Cuando empieza el calor de verdad, nada apetece más que un gazpacho o una crema fría para empezar una comida o hacer una cena más ligera . Son frescas, fáciles de hacer, económicas, conservan bien las vitaminas y nos hidratan en estos días en los que es tan fácil deshidratarse. Hay muchísimas opciones y merece la pena tener siempre alguna hecha en la nevera.Te paso tres que me encantan y que repito en casa cada verano, no solo por los nutrientes que tienen, sino también por lo ricas que están .Crema fría de remolacha con yogur y cebollinoIngredientes:500 g de remolacha cocida (envasada al vacío)2 yogures naturales sin azúcar1 diente de ajo pequeño2 cucharadas de aceite de olivaZumo de medio limónSal y pimientaCebollino fresco para decorarTrituramos todo en la batidora hasta conseguir una crema fina. Ajustamos con sal, limón y pimienta. Si te gusta más ligera, puedes añadir un poco de agua fría. Lo ideal es llevarla a la nevera al menos una hora. Sirve con un chorrito de aceite y cebollino picado por encima.La remolacha aporta nitratos naturales que el cuerpo transforma en óxido nítrico y favorecen la vasodilatación y la circulación. También contiene betalaínas, que son los pigmentos responsables de su color intenso, con efecto antioxidante. Además contiene folato, fibra y minerales como el manganeso y el potasio.El yogur natural incorpora probióticos vivos que cuidan la microbiota intestinal, proteína de buena calidad y calcio bien absorbible. La combinación de remolacha más yogur es saciante sin ser pesada, y muy bien tolerada en digestiones delicadas.Además el aceite de oliva virgen extra aporta grasas monoinsaturadas y polifenoles, que además ayudan a que el cuerpo absorba mejor algunos de los compuestos antioxidantes de la remolacha.Vichyssoise ligera de puerros, manzana y ajoIngredientes:3 puerros (solo la parte blanca)1 manzana pelada y troceada1 diente de ajo600 ml de caldo vegetal ligero3 cucharadas de aceite de olivaSal y pimientaCebollino o aceite de oliva para decorarEn primer lugar pochamos los puerros y el ajo a fuego suave con un poco de aceite hasta que estén tiernos, sin que cojan color. Añadimos la manzana y el caldo y dejamos cocer 15 minutos. Trituramos todo bien, incorporamos el aceite al final y ajustamos la sal. Si la quieres muy fina, cuélala y a la nevera hasta que esté bien fría.Una versión más ligera de la clásica francesa, sin patata, nata ni mantequilla, pero con la misma textura sedosa. El puerro aporta fructanos del tipo inulina, una fibra prebiótica que alimenta a las bacterias buenas de la microbiota y ayuda a mantener un intestino saludable. La manzana añade la pectina, otra fibra fermentable que mejora el tránsito y sacia. Una cena ligera y saciante, perfecta para esas noches calurosas en las que apetece algo reconfortante sin renunciar al frescor.Gazpacho de sandíaIngredientes:500 g de sandía sin pepitas2 tomates maduros1 pepino pequeñoUn trozo pequeño de pimiento rojoMedio diente de ajo1 cucharada de vinagre de Jerez2 cucharadas de aceite de olivaSal y pimientaEn primer lugar troceamos todos los ingredientes y se pasan al vaso de la batidora. Trituramos bien hasta conseguir una crema fluida. Lo puedes colar si lo quieres muy fino, pero mi recomendación es que lo consumas con toda su fibra. Ajustamos la sal y el vinagre. Y lo llevamos a la nevera al menos una hora. Sírvelo muy frío.La sandía es un 92 por ciento agua, así que hidrata como pocas cosas. Aporta licopeno, el mismo antioxidante del tomate, que protege la piel del daño solar. Y además tiene citrulina, un aminoácido que favorece la vasodilatación y ayuda a la recuperación muscular después del calor o del ejercicio. La combinación con tomate, pepino y aceite de oliva multiplica el efecto antioxidante y refrescante. Para esos días en los que llegas a casa sin hambre pero deshidratado (algo muy común en verano), un vaso de este gazpacho resuelve la papeleta y te repone.Las tres cremas se preparan en quince minutos, se conservan tres o cuatro días en la nevera, y se pueden servir en vaso, en cuenco o como aperitivo en chupitos para una cena en familia o amigos. Y además, se prestan a jugar con ingredientes como toppings; semillas tostadas, queso fresco desmenuzado, cebolla morada en juliana, hierbas frescas, un huevo cocido.Espero las pruebes y me cuentas, seguro que más de una se queda en tu recetario. Te quedarás enganchada a alguna, te lo digo. Y tu nevera, también. Cuando empieza el calor de verdad, nada apetece más que un gazpacho o una crema fría para empezar una comida o hacer una cena más ligera . Son frescas, fáciles de hacer, económicas, conservan bien las vitaminas y nos hidratan en estos días en los que es tan fácil deshidratarse. Hay muchísimas opciones y merece la pena tener siempre alguna hecha en la nevera.Te paso tres que me encantan y que repito en casa cada verano, no solo por los nutrientes que tienen, sino también por lo ricas que están .Crema fría de remolacha con yogur y cebollinoIngredientes:500 g de remolacha cocida (envasada al vacío)2 yogures naturales sin azúcar1 diente de ajo pequeño2 cucharadas de aceite de olivaZumo de medio limónSal y pimientaCebollino fresco para decorarTrituramos todo en la batidora hasta conseguir una crema fina. Ajustamos con sal, limón y pimienta. Si te gusta más ligera, puedes añadir un poco de agua fría. Lo ideal es llevarla a la nevera al menos una hora. Sirve con un chorrito de aceite y cebollino picado por encima.La remolacha aporta nitratos naturales que el cuerpo transforma en óxido nítrico y favorecen la vasodilatación y la circulación. También contiene betalaínas, que son los pigmentos responsables de su color intenso, con efecto antioxidante. Además contiene folato, fibra y minerales como el manganeso y el potasio.El yogur natural incorpora probióticos vivos que cuidan la microbiota intestinal, proteína de buena calidad y calcio bien absorbible. La combinación de remolacha más yogur es saciante sin ser pesada, y muy bien tolerada en digestiones delicadas.Además el aceite de oliva virgen extra aporta grasas monoinsaturadas y polifenoles, que además ayudan a que el cuerpo absorba mejor algunos de los compuestos antioxidantes de la remolacha.Vichyssoise ligera de puerros, manzana y ajoIngredientes:3 puerros (solo la parte blanca)1 manzana pelada y troceada1 diente de ajo600 ml de caldo vegetal ligero3 cucharadas de aceite de olivaSal y pimientaCebollino o aceite de oliva para decorarEn primer lugar pochamos los puerros y el ajo a fuego suave con un poco de aceite hasta que estén tiernos, sin que cojan color. Añadimos la manzana y el caldo y dejamos cocer 15 minutos. Trituramos todo bien, incorporamos el aceite al final y ajustamos la sal. Si la quieres muy fina, cuélala y a la nevera hasta que esté bien fría.Una versión más ligera de la clásica francesa, sin patata, nata ni mantequilla, pero con la misma textura sedosa. El puerro aporta fructanos del tipo inulina, una fibra prebiótica que alimenta a las bacterias buenas de la microbiota y ayuda a mantener un intestino saludable. La manzana añade la pectina, otra fibra fermentable que mejora el tránsito y sacia. Una cena ligera y saciante, perfecta para esas noches calurosas en las que apetece algo reconfortante sin renunciar al frescor.Gazpacho de sandíaIngredientes:500 g de sandía sin pepitas2 tomates maduros1 pepino pequeñoUn trozo pequeño de pimiento rojoMedio diente de ajo1 cucharada de vinagre de Jerez2 cucharadas de aceite de olivaSal y pimientaEn primer lugar troceamos todos los ingredientes y se pasan al vaso de la batidora. Trituramos bien hasta conseguir una crema fluida. Lo puedes colar si lo quieres muy fino, pero mi recomendación es que lo consumas con toda su fibra. Ajustamos la sal y el vinagre. Y lo llevamos a la nevera al menos una hora. Sírvelo muy frío.La sandía es un 92 por ciento agua, así que hidrata como pocas cosas. Aporta licopeno, el mismo antioxidante del tomate, que protege la piel del daño solar. Y además tiene citrulina, un aminoácido que favorece la vasodilatación y ayuda a la recuperación muscular después del calor o del ejercicio. La combinación con tomate, pepino y aceite de oliva multiplica el efecto antioxidante y refrescante. Para esos días en los que llegas a casa sin hambre pero deshidratado (algo muy común en verano), un vaso de este gazpacho resuelve la papeleta y te repone.Las tres cremas se preparan en quince minutos, se conservan tres o cuatro días en la nevera, y se pueden servir en vaso, en cuenco o como aperitivo en chupitos para una cena en familia o amigos. Y además, se prestan a jugar con ingredientes como toppings; semillas tostadas, queso fresco desmenuzado, cebolla morada en juliana, hierbas frescas, un huevo cocido.Espero las pruebes y me cuentas, seguro que más de una se queda en tu recetario. Te quedarás enganchada a alguna, te lo digo. Y tu nevera, también.
Cuando empieza el calor de verdad, nada apetece más que un gazpacho o una crema fría para empezar una comida o hacer una cena más ligera. Son frescas, fáciles de hacer, económicas, conservan bien las vitaminas y nos hidratan en estos días … en los que es tan fácil deshidratarse. Hay muchísimas opciones y merece la pena tener siempre alguna hecha en la nevera.
Te paso tres que me encantan y que repito en casa cada verano, no solo por los nutrientes que tienen, sino también por lo ricas que están.

Crema fría de remolacha con yogur y cebollino
Ingredientes:
500 g de remolacha cocida (envasada al vacío)
2 yogures naturales sin azúcar
1 diente de ajo pequeño
2 cucharadas de aceite de oliva
Zumo de medio limón
Sal y pimienta
Cebollino fresco para decorar
Trituramos todo en la batidora hasta conseguir una crema fina. Ajustamos con sal, limón y pimienta. Si te gusta más ligera, puedes añadir un poco de agua fría.
Lo ideal es llevarla a la nevera al menos una hora. Sirve con un chorrito de aceite y cebollino picado por encima.
La remolacha aporta nitratos naturales que el cuerpo transforma en óxido nítrico y favorecen la vasodilatación y la circulación. También contiene betalaínas, que son los pigmentos responsables de su color intenso, con efecto antioxidante. Además contiene folato, fibra y minerales como el manganeso y el potasio.
El yogur natural incorpora probióticos vivos que cuidan la microbiota intestinal, proteína de buena calidad y calcio bien absorbible. La combinación de remolacha más yogur es saciante sin ser pesada, y muy bien tolerada en digestiones delicadas.
Además el aceite de oliva virgen extra aporta grasas monoinsaturadas y polifenoles, que además ayudan a que el cuerpo absorba mejor algunos de los compuestos antioxidantes de la remolacha.

Vichyssoise ligera de puerros, manzana y ajo
Ingredientes:
3 puerros (solo la parte blanca)
1 manzana pelada y troceada
1 diente de ajo
600 ml de caldo vegetal ligero
3 cucharadas de aceite de oliva
Sal y pimienta
Cebollino o aceite de oliva para decorar
En primer lugar pochamos los puerros y el ajo a fuego suave con un poco de aceite hasta que estén tiernos, sin que cojan color. Añadimos la manzana y el caldo y dejamos cocer 15 minutos. Trituramos todo bien, incorporamos el aceite al final y ajustamos la sal. Si la quieres muy fina, cuélala y a la nevera hasta que esté bien fría.
Una versión más ligera de la clásica francesa, sin patata, nata ni mantequilla, pero con la misma textura sedosa. El puerro aporta fructanos del tipo inulina, una fibra prebiótica que alimenta a las bacterias buenas de la microbiota y ayuda a mantener un intestino saludable.
La manzana añade la pectina, otra fibra fermentable que mejora el tránsito y sacia. Una cena ligera y saciante, perfecta para esas noches calurosas en las que apetece algo reconfortante sin renunciar al frescor.

Gazpacho de sandía
Ingredientes:
500 g de sandía sin pepitas
2 tomates maduros
1 pepino pequeño
Un trozo pequeño de pimiento rojo
Medio diente de ajo
1 cucharada de vinagre de Jerez
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal y pimienta
En primer lugar troceamos todos los ingredientes y se pasan al vaso de la batidora. Trituramos bien hasta conseguir una crema fluida. Lo puedes colar si lo quieres muy fino, pero mi recomendación es que lo consumas con toda su fibra. Ajustamos la sal y el vinagre. Y lo llevamos a la nevera al menos una hora. Sírvelo muy frío.
La sandía es un 92 por ciento agua, así que hidrata como pocas cosas. Aporta licopeno, el mismo antioxidante del tomate, que protege la piel del daño solar. Y además tiene citrulina, un aminoácido que favorece la vasodilatación y ayuda a la recuperación muscular después del calor o del ejercicio.
La combinación con tomate, pepino y aceite de oliva multiplica el efecto antioxidante y refrescante. Para esos días en los que llegas a casa sin hambre pero deshidratado (algo muy común en verano), un vaso de este gazpacho resuelve la papeleta y te repone.
Las tres cremas se preparan en quince minutos, se conservan tres o cuatro días en la nevera, y se pueden servir en vaso, en cuenco o como aperitivo en chupitos para una cena en familia o amigos. Y además, se prestan a jugar con ingredientes como toppings; semillas tostadas, queso fresco desmenuzado, cebolla morada en juliana, hierbas frescas, un huevo cocido.
Espero las pruebes y me cuentas, seguro que más de una se queda en tu recetario. Te quedarás enganchada a alguna, te lo digo. Y tu nevera, también.
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