Pablo Ojeda, sobre la menopausia: «No estás condenada, pero necesitas dejar de tratarte como si tu cuerpo funcionara igual que hace 10 o 15 años»

La menopausia marca un antes y un después en la vida de muchas mujeres. No es una enfermedad ni un trastorno, sino una transición natural del cuerpo femenino que hace que la regla y la capacidad de tener hijos desaparezcan.Para algunas mujeres, este proceso pasa casi desapercibido. Para otras, por el contrario, supone una auténtica montaña rusa física y emocional provocada por la aparición de sofocos, antojos, sudores nocturnos, dificultad para dormir, cambios de humor, irritabilidad, olvidos o molestias musculares.También puede surgir la sensación de que el abdomen se hincha con más facilidad y cuesta más perder peso. En resumen, parece que el cuerpo deja de responder como antes.Noticia relacionada general No No «Cuando añades leche al café, tu cuerpo absorbe menos antioxidantes y te aporta menos beneficios» Ana Beatriz MicóEstos síntomas pueden generar frustración en las mujeres, que sienten que están haciendo algo mal. Sin embargo, el nutricionista Pablo Ojeda afirma que no es su culpa, sino que se trata de una transformación fisiológica propia de esta etapa vital: «Al 99,9% de las mujeres le pasa lo mismo».El cuerpo cambia con la menopausia y la estrategia también debe hacerlo«Muchas mujeres me dicen: ‘Pablo, antes podía controlar mejor, antes bajaba peso más fácil, antes no tenía tantos antojos, ahora me hincho más, duermo peor y siento que mi cuerpo ha cambiado y sí, efectivamente, ha cambiado’», afirma el experto en uno de sus último vídeos.Esto, insiste, es totalmente normal, ya que esta etapa conlleva «cambios hormonales que pueden afectar al hambre, al descanso, a la gestión del azúcar, a la inflamación, al estado de ánimo y a la forma en la que tu cuerpo responde a la comida».No obstante, aclara, «esto no significa que estés condenada, significa que necesitas dejar de tratarte como si tu cuerpo funcionara igual que hace 10 o 15 años». «Y sobre todo, necesitas dejar de pensar que todo se arregla comiendo menos», añade.En otra publicación anterior, Ojeda explica que comer por ansiedad, buscar más alimentos dulces o sentir menos saciedad son síntomas habituales: «De repente comes sin hambre, buscas dulces sin pensarlo, sientes que comes para calmar, no para nutrir».Según el especialista, detrás de este fenómeno se encuentran desequilibrios hormonales relacionados con el cortisol, la insulina y la serotonina. El resultado puede traducirse en «un poquito más de ansiedad, antojos y menos saciedad». Por eso insiste en desterrar la culpa: «No es tu voluntad lo que falla. Son tus hormonas las que están gritando».Aquí, en lugar de recurrir a dietas estrictas, el nutricionista aboga por introducir alimentos saludables que nos permitan tener un equilibrio: «Tu cuerpo no necesita castigo, necesita regulación».Esta alimentación, detalla, debe estar basada en «el verde claro, grasas saludables que nutren tu cerebro, calman tu sistema nervioso y estabilizan tus emociones». «Aguacate, nueces, aceite de oliva. No son enemigos, son tu ancla», sentencia.Dormir también es esencial: cómo tener un sueño reparador durante la menopausiaPablo Ojeda también da mucha importancia al descanso «porque sin buen sueño y un buen intestino, la ansiedad solo se multiplica». El problema es que dormir puede ser una odisea para las mujeres que se encuentran con la menopausia.Afortunadamente, hay diversas formas de regular el sueño de forma que sea reparador. Estas son las que propone el nutricionista en otra de sus publicaciones:Cómo dormir mejor con la menopausiaApagar las pantallas dos horas antes de irse a la cama, ya que «la luz azul de móviles y tablets reduce la melatonina y retrasa el sueño». Tener una iluminación tenue y una luz roja nocturna, «nada de fluorescente». Cenar ligero y temprano. «Lo ideal es cenar 3 horas antes y priorizar alimentos cocidos, nada de ensaladas», señala. Dormir con la habitación fresca, entre 18 y 19 grados centígrados. Hacer ejercicio antes de las 18.00 – 19.00 horas: «No entrenar justo antes de dormir para no aumentar ese estado de alerta». Exponerse a la luz solar vespertina, puesto que esta «sincroniza los ritmos circadianos para favorecer el sueño nocturno». Crear rutinas relajantes, como lectura, baños, o velas: «Ayudan a desacelerar el sistema nervioso antes de dormir». Evitar hacer una siesta tardía porque «reduce la presión del sueño y alerta los ritmos biológicos». Limitar la cafeína después del mediodía porque su efecto puede durar hasta 10 horas.En definitiva, la idea que trata de transmitir el nutricionista es que la menopausia no implica resignarse a vivir con ansiedad, insomnio o aumento de peso, aunque sí exige adaptar las estrategias a una nueva realidad biológica. La menopausia marca un antes y un después en la vida de muchas mujeres. No es una enfermedad ni un trastorno, sino una transición natural del cuerpo femenino que hace que la regla y la capacidad de tener hijos desaparezcan.Para algunas mujeres, este proceso pasa casi desapercibido. Para otras, por el contrario, supone una auténtica montaña rusa física y emocional provocada por la aparición de sofocos, antojos, sudores nocturnos, dificultad para dormir, cambios de humor, irritabilidad, olvidos o molestias musculares.También puede surgir la sensación de que el abdomen se hincha con más facilidad y cuesta más perder peso. En resumen, parece que el cuerpo deja de responder como antes.Noticia relacionada general No No «Cuando añades leche al café, tu cuerpo absorbe menos antioxidantes y te aporta menos beneficios» Ana Beatriz MicóEstos síntomas pueden generar frustración en las mujeres, que sienten que están haciendo algo mal. Sin embargo, el nutricionista Pablo Ojeda afirma que no es su culpa, sino que se trata de una transformación fisiológica propia de esta etapa vital: «Al 99,9% de las mujeres le pasa lo mismo».El cuerpo cambia con la menopausia y la estrategia también debe hacerlo«Muchas mujeres me dicen: ‘Pablo, antes podía controlar mejor, antes bajaba peso más fácil, antes no tenía tantos antojos, ahora me hincho más, duermo peor y siento que mi cuerpo ha cambiado y sí, efectivamente, ha cambiado’», afirma el experto en uno de sus último vídeos.Esto, insiste, es totalmente normal, ya que esta etapa conlleva «cambios hormonales que pueden afectar al hambre, al descanso, a la gestión del azúcar, a la inflamación, al estado de ánimo y a la forma en la que tu cuerpo responde a la comida».No obstante, aclara, «esto no significa que estés condenada, significa que necesitas dejar de tratarte como si tu cuerpo funcionara igual que hace 10 o 15 años». «Y sobre todo, necesitas dejar de pensar que todo se arregla comiendo menos», añade.En otra publicación anterior, Ojeda explica que comer por ansiedad, buscar más alimentos dulces o sentir menos saciedad son síntomas habituales: «De repente comes sin hambre, buscas dulces sin pensarlo, sientes que comes para calmar, no para nutrir».Según el especialista, detrás de este fenómeno se encuentran desequilibrios hormonales relacionados con el cortisol, la insulina y la serotonina. El resultado puede traducirse en «un poquito más de ansiedad, antojos y menos saciedad». Por eso insiste en desterrar la culpa: «No es tu voluntad lo que falla. Son tus hormonas las que están gritando».Aquí, en lugar de recurrir a dietas estrictas, el nutricionista aboga por introducir alimentos saludables que nos permitan tener un equilibrio: «Tu cuerpo no necesita castigo, necesita regulación».Esta alimentación, detalla, debe estar basada en «el verde claro, grasas saludables que nutren tu cerebro, calman tu sistema nervioso y estabilizan tus emociones». «Aguacate, nueces, aceite de oliva. No son enemigos, son tu ancla», sentencia.Dormir también es esencial: cómo tener un sueño reparador durante la menopausiaPablo Ojeda también da mucha importancia al descanso «porque sin buen sueño y un buen intestino, la ansiedad solo se multiplica». El problema es que dormir puede ser una odisea para las mujeres que se encuentran con la menopausia.Afortunadamente, hay diversas formas de regular el sueño de forma que sea reparador. Estas son las que propone el nutricionista en otra de sus publicaciones:Cómo dormir mejor con la menopausiaApagar las pantallas dos horas antes de irse a la cama, ya que «la luz azul de móviles y tablets reduce la melatonina y retrasa el sueño». Tener una iluminación tenue y una luz roja nocturna, «nada de fluorescente». Cenar ligero y temprano. «Lo ideal es cenar 3 horas antes y priorizar alimentos cocidos, nada de ensaladas», señala. Dormir con la habitación fresca, entre 18 y 19 grados centígrados. Hacer ejercicio antes de las 18.00 – 19.00 horas: «No entrenar justo antes de dormir para no aumentar ese estado de alerta». Exponerse a la luz solar vespertina, puesto que esta «sincroniza los ritmos circadianos para favorecer el sueño nocturno». Crear rutinas relajantes, como lectura, baños, o velas: «Ayudan a desacelerar el sistema nervioso antes de dormir». Evitar hacer una siesta tardía porque «reduce la presión del sueño y alerta los ritmos biológicos». Limitar la cafeína después del mediodía porque su efecto puede durar hasta 10 horas.En definitiva, la idea que trata de transmitir el nutricionista es que la menopausia no implica resignarse a vivir con ansiedad, insomnio o aumento de peso, aunque sí exige adaptar las estrategias a una nueva realidad biológica.  

La menopausia marca un antes y un después en la vida de muchas mujeres. No es una enfermedad ni un trastorno, sino una transición natural del cuerpo femenino que hace que la regla y la capacidad de tener hijos desaparezcan.

Para algunas mujeres, este proceso … pasa casi desapercibido. Para otras, por el contrario, supone una auténtica montaña rusa física y emocional provocada por la aparición de sofocos, antojos, sudores nocturnos, dificultad para dormir, cambios de humor, irritabilidad, olvidos o molestias musculares.

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