Cuando Josep Tarradellas pronunció su histórico “Ja soc aquí!” desde el balcón de la plaza Sant Jaume, detrás había una mente pensante que orquestó toda la puesta en escena como si fuera una de sus películas. Era Pere Portabella, el cineasta y político que aparece retratado en el balcón al lado del presidente de la Generalitat.
El ciclo que conmemora el centenario incluye una exposición , un concierto y artes escénicas
Cuando Josep Tarradellas pronunció su histórico “Ja soc aquí!” desde el balcón de la plaza Sant Jaume, detrás había una mente pensante que orquestó toda la puesta en escena como si fuera una de sus películas. Era Pere Portabella, el cineasta y político que aparece retratado en el balcón al lado del presidente de la Generalitat.
Este año, con motivo de su centenario, la Fundació Joan Brossa presenta un conjunto de propuestas con el nombre Cicle Portabella: agent provocador, que se acerca al personaje desde estas dos vertientes, la de cineasta y la de político, y también explora la particular relación que mantuvo con Joan Brossa. Maria Canelles, codirectora de la fundación, asegura: “Portabella nos provoca a pensar distinto y hemos buscado estos gestos”.
“La multitud esperaba para entrar en la plaza Sant Jaume y la policía apartó las vallas para que accedieran, a la vez que se encendían los focos. Estaba todo calculado, como en una película de Portabella, una secuencia articulada de cuadros escénicos, según el método Brossa”, explica Marcelo Expósito, comisario de la muestra Exposició de varietats antifeixistes, que puede visitarse en la Fundació Joan Brossa hasta el 11 de octubre.
“Portabella nos provoca a pensar distinto y hemos buscado estos gestos”, declara Maria Canelles
“Era la misma policía que había oprimido a la gente y que ahora abría la puerta al pueblo soberano, iluminado con los focos, que por su parte otorgaba el poder a los nuevos representantes políticos”, detalla Expósito. Todo eso se puede descubrir en esta exposición, que conecta las dos figuras a partir del principio brossiano de reformular las artes populares a través de las vanguardias.
La exposición se complementa con el Concert de varietats antifeixistes, que se celebrará el 2 de mayo, recuperando el espíritu experimental de Brossa, Portabella y Carles Santos y su Concert irregular, que estrenaron en Francia, en la Fundación Maeght, y después llevaron al Romea, con un público dividido sobre la propuesta artística.
El ciclo también cuenta con cinco piezas que se podrían clasificar bajo el epígrafe de artes escénicas pero, como es habitual en la Brossa, son inclasificables. La primera es la obra de teatro Els polítics, de Wolfram Lotz, actualmente en cartel y hasta el 26 de abril. Adaptada y dirigida por Leonardo V. Granados, “es un texto casi ilegible, que hay que ver para descubrir cómo los actores lo interpretan”, declara Georgina Oliva, codirectora de la fundación. “Es una función plástica y muy musical, que supone una crítica de los políticos y también de cómo los ciudadanos criticamos a los políticos”, asegura.
Del 14 al 16 de mayo se podrá ver Fasting girls, la instalación y performance de Marta Azparren que se basa en un acto performativo de hace más de un siglo de las “artistas del hambre” victorianas, conectadas con la actualidad del ayuno voluntario y la anorexia. “No es una anorexia enfermiza, sino una anorexia de reflexión”, señala Oliva.
Dos performances más: La felicidad no importa es la que ofrecerá Tomás Aragay en una creación en directo (21-24 de mayo); y Guerrilla, de El Conde de Torrefiel (11-18 junio), “que es de hace 10 años, pero continúa vigente”, afirma Oliva, que presenta “la relación de los europeos con los conflictos de guerra, combinando una clase de taichí, una conferencia y una rave ”. El ciclo sobre Portabella se completa con una conferencia site-specific de Banda Esfèrica con el título ¡Yo me transformo! Strip-conference, que relaciona vivencias entre el striptease y el género de suspense.
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