A 22 días del inicio del Mundial de fútbol masculino —que arranca el 11 de junio y se jugará en tres países de Norteamérica—, científicos, activistas y algunos jugadores profesionales están poniendo el foco sobre cómo afecta el cambio climático a este deporte y cómo puede contribuir a su vez a que el calentamiento no escale hasta las cotas más desastrosas. Piden a la FIFA que no acepte el patrocinio de petroleras, como el caso de la saudí Aramco en esta Copa del Mundo, y que endurezca las medidas para proteger del calor a los jugadores.
Un estudio advierte de que el 25% de los partidos del Mundial, patrocinado por la mayor empresa de combustibles fósiles, se pueden celebrar en condiciones peligrosas para la salud
A 22 días del inicio del Mundial de fútbol masculino —que arranca el 11 de junio y se jugará en tres países de Norteamérica—, científicos, activistas y algunos jugadores profesionales están poniendo el foco sobre cómo afecta el cambio climático a este deporte y cómo puede contribuir a su vez a que el calentamiento no escale hasta las cotas más desastrosas. Piden a la FIFA que no acepte el patrocinio de petroleras, como el caso de la saudí Aramco en esta Copa del Mundo, y que endurezca las medidas para proteger del calor a los jugadores.
El cambio climático, que está detrás del incremento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor en el mundo, no se podrá ignorar en el Mundial. Porque se espera un calor intenso en muchos de los encuentros que se celebrarán en las 16 sedes de México, Canadá y Estados Unidos. Un estudio publicado la semana pasada, basado en los datos históricos, estimaba que el 25% de los partidos se celebrarán probablemente en condiciones de calor peligrosas para la salud. Los autores calcularon el riesgo que afrontará cada selección en la fase de grupos.
El trabajo advertía además de que el riesgo de calor peligroso se ha duplicado en esas sedes con respecto a la última vez que se celebró un mundial en EE UU, en 1994. “Los partidos de este verano se disputarán en condiciones más calurosas debido al cambio climático, poniendo en riesgo a jugadores y a las aficiones. Debemos actuar con mayor rapidez para proteger el deporte que amamos y a todos los que lo ven”, sostuvo a raíz de ese estudio Simon Stiell, secretario ejecutivo del área de cambio climático de la ONU.
Este miércoles se les han unido seis decenas de futbolistas y exfutbolistas que juegan en ligas profesionales masculinas y femeninas. En una carta abierta a la FIFA, le piden que “actualice su marco de estrés térmico antes del Mundial”. “Consideramos importante que todos los jugadores estén protegidos de los impactos térmicos, desde el nivel de base hasta el de élite”, añaden los deportistas, entre los que no figura ninguno de la primera línea mundial. “Como la élite que juega en la Copa del Mundo marca el ejemplo para los jugadores de todo el mundo, es esencial que se ponga en práctica la mejor experiencia médica disponible”, añade el escrito.
Los deportistas se alinean con lo expuesto la semana pasada por otro grupo de científicos, especializados en salud, deporte y altas temperaturas, que pidió a la FIFA que endurezca sus protocolos para evitar los impactos del calor extremo. El anterior mundial, en Qatar, tuvo que celebrarse entre noviembre y diciembre y no en verano por las altas temperaturas. En el de este año en Norteamérica, que incluye algunos encuentros a las horas de más calor motivado por las retransmisiones televisivas, la FIFA ha impuesto dos pausas de tres minutos para la hidratación.
Pero los científicos consideran “insuficientes” las medidas preventivas de la FIFA. Piden que las pausas sean más largas, de entre cinco y seis minutos, y que los protocolos fijen la suspensión o retraso de los partidos cuando se superen los 28 grados Celsius WBGT. Esas siglas se corresponden con Wet Bulb Globe Temperature, en inglés, o temperatura de bulbo húmedo y globo, en castellano, y se refieren a la unidad que suele emplearse en el mundo del deporte para medir el estrés térmico por calor. Tiene en cuenta no solo la temperatura del aire, sino también la humedad, la radiación solar y la velocidad del viento. 28 grados Celsius WBGT equivalen a unos 38 grados de calor seco o 30 con alta humedad. “Compartimos las preocupaciones expresadas por los profesionales médicos”, sostienen este miércoles en su carta abierta los jugadores de Europa, Norteamérica, África, Asia y Oceanía, entre los que está el internacional noruego Morten Thorsby.
Tanto los científicos como los deportistas van más allá y piden medidas no solo para paliar los efectos del calentamiento: reclaman a la FIFA que no acepte patrocinios de empresas de combustibles fósiles y que “tome medidas serias sobre el clima para reducir su impacto climático, incluyendo un calendario futbolístico más pequeño y regional”. Entre los siete patrocinadores principales del Mundial de 2026 está Aramco, una empresa pública saudí, que es la petrolera más grande del planeta. Además, históricamente Arabia Saudí ha actuado en las negociaciones internacionales sobre cambio climático como un freno a las políticas más ambiciosas.
Entre los deportistas que firman ahora esta carta abierta están varias jugadoras profesionales, como la capitana de la selección italiana, Elena Linari, o la internacional por Dinamarca y jugadora del FC Badalona, Sofie Junge Pedersen. Ellas formaron parte del grupo que impulsó otro escrito firmado por 106 jugadoras a finales de 2024 en el que pedían, precisamente, que el Mundial femenino de 2027 no fuera patrocinado por Aramco. Lo justificaban por las violaciones de los derechos de las mujeres en Arabia Saudí y por su contribución al cambio climático.
“Sabemos el poder que puede tener el fútbol profesional si decide hacer lo correcto, desde combatir el racismo hasta la lucha por la igualdad de género y la inclusión más amplia”, añaden ahora los 60 firmantes de la carta dirigida a la FIFA a pocos días del inicio de la Copa del Mundo.
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