Muere el mago Juan Tamariz, artista de la ilusión y de lo estrafalario

El mago Juan Tamariz ha fallecido a los 83 años de edad, según ha confirmado su hija Ana en un mensaje en redes sociales. Tamariz, nacido el 18 de octubre de 1942, encontró el triunfo en los años 70 del siglo XX, cuando fue reconocido en Francia, lo que condujo a un mayor éxito en España. Sus trucos de cartas y de ilusionismo, su estrafalaria puesta en escena, su chistera y su forma de celebrar la sopresa del público con las notas solemnes de un violín imaginario (“naraniaronaniaro…”) que calaron en una sociedad que le levantó como un icono.

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 Icono en España por su genio televisivo y su atípica presención, su fallecimiento fue confirmado por hija Ana con un mensaje en redes sociales  

El mago Juan Tamariz ha fallecido a los 83 años de edad, según ha confirmado su hija Ana en un mensaje en redes sociales. Tamariz, nacido el 18 de octubre de 1942, encontró el triunfo en los años 70 del siglo XX, cuando fue reconocido en Francia, lo que condujo a un mayor éxito en España. Sus trucos de cartas y de ilusionismo, su estrafalaria puesta en escena, su chistera y su forma de celebrar la sopresa del público (“naraniaronaniaro…”) calaron en una sociedad que le levantó como un icono.

Más allá del éxito, para su hija Ana Juan Tamariz era, ante todo, su padre. Y así comunicó su fallecimiento en un mensaje de Instagram: “Con inmensa tristeza, hoy me despido de mi padre Juan Tamariz, una persona increíble, muy querida y admirada por todos. Agradecidísima por todo el amor que me dio y por todo el amor a la magia que nos regaló. Su recuerdo y su inconmensurable obra estarán siempre con nosotros”.

Aunque su primera aparición televisiva data de 1961, la extensa carrera en televisión de Juan Tamariz no se consolidó hasta una decada después. Participó en Buenas Tardes (1972), presentado por Raúl Matas; Tiempo de Magia (1976), que presentó junto a Julio Carabias; Un, dos, tres… responda otra vez, donde primero interpretó a Don Estrecho, uno de los Tacañones, y posteriormente intervino como mago; el espacio infantil El Recreo; Por arte de magia (1982); Magia Potagia, junto a Pepe Carroll; Chantatachan (1992), acompañado de Alaska; Carta Blanca (2006), en La 2 de TVE; y Nada x aquí, de Cuatro, dedicado al mundo de la magia.

Tamariz estuvo alejado del canon del mago con esmoquin. Se hacía con el público a base de humor y encanto, quizá porque el encanto es indisociable de la magia

Además de la magia, a Tamariz siempre le acompañó el refinado desaliño de su presentación. Desde la cabellera anárquica a sus chisteras y sombreros, pasando por lo azaroso de su dentadura y sus chalecos, Tamariz estuvo alejado del canon del mago con esmoquin. Sus trucos de manos, particularmente de cartomagia, requerían de la cercanía del público, al que trataba con humor y encanto, quizá porque el encanto es indisociable de la magia.

Con todo, la trayectoria de Juan Tamariz como mago fue inapelable. En 1973 mereció el Primer Premio Mundial de Cartomagia, con lo que se llevó el reconocimiento de los profesionales. En 2011, fue galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, que reconocía su influencia y el amor de un público siempre entregado a su personaje. Y a su persona.

Tamariz fue además de un mago, un teórico de la magia. En su legado se cuentan varios libros de trucos y resúmenes de conferencias en las que se aproximaba a la dimensión humana de la sorpresa y la encantación.

Tamariz, en una imagen de 2016, en el teatro Tívoli de Barcelona.
Tamariz, en una imagen de 2016, en el teatro Tívoli de Barcelona.Llibert Teixido

Su manera de mezclar la cartomagia con el humor inspiró a otros. En una Contra de La VanguardiaLuis Piedrahita explicaba que se lanzó a los juegos de manos y de cartas cuando “de niño vi por la tele al grandioso Juan Tamariz”. “El humor es un arma de construcción masiva”, añadió Piedrahita, en una frase con tono tamariziano. Como muestra, este botón de la hemeroteca. En 2019, entrevistado en estas páginas, Tamariz afirmaba: “Sólo tengo 76 años, así que me queda la mitad de la vida”.

Su hija Ana expresó la gratitud final del mago a quienes le cuidaron en sus últimos días. “Mi agradecimiento también a la residencia Ballesol, a los hospitales Clínico y Cruz Roja y a los chicos de las ambulancias todos con un corazón enorme”. 

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