Miedo en Granada a más terremotos sobre edificios ya dañados: «No podemos predecir cuándo será el próximo»

Tras el terremoto de magnitud 4,8 que sacudió Granada en la madrugada del pasado sábado, las réplicas parecían dar una tregua y perder intensidad según discurría el fin de semana. Sin embargo, cuatro días después, otro seísmo de la misma magnitud ha vuelto a sacudir la provincia, dejando tres heridos y múltiples desperfectos en edificios. La sucesión de cientos de réplicas, que aún continúan, ha obligado incluso a cerrar la Alhambra. Mientras tanto, los científicos se afanan por comprender qué ha ocurrido a varios kilómetros bajo tierra y por qué la actividad sísmica ha vuelto a intensificarse cuando parecía remitir.«Nos ha pillado por sorpresa», explica a ABC Raúl Pérez, geólogo del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) e integrante del grupo de asesoramiento de emergencias del CSIC, quien está vigilando constantemente los datos que llegan de la red sísmica en Granada para asesorar a los equipos de emergencia. «Pero lo que nos ha demostrado esta serie de terremotos es que aún nos queda mucho por conocer sobre cómo funcionan las fallas». De momento, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha podido situar los dos terremotos principales en el entorno de Alhendín (al sur de Granada) y a muy poca profundidad (menos de diez kilómetros). A muchos este suceso les ha retrotraído al ‘enjambre sísmico’ de 2021 ocurrido también en la provincia, cuando seis terremotos (y miles de réplicas), cuatro de ellos por encima de magnitud 4, provocaron grietas en revestimientos, caída de objetos, falsos techos y azulejos. «Tiene algunas similitudes, pero no es exactamente igual», señala Pérez. La imagen que utiliza es la de varias fallas que se van activando entre sí, algo así como un juego de billar: «Aquí un terremoto ha disparado una falla de al lado, que a su vez ha disparado de nuevo la primera, que a su vez ha disparado de nuevo la segunda y de ahí se ha pasado a una tercera falla que estaba en paralelo a las otras dos».Dos terremotos, una misma zonaSegún el IGN, ambos terremotos se percibieron en más de 500 localidades, principalmente de Andalucía central y oriental, pero también en puntos de Murcia, el sur de Castilla-La Mancha e incluso la Comunidad de Madrid. El instituto ha recibido más de 15.000 cuestionarios de ciudadanos desde que comenzó la serie. Los daños registrados hasta ahora son, según fuentes oficiales, fundamentalmente no estructurales y se han producido por caída de objetos y elementos constructivos en las construcciones de la zona del epicentro, aunque la evaluación continúa. De hecho, la posibilidad de que los edificios sufran nuevos daños es lo que más preocupa en estos momentos.«Cuando tienes un terremoto 4,8 puede haber daños. Si, además, se produce otro de la misma magnitud, se producen más deterioros aún porque las estructuras están ya debilitadas. La pregunta es qué ocurrirá si hay un tercero de la misma magnitud, cosa que no se puede descartar porque los terremotos no se pueden predecir. Además está habiendo cientos de réplicas, lo que agrava la situación», señala Pérez.»Lo que más me preocupa ahora es la sismicidad mantenida en el tiempo» José Miguel Azañón Catedrático de Geodinámica de la Universidad de GranadaJosé Miguel Azañón, catedrático de Geodinámica de la Universidad de Granada, está de acuerdo con el experto del IGME. «Lo que más preocupa ahora es la sismicidad mantenida en el tiempo», señala a ABC. «Hasta el momento van más de 400 réplicas, pero muchas de ellas son de muy baja magnitud y no se publican en el registro del IGN». Porque los terremotos siguen una ley física que permite describir cómo se distribuyen estos ‘ecos’ de los terremotos: «Cuando tenemos un seísmo como este, cercano a magnitud 5, se deberían registrar según la ley Gutemberg-Richter otros ocho o diez terremotos de magnitud 4. Y para cada uno de esos terremotos, otros tantos de magnitud 3 y así sucesivamente» explica Azañón.El hecho de tener ahora otro seísmo de 4,8 hace que sea previsible nuevas réplicas que se prolonguen en el tiempo, en las próximas horas también podría haber temblores de magnitud cercana a 4. Aun así, el investigador opina que no se espera que haya seísmos de mucha mayor magnitud que los producidos hasta el momento, «porque no son fallas de cientos de kilómetros como ocurre en otros lugares, si bien sí que están rompiendo en otras fallas muy cercanas que tienen la misma geometría y régimen de comportamiento».Temblores en la intraplacaGranada se encuentra en una de las zonas con mayor actividad y peligrosidad sísmica de la Península. La cuenca granadina forma parte del sector central de las Béticas Orientales, donde existen numerosas fallas activas que resultan del choque de la placa euroasiática con la africana, y que en algunas ocasiones, como en la vega granadina, hunden el terreno y, en otras, como en Sierra Nevada, lo elevan. Un proceso que lleva en activo 8 millones de años y por el que se han producido terremotos como el de Granada de 1431, con una magnitud estimada en 6,7 y que, según los registros de la época, provocó «grandes daños en la Alhambra»; o el de Arenas del Rey, en 1884, de 6,5 y que dejó alrededor de 900 muertos. «Sabemos dónde ocurren los terremotos, por qué y sus posibles efectos. Pero estamos lejos de poder predecir con exactitud cuándo van a ocurrir. Algo se nos escapa» Raúl Pérez Geólogo del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) e integrante del grupo de asesoramiento de emergencias del CSIC«Pero los terremotos de Granada no se parecen en nada a los que ocurren en Indonesia o Colombia », explica Pérez. «Allí están en el límite de placa y aquí se encuentran en intraplaca». Por esta razón, los seísmos granadinos suelen ser más pequeños y menos frecuentes, aunque esa menor periodicidad no permite saber cuándo llegará el siguiente.La dificultad para predecirlos tiene que ver, en buena medida, con lo que ocurre bajo nuestros pies. «Los meteorólogos tienen satélites, sensores y modelos matemáticos, además de registros de temperatura, humedad y otras variables. Nosotros, los geólogos y sismólogos, tenemos básicamente el registro histórico como herramienta», señala Pérez. Los procesos que desencadenan un terremoto ocurren a kilómetros de profundidad y no hay ningún sensor capaz de observar directamente qué está pasando en una falla antes de que rompa. Además, cada falla tiene una mecánica diferente, por lo que el sistema es extraordinariamente complejo.«Sabemos dónde ocurren los terremotos y por qué. Incluso podemos calcular cómo de destructivos pueden llegar a ser. Pero estamos lejos de poder predecir con exactitud cuándo van a ocurrir. Algo se nos escapa», apunta el experto. «Los periodos de recurrencia son la piedra Rosetta de los expertos en terremotos».Edificar para resistirLa incertidumbre sobre el momento del próximo terremoto no significa quedarse de brazos cruzados esperando. «Podemos prevenir, hacer edificios más resistentes. Porque lo que mata no son los terremotos, sino los edificios que no están preparados», señala Pérez. Azañón coincide: «Es necesario concienciar a la gente de que son procesos naturales, que forman parte de la dinámica de la Tierra y que lo único que podemos hacer es que se edifique bajo criterios que resistan terremotos». Consecuencias del terremoto en edificios y viviendas de la ciudad de Granada. Europa PressMientras tanto, los científicos y los servicios de emergencias mantienen desplegada la vigilancia. «Hay mucha gente trabajando y nosotros al menos seguiremos mirando de cerca la información durante al menos otros 15 días -dice frente al ordenador-. Eso, si no viene otro», apunta. Y ante la posibilidad de que se produzca el peor escenario, su respuesta es clara: «No podemos saberlo». Porque, como resume Azañón, la lección de estos días no es que Granada esté ante un terremoto extraordinario por su magnitud, sino ante una demostración de la complejidad de una Tierra que todavía guarda demasiadas incógnitas. La única certeza, en una zona que tiembla como Granada, es que volverá a temblar. La incógnita es cuándo. Tras el terremoto de magnitud 4,8 que sacudió Granada en la madrugada del pasado sábado, las réplicas parecían dar una tregua y perder intensidad según discurría el fin de semana. Sin embargo, cuatro días después, otro seísmo de la misma magnitud ha vuelto a sacudir la provincia, dejando tres heridos y múltiples desperfectos en edificios. La sucesión de cientos de réplicas, que aún continúan, ha obligado incluso a cerrar la Alhambra. Mientras tanto, los científicos se afanan por comprender qué ha ocurrido a varios kilómetros bajo tierra y por qué la actividad sísmica ha vuelto a intensificarse cuando parecía remitir.«Nos ha pillado por sorpresa», explica a ABC Raúl Pérez, geólogo del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) e integrante del grupo de asesoramiento de emergencias del CSIC, quien está vigilando constantemente los datos que llegan de la red sísmica en Granada para asesorar a los equipos de emergencia. «Pero lo que nos ha demostrado esta serie de terremotos es que aún nos queda mucho por conocer sobre cómo funcionan las fallas». De momento, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha podido situar los dos terremotos principales en el entorno de Alhendín (al sur de Granada) y a muy poca profundidad (menos de diez kilómetros). A muchos este suceso les ha retrotraído al ‘enjambre sísmico’ de 2021 ocurrido también en la provincia, cuando seis terremotos (y miles de réplicas), cuatro de ellos por encima de magnitud 4, provocaron grietas en revestimientos, caída de objetos, falsos techos y azulejos. «Tiene algunas similitudes, pero no es exactamente igual», señala Pérez. La imagen que utiliza es la de varias fallas que se van activando entre sí, algo así como un juego de billar: «Aquí un terremoto ha disparado una falla de al lado, que a su vez ha disparado de nuevo la primera, que a su vez ha disparado de nuevo la segunda y de ahí se ha pasado a una tercera falla que estaba en paralelo a las otras dos».Dos terremotos, una misma zonaSegún el IGN, ambos terremotos se percibieron en más de 500 localidades, principalmente de Andalucía central y oriental, pero también en puntos de Murcia, el sur de Castilla-La Mancha e incluso la Comunidad de Madrid. El instituto ha recibido más de 15.000 cuestionarios de ciudadanos desde que comenzó la serie. Los daños registrados hasta ahora son, según fuentes oficiales, fundamentalmente no estructurales y se han producido por caída de objetos y elementos constructivos en las construcciones de la zona del epicentro, aunque la evaluación continúa. De hecho, la posibilidad de que los edificios sufran nuevos daños es lo que más preocupa en estos momentos.«Cuando tienes un terremoto 4,8 puede haber daños. Si, además, se produce otro de la misma magnitud, se producen más deterioros aún porque las estructuras están ya debilitadas. La pregunta es qué ocurrirá si hay un tercero de la misma magnitud, cosa que no se puede descartar porque los terremotos no se pueden predecir. Además está habiendo cientos de réplicas, lo que agrava la situación», señala Pérez.»Lo que más me preocupa ahora es la sismicidad mantenida en el tiempo» José Miguel Azañón Catedrático de Geodinámica de la Universidad de GranadaJosé Miguel Azañón, catedrático de Geodinámica de la Universidad de Granada, está de acuerdo con el experto del IGME. «Lo que más preocupa ahora es la sismicidad mantenida en el tiempo», señala a ABC. «Hasta el momento van más de 400 réplicas, pero muchas de ellas son de muy baja magnitud y no se publican en el registro del IGN». Porque los terremotos siguen una ley física que permite describir cómo se distribuyen estos ‘ecos’ de los terremotos: «Cuando tenemos un seísmo como este, cercano a magnitud 5, se deberían registrar según la ley Gutemberg-Richter otros ocho o diez terremotos de magnitud 4. Y para cada uno de esos terremotos, otros tantos de magnitud 3 y así sucesivamente» explica Azañón.El hecho de tener ahora otro seísmo de 4,8 hace que sea previsible nuevas réplicas que se prolonguen en el tiempo, en las próximas horas también podría haber temblores de magnitud cercana a 4. Aun así, el investigador opina que no se espera que haya seísmos de mucha mayor magnitud que los producidos hasta el momento, «porque no son fallas de cientos de kilómetros como ocurre en otros lugares, si bien sí que están rompiendo en otras fallas muy cercanas que tienen la misma geometría y régimen de comportamiento».Temblores en la intraplacaGranada se encuentra en una de las zonas con mayor actividad y peligrosidad sísmica de la Península. La cuenca granadina forma parte del sector central de las Béticas Orientales, donde existen numerosas fallas activas que resultan del choque de la placa euroasiática con la africana, y que en algunas ocasiones, como en la vega granadina, hunden el terreno y, en otras, como en Sierra Nevada, lo elevan. Un proceso que lleva en activo 8 millones de años y por el que se han producido terremotos como el de Granada de 1431, con una magnitud estimada en 6,7 y que, según los registros de la época, provocó «grandes daños en la Alhambra»; o el de Arenas del Rey, en 1884, de 6,5 y que dejó alrededor de 900 muertos. «Sabemos dónde ocurren los terremotos, por qué y sus posibles efectos. Pero estamos lejos de poder predecir con exactitud cuándo van a ocurrir. Algo se nos escapa» Raúl Pérez Geólogo del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) e integrante del grupo de asesoramiento de emergencias del CSIC«Pero los terremotos de Granada no se parecen en nada a los que ocurren en Indonesia o Colombia », explica Pérez. «Allí están en el límite de placa y aquí se encuentran en intraplaca». Por esta razón, los seísmos granadinos suelen ser más pequeños y menos frecuentes, aunque esa menor periodicidad no permite saber cuándo llegará el siguiente.La dificultad para predecirlos tiene que ver, en buena medida, con lo que ocurre bajo nuestros pies. «Los meteorólogos tienen satélites, sensores y modelos matemáticos, además de registros de temperatura, humedad y otras variables. Nosotros, los geólogos y sismólogos, tenemos básicamente el registro histórico como herramienta», señala Pérez. Los procesos que desencadenan un terremoto ocurren a kilómetros de profundidad y no hay ningún sensor capaz de observar directamente qué está pasando en una falla antes de que rompa. Además, cada falla tiene una mecánica diferente, por lo que el sistema es extraordinariamente complejo.«Sabemos dónde ocurren los terremotos y por qué. Incluso podemos calcular cómo de destructivos pueden llegar a ser. Pero estamos lejos de poder predecir con exactitud cuándo van a ocurrir. Algo se nos escapa», apunta el experto. «Los periodos de recurrencia son la piedra Rosetta de los expertos en terremotos».Edificar para resistirLa incertidumbre sobre el momento del próximo terremoto no significa quedarse de brazos cruzados esperando. «Podemos prevenir, hacer edificios más resistentes. Porque lo que mata no son los terremotos, sino los edificios que no están preparados», señala Pérez. Azañón coincide: «Es necesario concienciar a la gente de que son procesos naturales, que forman parte de la dinámica de la Tierra y que lo único que podemos hacer es que se edifique bajo criterios que resistan terremotos». Consecuencias del terremoto en edificios y viviendas de la ciudad de Granada. Europa PressMientras tanto, los científicos y los servicios de emergencias mantienen desplegada la vigilancia. «Hay mucha gente trabajando y nosotros al menos seguiremos mirando de cerca la información durante al menos otros 15 días -dice frente al ordenador-. Eso, si no viene otro», apunta. Y ante la posibilidad de que se produzca el peor escenario, su respuesta es clara: «No podemos saberlo». Porque, como resume Azañón, la lección de estos días no es que Granada esté ante un terremoto extraordinario por su magnitud, sino ante una demostración de la complejidad de una Tierra que todavía guarda demasiadas incógnitas. La única certeza, en una zona que tiembla como Granada, es que volverá a temblar. La incógnita es cuándo.  

Tras el terremoto de magnitud 4,8 que sacudió Granada en la madrugada del pasado sábado, las réplicas parecían dar una tregua y perder intensidad según discurría el fin de semana. Sin embargo, cuatro días después, otro seísmo de la misma magnitud ha vuelto … a sacudir la provincia, dejando tres heridos y múltiples desperfectos en edificios. La sucesión de cientos de réplicas, que aún continúan, ha obligado incluso a cerrar la Alhambra. Mientras tanto, los científicos se afanan por comprender qué ha ocurrido a varios kilómetros bajo tierra y por qué la actividad sísmica ha vuelto a intensificarse cuando parecía remitir.

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