiós.

Aterrizó en la ciudad con su mujer, desde Francia, en 1958, “con los bolsillos vacíos y enseguida me sentí acogido”. La década que pasó en la capital catalana “fue la mejor época de mi vida” –me confesaba, aún activo, hace un año–.

¿Cuál fue su aportación?

Primero, renovó el periodismo. Sus entrevistas y reportajes, primero deportivos (era hijastro de Helenio Herrera), luego de ámbito general, subjetivos y desenfadados, abrieron una forma de trabajo emparentado con el Nuevo Periodismo americano, que por aquellas fechas consolidaban los Wolfe, Talese y compañía. Quedaron recogidos en el volumen La suela de mis zapatos. 

Gonzalo Suárez recibe su premio Goya honorífico durante la ceremonia de entrega de los Premios Goya de la Academia de Cine Español en Barcelona, el 28 de febrero del 2026
Gonzalo Suárez recibe su premio Goya honorífico durante la ceremonia de entrega de los Premios Goya de la Academia de Cine Español en Barcelona, el 28 de febrero del 2026Nacho Doce / Reuters

Segundo, Suárez renovó la narrativa. Lo hizo con relatos y novelas vanguardistas y desconcertantes, pero de lectura atractiva, como Trece veces trece,   Rocabruno bate a Ditirambo y muy especialmente, Operación doble dos. Tuvieron una incidencia selectiva pero importante en la literatura española de la época, a la que nada menos que un Javier Cercas dedicó su tesis doctoral de Filología Hispánica.

Tercero, Suárez renovó el cine del momento. Formó parte de la llamada Escuela de Barcelona, experimental y esteticista, pero que él supo enriquecer con elementos del género negro. Su primera película, Ditirambo, que además de escribir y dirigir, ¡protagonizó!, con el jazz de Lou Bennett de fondo, sigue siendo una delicia. Más dura para el espectador es la indescriptible Aoom, pateada en su día en el festival de San Sebastián por su rareza. Fueron pasos obligados hasta obras maestras posteriores como Remando al viento .

Si a renovar simultáneamente el periodismo, la literatura y el cine de su tiempo no se le llama genialidad, a pocas cosas puede llamarse.

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