Más de 74 kilómetros, la distancia entre Madrid y Toledo, y 13.145 metros de desniveles acumulados en menos de once horas. A pie. Lo que parece una gesta imposible y se intuye, como mínimo, agotadora es lo que consiguió hace justo dos semanas Martí Lázaro, a lo Kílian Jornet , en la Travesera Integral de los Picos de Europa. 450 afortunados (las plazas estaban limitadas) participaron en la que es una de las carreras por montaña más antiguas y emblemáticas de España, cruzando los tres macizos del parque nacional del tirón, saliendo desde El Repelao de Covadonga y acabando en la zona de Arenas de Cabrales. Que unas 4.000 personas hubieran participado en el sorteo para tener dorsal confirma el éxito de estas pruebas, cuyos aficionados han ido a más tras la pandemia. «El perfil ha cambiado porque antes eran montañeros que corrían y ahora son corredores de asfalto que han subido a la montaña», destaca a ABC David Méndez, uno de los organizadores de la cita. Para asumir ese ‘boom’, su entrega de dorsales funciona vía sorteo. Eso sí, ellos obligan a los participantes a estar federados y a acreditar que han podido completar, como mínimo, una carrera de más de 50 kilómetros y con unos 3.000 metros de desnivel positivo. La ruta, por si alguien lo duda, es de gran desgaste y muy técnica y solo apta para atletas de altísimo nivel: los participantes viven duros desniveles, corren y caminan de noche (en la Travesera arrancan a las 2 de la madrugada), soportan temperaturas extremas y, seguramente lo peor, persisten cuando el agotamiento físico y su mente les dicen que no les quedan fuerzas. Si a una persona en forma ya le pesa una excursión con más de 1.000 metros de desnivel solo hace falta imaginar cómo acaban los gemelos de estos súperatletas con esos más de 13.000 metros de desnivel.En esa ocasión, las altas temperaturas marcaron la carrera, ya que se superaron valores próximos a los 30 grados. Lo mismo ocurrió días después, el pasado fin de semana, en la Sierra de Guadarrama, que acoge el Cross Alpino del Telégrafo y el Maratón Alpino Madrileño y en unos días llega, entre otras, la Val d’Aran By UTMB, que intenta emular a la HOKA UTMB Mont-Blanc, que para muchos es la carrera reina de esta disciplina. En todas ellas el calor, seguro, pone a prueba el cuerpo y, sobre todo, la cabeza de sus participantes.Noticia relacionada general No No JJ.OO. de Invierno Oriol Cardona: «La montaña no siempre es bonita; entrenas solo en mitad de la nada» Javier AsprónPara estos ultracorredores poder completar estas rutas son un sueño y el mejor de los retos por el que calzarse las zapatillas y empezar a trotar por el monte. Conscientes de esta tendencia al alza y coincidiendo en tiempo con esta cita deportiva, el grupo AstuRES de la Universidad de Oviedo ha analizado los rasgos psicológicos y de personalidad en estos deportistas de gran resistencia para ver qué los distingue psicológicamente de otras personas, puesto que casi siempre se ha pensado en que su rendimiento estaba relacionado con factores fisiológicos como la capacidad aeróbica, la eficiencia metabólica o la resistencia muscular. En colaboración con el CarVasResearch Group de la Universidad de Castilla-La Mancha han revisado más de 40 estudios, con cerca de 7.000 participantes, y han ratificado que la manera en que uno percibe el esfuerzo, tolera la incomodidad o afronta la fatiga también es crucial.Mayor responsabilidad, perseverancia y fortaleza mentalLas conclusiones, recién publicadas en la revista científica ‘Review of Sport of Exercise Psychology’, son claras: estos atletas presentan mayores niveles de disciplina, planificación o autorregulación que la población general y seguramente ésta es la clave que hace que consigan marcas admirables en sus entrenamientos y carreras extremas. «Se ve que tienen un perfil un poco distinto, con mayor responsabilidad, perseverancia y fortaleza mental», confirma a ABC Miguel Ángel Rodríguez, doctorando en fisioterapia y autor principal de la investigación. ¿Esta disciplina y entrega es algo innato en ellos o es una actitud que consiguen a costa de sus carreras de ultraresistencia? «Es la gran pregunta que nosotros nos hacemos también», señala el investigador, que puntualiza que hasta ahora han conseguido una «foto fija» de unos perfiles y que hace falta más investigación para conseguir una «película». Rodríguez se acuerda de estudios antiguos que han visto algunas diferencias de materia blanca o gris entre cerebros de personas sedentarias o ultramaratonianos. «También puede tener que ver con una valoración subconsciente del esfuerzo físico», añade. Las conclusiones, sin embargo, no han sido suficientemente determinantes hasta ahora.El 9% de estos deportistas presenta riesgo de dependencia al ejercicio, lo que los investigadores ven como un riesgo conductualLa investigación de la Universidad de Oviedo deja un segundo titular: cerca del 9% de estos deportistas presenta riesgo de dependencia al ejercicio, más que entre la población general, lo que evidencia que las características psicológicas asociadas al rendimiento extremo también pueden conllevar determinados riesgos conductuales. En esta línea, Rodríguez y el equipo en el que trabaja están a punto de publicar otro trabajo que, en fase preliminar, ha detectado una posible relación entre esta tendencia a la adicción de los corredores de montaña y la llamada ‘interocepción’, que es la capacidad del cerebro de percibir e interpretar el estado interno de uno mismo. Sea como sea, Rodríguez pone énfasis en que en esta edición la Travesera ha vivido cómo 236 de sus 450 corredores abandonaban a mitad de la competición . «¿Por qué los demás pudieron continuar la carrera? ¿Están mejor preparados para el calor, tolerar el dolor o la incomodidad? Hay que seguir estudiándolo y conocer qué les pasa a todos los que no acaban cruzando la línea de meta», sentencia.«Tienes que tener conversaciones internas»Seguramente Lázaro también ha pensado en abandonar mucha de las citas deportivas a las que acude, pero en la Travesera se alzó con el premio masculino gracias a su imbatible marca de 10h49m25s. En categoría femenina ganó Chloe Laisne, con sus 13h45m25s. Él participaba por primera vez en esta travesía, algo que le hacía mucha ilusión, y tiene claro que buena parte de su éxito es precisamente su cabeza y no sus piernas. « Sabes que en plena carrera habrá puntos débiles, momentos de bajón en los que pensarás que tienes que abandonar pero tienes que tener conversaciones internas para recordarte que el dolor de piernas o el frío pasará», explica a ABC. «Hay muchos momentos en los que la mente flojea, pero también hay otros en los que te da toda la motivación y solo desprende fortaleza», insiste. Jornet, referente para todos los deportistas extremos, siempre habla de que lo peor de sus hazañas es la gestión mental.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Sara Sorribes, tenista olímpica: «Parar para cuidar mi bienestar mental fue una gran decisión» noticia Si La regla del ‘5-4-3-2-1-0’, la fórmula para lograr una longevidad más saludable noticia Si Gabriel Rubio, psiquiatra: «Un adicto al alcohol tiene que aprender que la curación no existe»Afincado en Andorra con su familia, a donde se trasladó para vivir más cerca de la montaña, Martí disfruta tanto como puede de poder huir de la rutina al aire libre. A sus 35 años, trabaja como profesor universitario en La Seu d’Urgell (Lérida) y a menudo aprovecha trayectos para entrenar: a veces va a trabajar en bicicleta y algunos días realiza parte de sus trayectos corriendo. «Sabes que tienes que entrenar porque sino no puedes llegar a disfrutar de la competición», incide él, que compara su hábito con el deporte extremo con el aprendizaje de idiomas con Duolingo porque «si pierdo la racha tengo que recuperar sesiones». A él, sin embargo, no le cuesta para nada salir a entrenar: «Lo mejor de este deporte es que es fácil porque solo necesitas zapatillas, camiseta y pantalones. Y lo cansado que llegas a casa te da mucha felicidad », sentencia. Más de 74 kilómetros, la distancia entre Madrid y Toledo, y 13.145 metros de desniveles acumulados en menos de once horas. A pie. Lo que parece una gesta imposible y se intuye, como mínimo, agotadora es lo que consiguió hace justo dos semanas Martí Lázaro, a lo Kílian Jornet , en la Travesera Integral de los Picos de Europa. 450 afortunados (las plazas estaban limitadas) participaron en la que es una de las carreras por montaña más antiguas y emblemáticas de España, cruzando los tres macizos del parque nacional del tirón, saliendo desde El Repelao de Covadonga y acabando en la zona de Arenas de Cabrales. Que unas 4.000 personas hubieran participado en el sorteo para tener dorsal confirma el éxito de estas pruebas, cuyos aficionados han ido a más tras la pandemia. «El perfil ha cambiado porque antes eran montañeros que corrían y ahora son corredores de asfalto que han subido a la montaña», destaca a ABC David Méndez, uno de los organizadores de la cita. Para asumir ese ‘boom’, su entrega de dorsales funciona vía sorteo. Eso sí, ellos obligan a los participantes a estar federados y a acreditar que han podido completar, como mínimo, una carrera de más de 50 kilómetros y con unos 3.000 metros de desnivel positivo. La ruta, por si alguien lo duda, es de gran desgaste y muy técnica y solo apta para atletas de altísimo nivel: los participantes viven duros desniveles, corren y caminan de noche (en la Travesera arrancan a las 2 de la madrugada), soportan temperaturas extremas y, seguramente lo peor, persisten cuando el agotamiento físico y su mente les dicen que no les quedan fuerzas. Si a una persona en forma ya le pesa una excursión con más de 1.000 metros de desnivel solo hace falta imaginar cómo acaban los gemelos de estos súperatletas con esos más de 13.000 metros de desnivel.En esa ocasión, las altas temperaturas marcaron la carrera, ya que se superaron valores próximos a los 30 grados. Lo mismo ocurrió días después, el pasado fin de semana, en la Sierra de Guadarrama, que acoge el Cross Alpino del Telégrafo y el Maratón Alpino Madrileño y en unos días llega, entre otras, la Val d’Aran By UTMB, que intenta emular a la HOKA UTMB Mont-Blanc, que para muchos es la carrera reina de esta disciplina. En todas ellas el calor, seguro, pone a prueba el cuerpo y, sobre todo, la cabeza de sus participantes.Noticia relacionada general No No JJ.OO. de Invierno Oriol Cardona: «La montaña no siempre es bonita; entrenas solo en mitad de la nada» Javier AsprónPara estos ultracorredores poder completar estas rutas son un sueño y el mejor de los retos por el que calzarse las zapatillas y empezar a trotar por el monte. Conscientes de esta tendencia al alza y coincidiendo en tiempo con esta cita deportiva, el grupo AstuRES de la Universidad de Oviedo ha analizado los rasgos psicológicos y de personalidad en estos deportistas de gran resistencia para ver qué los distingue psicológicamente de otras personas, puesto que casi siempre se ha pensado en que su rendimiento estaba relacionado con factores fisiológicos como la capacidad aeróbica, la eficiencia metabólica o la resistencia muscular. En colaboración con el CarVasResearch Group de la Universidad de Castilla-La Mancha han revisado más de 40 estudios, con cerca de 7.000 participantes, y han ratificado que la manera en que uno percibe el esfuerzo, tolera la incomodidad o afronta la fatiga también es crucial.Mayor responsabilidad, perseverancia y fortaleza mentalLas conclusiones, recién publicadas en la revista científica ‘Review of Sport of Exercise Psychology’, son claras: estos atletas presentan mayores niveles de disciplina, planificación o autorregulación que la población general y seguramente ésta es la clave que hace que consigan marcas admirables en sus entrenamientos y carreras extremas. «Se ve que tienen un perfil un poco distinto, con mayor responsabilidad, perseverancia y fortaleza mental», confirma a ABC Miguel Ángel Rodríguez, doctorando en fisioterapia y autor principal de la investigación. ¿Esta disciplina y entrega es algo innato en ellos o es una actitud que consiguen a costa de sus carreras de ultraresistencia? «Es la gran pregunta que nosotros nos hacemos también», señala el investigador, que puntualiza que hasta ahora han conseguido una «foto fija» de unos perfiles y que hace falta más investigación para conseguir una «película». Rodríguez se acuerda de estudios antiguos que han visto algunas diferencias de materia blanca o gris entre cerebros de personas sedentarias o ultramaratonianos. «También puede tener que ver con una valoración subconsciente del esfuerzo físico», añade. Las conclusiones, sin embargo, no han sido suficientemente determinantes hasta ahora.El 9% de estos deportistas presenta riesgo de dependencia al ejercicio, lo que los investigadores ven como un riesgo conductualLa investigación de la Universidad de Oviedo deja un segundo titular: cerca del 9% de estos deportistas presenta riesgo de dependencia al ejercicio, más que entre la población general, lo que evidencia que las características psicológicas asociadas al rendimiento extremo también pueden conllevar determinados riesgos conductuales. En esta línea, Rodríguez y el equipo en el que trabaja están a punto de publicar otro trabajo que, en fase preliminar, ha detectado una posible relación entre esta tendencia a la adicción de los corredores de montaña y la llamada ‘interocepción’, que es la capacidad del cerebro de percibir e interpretar el estado interno de uno mismo. Sea como sea, Rodríguez pone énfasis en que en esta edición la Travesera ha vivido cómo 236 de sus 450 corredores abandonaban a mitad de la competición . «¿Por qué los demás pudieron continuar la carrera? ¿Están mejor preparados para el calor, tolerar el dolor o la incomodidad? Hay que seguir estudiándolo y conocer qué les pasa a todos los que no acaban cruzando la línea de meta», sentencia.«Tienes que tener conversaciones internas»Seguramente Lázaro también ha pensado en abandonar mucha de las citas deportivas a las que acude, pero en la Travesera se alzó con el premio masculino gracias a su imbatible marca de 10h49m25s. En categoría femenina ganó Chloe Laisne, con sus 13h45m25s. Él participaba por primera vez en esta travesía, algo que le hacía mucha ilusión, y tiene claro que buena parte de su éxito es precisamente su cabeza y no sus piernas. « Sabes que en plena carrera habrá puntos débiles, momentos de bajón en los que pensarás que tienes que abandonar pero tienes que tener conversaciones internas para recordarte que el dolor de piernas o el frío pasará», explica a ABC. «Hay muchos momentos en los que la mente flojea, pero también hay otros en los que te da toda la motivación y solo desprende fortaleza», insiste. Jornet, referente para todos los deportistas extremos, siempre habla de que lo peor de sus hazañas es la gestión mental.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Sara Sorribes, tenista olímpica: «Parar para cuidar mi bienestar mental fue una gran decisión» noticia Si La regla del ‘5-4-3-2-1-0’, la fórmula para lograr una longevidad más saludable noticia Si Gabriel Rubio, psiquiatra: «Un adicto al alcohol tiene que aprender que la curación no existe»Afincado en Andorra con su familia, a donde se trasladó para vivir más cerca de la montaña, Martí disfruta tanto como puede de poder huir de la rutina al aire libre. A sus 35 años, trabaja como profesor universitario en La Seu d’Urgell (Lérida) y a menudo aprovecha trayectos para entrenar: a veces va a trabajar en bicicleta y algunos días realiza parte de sus trayectos corriendo. «Sabes que tienes que entrenar porque sino no puedes llegar a disfrutar de la competición», incide él, que compara su hábito con el deporte extremo con el aprendizaje de idiomas con Duolingo porque «si pierdo la racha tengo que recuperar sesiones». A él, sin embargo, no le cuesta para nada salir a entrenar: «Lo mejor de este deporte es que es fácil porque solo necesitas zapatillas, camiseta y pantalones. Y lo cansado que llegas a casa te da mucha felicidad », sentencia.
Más de 74 kilómetros, la distancia entre Madrid y Toledo, y 13.145 metros de desniveles acumulados en menos de once horas. A pie. Lo que parece una gesta imposible y se intuye, como mínimo, agotadora es lo que consiguió hace justo dos semanas Martí … Lázaro, a lo Kílian Jornet, en la Travesera Integral de los Picos de Europa. 450 afortunados (las plazas estaban limitadas) participaron en la que es una de las carreras por montaña más antiguas y emblemáticas de España, cruzando los tres macizos del parque nacional del tirón, saliendo desde El Repelao de Covadonga y acabando en la zona de Arenas de Cabrales.
Que unas 4.000 personas hubieran participado en el sorteo para tener dorsal confirma el éxito de estas pruebas, cuyos aficionados han ido a más tras la pandemia. «El perfil ha cambiado porque antes eran montañeros que corrían y ahora son corredores de asfalto que han subido a la montaña», destaca a ABC David Méndez, uno de los organizadores de la cita. Para asumir ese ‘boom’, su entrega de dorsales funciona vía sorteo. Eso sí, ellos obligan a los participantes a estar federados y a acreditar que han podido completar, como mínimo, una carrera de más de 50 kilómetros y con unos 3.000 metros de desnivel positivo.
La ruta, por si alguien lo duda, es de gran desgaste y muy técnica y solo apta para atletas de altísimo nivel: los participantes viven duros desniveles, corren y caminan de noche (en la Travesera arrancan a las 2 de la madrugada), soportan temperaturas extremas y, seguramente lo peor, persisten cuando el agotamiento físico y su mente les dicen que no les quedan fuerzas. Si a una persona en forma ya le pesa una excursión con más de 1.000 metros de desnivel solo hace falta imaginar cómo acaban los gemelos de estos súperatletas con esos más de 13.000 metros de desnivel.
En esa ocasión, las altas temperaturas marcaron la carrera, ya que se superaron valores próximos a los 30 grados. Lo mismo ocurrió días después, el pasado fin de semana, en la Sierra de Guadarrama, que acoge el Cross Alpino del Telégrafo y el Maratón Alpino Madrileño y en unos días llega, entre otras, la Val d’Aran By UTMB, que intenta emular a la HOKA UTMB Mont-Blanc, que para muchos es la carrera reina de esta disciplina. En todas ellas el calor, seguro, pone a prueba el cuerpo y, sobre todo, la cabeza de sus participantes.
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JJ.OO. de Invierno
Javier Asprón
Para estos ultracorredores poder completar estas rutas son un sueño y el mejor de los retos por el que calzarse las zapatillas y empezar a trotar por el monte. Conscientes de esta tendencia al alza y coincidiendo en tiempo con esta cita deportiva, el grupo AstuRES de la Universidad de Oviedo ha analizado los rasgos psicológicos y de personalidad en estos deportistas de gran resistencia para ver qué los distingue psicológicamente de otras personas, puesto que casi siempre se ha pensado en que su rendimiento estaba relacionado con factores fisiológicos como la capacidad aeróbica, la eficiencia metabólica o la resistencia muscular. En colaboración con el CarVasResearch Group de la Universidad de Castilla-La Mancha han revisado más de 40 estudios, con cerca de 7.000 participantes, y han ratificado que la manera en que uno percibe el esfuerzo, tolera la incomodidad o afronta la fatiga también es crucial.
Mayor responsabilidad, perseverancia y fortaleza mental
Las conclusiones, recién publicadas en la revista científica ‘Review of Sport of Exercise Psychology’, son claras: estos atletas presentan mayores niveles de disciplina, planificación o autorregulación que la población general y seguramente ésta es la clave que hace que consigan marcas admirables en sus entrenamientos y carreras extremas. «Se ve que tienen un perfil un poco distinto, con mayor responsabilidad, perseverancia y fortaleza mental», confirma a ABC Miguel Ángel Rodríguez, doctorando en fisioterapia y autor principal de la investigación.
¿Esta disciplina y entrega es algo innato en ellos o es una actitud que consiguen a costa de sus carreras de ultraresistencia? «Es la gran pregunta que nosotros nos hacemos también», señala el investigador, que puntualiza que hasta ahora han conseguido una «foto fija» de unos perfiles y que hace falta más investigación para conseguir una «película». Rodríguez se acuerda de estudios antiguos que han visto algunas diferencias de materia blanca o gris entre cerebros de personas sedentarias o ultramaratonianos. «También puede tener que ver con una valoración subconsciente del esfuerzo físico», añade. Las conclusiones, sin embargo, no han sido suficientemente determinantes hasta ahora.
El 9% de estos deportistas presenta riesgo de dependencia al ejercicio, lo que los investigadores ven como un riesgo conductual
La investigación de la Universidad de Oviedo deja un segundo titular: cerca del 9% de estos deportistas presenta riesgo de dependencia al ejercicio, más que entre la población general, lo que evidencia que las características psicológicas asociadas al rendimiento extremo también pueden conllevar determinados riesgos conductuales. En esta línea, Rodríguez y el equipo en el que trabaja están a punto de publicar otro trabajo que, en fase preliminar, ha detectado una posible relación entre esta tendencia a la adicción de los corredores de montaña y la llamada ‘interocepción’, que es la capacidad del cerebro de percibir e interpretar el estado interno de uno mismo.
Sea como sea, Rodríguez pone énfasis en que en esta edición la Travesera ha vivido cómo 236 de sus 450 corredores abandonaban a mitad de la competición . «¿Por qué los demás pudieron continuar la carrera? ¿Están mejor preparados para el calor, tolerar el dolor o la incomodidad? Hay que seguir estudiándolo y conocer qué les pasa a todos los que no acaban cruzando la línea de meta», sentencia.
«Tienes que tener conversaciones internas»
Seguramente Lázaro también ha pensado en abandonar mucha de las citas deportivas a las que acude, pero en la Travesera se alzó con el premio masculino gracias a su imbatible marca de 10h49m25s. En categoría femenina ganó Chloe Laisne, con sus 13h45m25s. Él participaba por primera vez en esta travesía, algo que le hacía mucha ilusión, y tiene claro que buena parte de su éxito es precisamente su cabeza y no sus piernas. «Sabes que en plena carrera habrá puntos débiles, momentos de bajón en los que pensarás que tienes que abandonar pero tienes que tener conversaciones internas para recordarte que el dolor de piernas o el frío pasará», explica a ABC. «Hay muchos momentos en los que la mente flojea, pero también hay otros en los que te da toda la motivación y solo desprende fortaleza», insiste. Jornet, referente para todos los deportistas extremos, siempre habla de que lo peor de sus hazañas es la gestión mental.
Afincado en Andorra con su familia, a donde se trasladó para vivir más cerca de la montaña, Martí disfruta tanto como puede de poder huir de la rutina al aire libre. A sus 35 años, trabaja como profesor universitario en La Seu d’Urgell (Lérida) y a menudo aprovecha trayectos para entrenar: a veces va a trabajar en bicicleta y algunos días realiza parte de sus trayectos corriendo. «Sabes que tienes que entrenar porque sino no puedes llegar a disfrutar de la competición», incide él, que compara su hábito con el deporte extremo con el aprendizaje de idiomas con Duolingo porque «si pierdo la racha tengo que recuperar sesiones». A él, sin embargo, no le cuesta para nada salir a entrenar: «Lo mejor de este deporte es que es fácil porque solo necesitas zapatillas, camiseta y pantalones. Y lo cansado que llegas a casa te da mucha felicidad», sentencia.
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