Europa sigue presa del calor extremo. Las altas temperaturas no dan tregua y países como Francia, Alemania, Reino Unido o Países Bajos ya han tenido que cerrar escuelas, restringir visitas a monumentos turísticos o cancelar festivales y eventos multitudinarios, como la Marcha del Orgullo Gay en París. De cara al fin de semana, Alemania y Bélgica se preparan para batir récords y superar los 40 grados, mientras los holandeses afrontan la jornada más tórrida de la ola de calor. Varios países de los Balcanes occidentales también sufren la subida del termómetro y en los próximos días podrían alcanzar los 40 grados.
Los servicios de urgencias en los hospitales franceses están desbordados por los ingresos vinculados a las altas temperaturas y se espera que aumenten estos días
Europa sigue presa del calor extremo. Las altas temperaturas no dan tregua y países como Francia, Alemania, Reino Unido o Países Bajos ya han tenido que cerrar escuelas, restringir visitas a monumentos turísticos o cancelar festivales y eventos multitudinarios, como la Marcha del Orgullo Gay en París. De cara al fin de semana, Alemania y Bélgica se preparan para batir récords y superar los 40 grados, mientras los holandeses afrontan la jornada más tórrida de la ola de calor. Varios países de los Balcanes occidentales también sufren la subida del termómetro y en los próximos días podrían alcanzar los 40 grados.
Para quienes tienen instalada en sus teléfonos móviles la aplicación alemana de alertas de emergencia NINA, los mensajes sobre la ola de calor extremo que se sentirá el fin de semana en todo el país comenzaron a llegar temprano este viernes con una advertencia clara: la exposición al calor puede ser mortal, por lo que se recomienda a la población evitarlo, beber suficiente agua y mantener el interior de las viviendas frescas.
Y es que, si bien los alemanes se alegran de la llegada finalmente de temperaturas cálidas —tras un invierno considerablemente largo y con las temperaturas más bajas registradas en los últimos 16 años— lo que les espera este fin de semana es extremo.
La ola de calor alcanzará su punto álgido en muchos lugares el sábado con temperaturas que rondarán los 41 grados —lo que significaría que quizás se rompa el récord en el mes de junio o incluso el histórico— y en todo el país se han comenzado a cancelar festivales, conciertos y actividades familiares e infantiles.
En la capital alemana, por ejemplo, diversos clubes de futbol infantil han pospuesto sus entrenamientos y partidos habituales de fin de semana. La inauguración oficial de la Semana de la Tercera Edad prevista para este sábado fue cancelada, al igual que el Festival del Libro de Berlín, uno de los más importantes del país, que tenía previsto celebrarse justamente durante el sábado y el domingo al aire libre en la emblemática Bebelplatz.
En Renania del Norte, donde se esperan las temperaturas más altas junto con Renania-Palatinado, también ha habido innumerables cancelaciones de conciertos, festivales musicales, eventos deportivos como el Team Run Düsseldorf y culturales como el Ballet de la Deutsche Per am Rhin. Además de cierres anticipados de bibliotecas y museos.
En Renania-Palatinado, en el Valle del Alto Rin, en donde hay grandes extensiones de bosques, las autoridades han reforzado la prohibición de hacer barbacoas y fuego en las áreas forestales debido al elevado índice de peligro. Y aunque en esta región del país no se ha decretado la cancelación de eventos, sí se ha pedido a los organizadores que aumenten los puntos de agua potable y de sombra.
De alcanzar los 42 grados en algún punto del país, se estaría rompiendo con el récord histórico de 41,2 grados registrado en julio de 2019.
Afectaciones en transportes en Bélgica
Bélgica, por su parte, se preparaba este viernes como podía para resistir una ola de calor que se aprestaba a batir varios récords. Las temperaturas en todo el país subieron por encima de los 30 grados, que en algunos puntos del este llegaron —e incluso superaron— los 40. Entre críticas cada vez más fuertes por la falta de una planificación a nivel de ministros o de gobiernos regionales —como sí han hecho países vecinos afectados, como Francia—, los servicios de salud enviaban SMS pidiendo a la población “prudencia”, evitar actividades físicas o llevar “abundante” agua en caso de desplazamientos.
Muchos planes de viaje, no obstante, se vieron obstaculizados por numerosos retrasos, modificaciones o suspensiones de trayectos. También la línea de tren rápida TVG a París circulaba a mucha menos velocidad, 170 kilómetros por hora, de la habitual de 300 kilómetros, debido a la “dilatación de ciertos elementos metálicos por el fuerte calor que podría provocar accidentes”, según el diario Le Soir. Aunque muchos de los eventos programados para el primer fin de semana del verano en toda Bélgica se mantenían, algunos actos públicos han sido suspendidos por las altas temperaturas, como en la provincia valona de Luxemburgo.
Urgencias desbordadas en Francia
En Francia, después de una semana tórrida, la ola de calor empezará a remitir durante el fin de semana. Pero lo hará de forma leve, pues este sábado la mitad del país, 50 departamentos del centenar que hay, sigue aún en alerta roja (son 11 menos que el viernes). Otros 33 están en vigilancia naranja, con temperaturas “excepcionalmente elevadas, tanto de día como de noche”, según Météo France, la agencia meteorológica.
Los servicios de urgencias de los centros sanitarios están ya desbordados por los ingresos vinculados a las altas temperaturas y se espera que este fin de semana aumenten, según advirtió la ministra del ramo, Stephanie Rist. Philipe Juvin, jefe del servicio de emergencias de uno de los principales hospitales de París, el Georges Pompidou, describía en la cadena BFM “una situación extremadamente grave”, con “los pasillos llenos de pacientes”, sobre todo mayores, pero también de 50 o 60 años, con fiebres muy altas.
Los servicios de emergencias médicas (Samu) de los hospitales públicos de París (AP-HP) recibieron un 50% más de llamadas con respecto al mismo periodo del año pasado y “un aumento significativo en el número de paradas cardiorrespiratorias”.
Para evitar un mayor colapso en los centros sanitarios, se han cancelado algunas de las festividades previstas para este fin de semana, entre ellas la tradicional Marcha del Orgullo, que solo se había anulado antes en una ocasión, durante la pandemia de la covid. Los organizadores han optado por seguir la recomendación de la Prefectura de Policía, que pidió cancelarla. También se ha anulado el festival Solidays, organizado por la asociación Solidaridad Sida, que se celebraba en el hipódromo de París de viernes a domingo.
Para prevenir posibles incidentes vinculados al consumo de alcohol durante el fin de semana, en París se ha prohibido su consumo en la vía pública a partir de las doce de la mañana y su venta a partir de las seis de la tarde desde el viernes hasta el domingo porque los bomberos y las emergencias “están por encima de su capacidad” y no pueden asumir más pacientes, justifica la prefectura.
Las autoridades sanitarias expresaron el viernes “una gran preocupación por las muertes en los propios domicilios”, sin precisar aún cifras, pues aún no se sabe cuántos de estos decesos estos días son directamente atribuibles a las altas temperaturas.
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